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Encuesta de Unasev


Uruguayos piden más control en tránsito pero incumplen normas

Encuesta de Unasev revela descenso de la percepción de la peligrosidad

Un uruguayo muere cada cada 17 horas como consecuencia de accidentes de tránsito. Pese a que la ciudadanía advierte de que se está frente a un problema, en casi el 90% de los siniestros hay un error humano como causa de la tragedia. El Barómetro de Seguridad Vial 2012, presentado ayer por la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) y realizado por la consultora Radar, revela que la población uruguaya ha bajado su percepción de peligrosidad de ciertas conductas imprudentes al volante pero, contradiciéndose, reclama más fiscalización.

En una escala de 0 a 10, en la que 0 es “no me preocupa nada” y 10 es “me preocupa muchísimo”, el índice entre  los uruguayos es de 8,4, con una minúscula diferencia con el año anterior (8,5). No obstante, el asunto está en el cuarto lugar de la lista de los problemas prioritarios de la ciudadanía. Al tope está la delincuencia (33%), seguida del consumo de drogas (28%) y el consumo de alcohol (19%). Solo el 13% de la población respondió que el gobierno debería atacar el problema del tránsito, que es la principal causa de muerte de menores de 34 años. Cada punto porcentual equivale a 20.000 personas.

Irrespetuosos
Según datos de la Unasev, más de la mitad de los fallecidos durante el primer semestre de este año circulaban en una moto. El casco fue utilizado solo en la mitad de los accidentes fatales. No obstante, el Barómetro revela una baja percepción de la importancia de este dispositivo. Solo el 11% de los encuestados contestó que la falta de casco es la causa más frecuente de accidentes de moto. Y más abajo, con el 10% de las respuestas, aparece el alcohol, el que interviene en unos 500 siniestros al año. El exceso de velocidad fue la causa más mencionada (40%). Respecto al casco, uno de cada 10 motociclistas consultados dijo que no lo usa nunca.

Los hábitos menos aplicados por los uruguayos son el uso del cinturón de seguridad en el asiento trasero (48% contestó que no lo hace nunca o casi nunca); mientras que el 37% no lleva a niños en el asiento adecuado para ellos. Otros datos del informe demuestran que son frecuentes los cumplimientos irregulares de las normas. Por ejemplo, más de un tercio de la población dijo que no tiene la costumbre de respetar los límites de velocidad. Dos de cada 10 no se colocan siempre el cinturón de seguridad. El 12% dijo que no respeta siempre los carteles de pare y ceda el paso y el 13% dijo que no se detiene en las cebras.

Respecto a otras conductas imprudentes, el 4% contestó que siempre conduce hablando por el celular mientras maneja su auto; un nivel similar a aquellos que lo hacen en moto. A estos se le suma el 37% que lo hace con frecuencia. Otro 4% reveló que conduce después de beber un vaso de cerveza, una copa de vino o un whisky. Mismo guarismo para aquellos que lo hacen después de haber consumido drogas. Las cantidades señaladas marcan una espirometría positiva de 0,3 gramos de alcohol por litro de sangre. Si se agregan las respuestas de quienes lo hacen con frecuencia o algunas veces se alcanza al 23% de la población. El 3% dijo que siempre conduce después de haber tomado un litro de cerveza, medio litro de vino o tres whiskies, cantidades correspondientes a un nivel de 0,8 gramos de alcohol.

Estos datos anteriores se complementan con la baja percepción de peligrosidad de ciertas conductas. Todos los indicadores respecto a infracciones de tránsito y conductas imprudentes descendieron entre 2011 y 2012. Por ejemplo, mientras que 84% respondió el año pasado que es “peligrosísimo” cruzar un semáforo con luz roja, este año la cifra cayó a 73%. Otra caída brusca se detectó en la percepción de peligrosidad de conducir una moto sin casco (de 70% a 59%), manejar cansado o con sueño (de 75% a 63%), conducir hablando por el celular (de 62% a 50%) y llevar a niños sin sillita (de 54% a 41%).

Contradictorios
Con todo, ocho de cada 10 uruguayos contestaron que consideran como muy eficaces las estrategias de tolerancia cