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La soledad tiene impacto en la salud


COMPORTAMIENTO

La soledad, dice el psicólogo John T. Cacioppo, socava la capacidad de autorregulación de la gente. En un experimento que él cita, los participantes obligados a sentirse socialmente desconectados comieron muchas más galletas que los obligados a sentirse socialmente aceptados.

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Jane E. BrodyThe New York Timesmié may 29 2013 09:44

En un estudio de la vida real de adultos de edad madura y personas mayores realizado en Chicago, el Cacioppo y un grupo de colegas encontraron que quienes obtuvieron altos puntajes en la Escala de Soledad de la UCLA, evaluación psicológica ampliamente usada, comieron sustancialmente más comidas grasosas que los participantes que obtuvieron bajos puntajes. “¿Causa sorpresa acaso que recurramos al helado o alimentos grasosos cuando estamos sentados en casa sintiéndonos totalmente solos en el mundo?”, dijo Cacioppo en su libro, “Soledad”, escrito con William Patrick. “Nosotros queremos apaciguar el dolor que sentimos inyectando azúcar y contenido graso a los centros de placer del cerebro, y en la ausencia del autocontrol, vamos directo a eso”, señaló.

El especialista explicó que los individuos solitarios tienden a hacer cualquier cosa por sentirse mejor, aunque solo sea momentáneamente. Pueden comer de más, beber en exceso, fumar, pisar el acelerador o hacer sexo en forma indiscriminada.

Una investigación publicada en 1988 arrojó que “el aislamiento social está a la par de la hipertensión arterial, obesidad, falta de ejercicio o tabaquismo como un factor de riesgo para enfermedad y muerte prematura”, escribió Cacioppo. Él y otros investigadores demostraron que la soledad puede dañar la salud al elevar los niveles de hormonas de estrés y aumentar la inflamación. El daño puede generalizarse incidiendo sobre cada sistema corporal y sobre cada función cerebral.

Lisa Jaremka, integrante de posdoctorado en la Universidad Estatal de Ohio, informó en la reunión anual de la Sociedad de Personalidad y psicología Social realizada el pasado enero, que las personas solitarias tienen mayores niveles de anticuerpos para ciertos virus del herpes, indicando más virus activados en sus sistemas. En otro estudio, ella encontró niveles mayores de sustancias que inducen inflamación en la sangre de personas solitarias.

Repercusión

La inflamación crónica ha sido vinculada a la enfermedad cardiaca, artritis, diabetes Tipo 2 e incluso intentos de suicidio, notó Jaremka. La gente que se siente sola también reacciona con mayor fuerza a eventos negativos y percibe que la vida cotidiana es más estresante, lo cual puede deprimir al sistema inmune.

 

La soledad incluso puede influir sobre la expresión de los genes, ha descubierto Cacioppo. La soledad pronosticó cambios en la transcripción de ADN que, a su vez, mermó la capacidad del cuerpo para cortar la respuesta inflamatoria, informó.

Carla M. Perissinotto y sus colegas en la Universidad de California, en San Francisco, evaluó la soledad entre 1,604 adultos mayores, siguiéndolos durante seis años. Los que estaban solos tenían mayores probabilidades de padecer dificultades para desempeñar actividades de la vida cotidiana como bañarse o vestirse, usar sus brazos y hombros, subir escaleras y caminar. La soledad también fue asociada con un mayor riesgo de muerte.

La soledad también se ha vinculado a la declinación cognitiva. Un estudio holandés publicado el año pasado en la Revista de Neurología, Neurocirugía y Psiquiatría arrojó que los participantes que dijeron que se sentían solos -sin considerar a amigos y familiares que los rodearan- tenían mayores probabilidades de padecer demencia que aquéllos que vivían solos pero no se sentían solos.

Los casi 2,200 participantes, cuyas edades iban de 65 a 86 años, fueron seguidos durante tres años y no habían dado señales de demencia al comienzo del estudio. Aproximadamente la mitad vivían solos y 20 por ciento declaró sentirse solo. Después de considerar otros factores que están vinculados al deterioro cognitivo, como la edad, el hecho de sentirse se vinculó a un aumento de 64 por ciento en el riesgo de padecer demencia, de acuerdo al Tjalling Jan Holwerda del Centro Médico de la Universidad VU, en Amsterdam.

Esto no es evidencia de que la soledad cause demencia sino que las personas cuyas habilidades cognitivas empiezan a declinar suelen aislarse, según sugirieron los autores. Por otra parte, la soledad puede producir “una falta de estimulación sensorial y cognitiva” que reduce los niveles de crecimiento de nervios en el cerebro y puede contribuir a la demencia.

El estudio holandés, entre otros, sugiere que la manera en que la gente percibe su situación puede tener mayor impacto sobre la salud que si viven solos y carecen de conexiones sociales. Personas divorciadas han declarado que se sentían más solas en un mal matrimonio que estando solteras. En muchos casos quienes viven solos pero tienen buenos vínculos con amigos y familiares no sienten la soledad. Según explica Cacioppo, el hecho de tener muchos amigos y familiares alrededor no garantiza la inmunidad a la soledad si las relaciones carecen de una firme conexión emocional. La calidad de estas relaciones -cuán significativas son para el individuo- es lo más importante según demuestran los estudios.

Acciones

Las personas son fundamentalmente seres sociales que requieren relacionarse con otras personas para maximizar la salud y el bienestar. Cacioppo sugiere acercarse a esas personas con amabilidad y hacer algo que les ayude física o emocionalmente; quizá algo tan simple como ayudarlo a poner una ficha en la máquina de café, o a cruzar la calle. Otra forma de colaborar es buscar actividades sociales como ofrecerse voluntariamente en un comedor de beneficencia, leer a los ciegos o colaborar como auxiliar en un aula. Ese tipo de acciones puede resultar en lo que Cacioppo llama “la euforia del que ayuda”, crear nuevas amistades y contrarrestar un sentimiento de soledad.

“Lo que se requiere”, escribió, “es salir de la propia situación durante el tiempo necesario para abrirse a otros. El cambio verdadero empieza con hacer”. Usted no sabrá si lo que hace tendra como resultado una genuina conexión con otra persona a menos que lo intente.

Si bien siempre he sido extrovertida, desde la muerte de mi marido he intentado incluso con más fuerza conectarme con la gente de manera que nos haga sentir bien a todos. Por ejemplo, al enterarme de que una conocida en la Y necesitaba pantalones de una tienda por la que yo pasaría, me ofrecí a traérselos, intercambio que nos enriqueció a ambas.

Primero, hay que saber si realmente existe

Según los especialistas, es fundamental para el terapeuta diagnosticar correctamente la soledad y determinar si en realidad existe, porque muchas personas se definen como “solas” sin serlo en realidad.

Psicológicamente se define como la ausencia, real o percibida, de relaciones sociales satisfactorias, que se presenta con síntomas de trastornos psicológicos y desadaptación, como ansiedad, depresión, insomnio, abuso de drogas y alcoholismo. Sufren de soledad quienes tienen carencia de: una persona cariñosa de quien depender; alguien que lo atienda; oportunidad de expresar sentimientos íntimos a otra persona; un grupo de amigos del cual sentirse parte; alguien que necesite de su amor; alguien que lo desee físicamente; personas con quienes compartir valores e intereses; amigos para compartir actividades recreativas; relaciones en el trabajo; sentir confianza en los amigos íntimos; intimidad física en forma regular.

Existe la soledad crónica en aquellas personas que no han sido capaces de establecer relaciones satisfactorias por un período de varios años y por lo menos a través de dos etapas de su vida, como podrían ser la adolescencia y la adultez joven; o la adultez joven y la edad madura. También existe la soledad temporal, que incluye un estado de ánimo breve y ocasional de soledad, por ejemplo, después del trabajo o durante los fines de semana.

PARA AYUDAR

El número de personas que viven solas está creciendo en todo el mundo. Muchos son ancianos, que se han quedado solos después de la muerte de sus parejas o cuando sus familias se han mudado. “Si se está solo se puede tener un nivel de inflamación mayor sin importar si se padece una enfermedad crónica”, señala Lisa Jaremka, integrante de posdoctorado en la Universidad Estatal de Ohio. “Durante mucho tiempo a los médicos les costó reconocer la importancia de la soledad en la salud. Ahora sabemos que es necesario analizar y entender los contextos sociales de los pacientes”, agrega.

En Reino Unido, la mitad de los mayores de 75 años viven solos y uno de cada diez padece de soledad aguda, según publica BBC Mundo.

“Estar solo significa no sentirse conectado o cuidado, no tiene que ver con estar físicamente solo”, señala Jeremka. “Necesitamos encontrar la manera de ayudar a la gente solitaria. Lamentablemente, no podemos decirle a todo el mundo que salga y encuentre a alguien que le quiera. Necesitamos crear redes de apoyo”, concluye la experta.

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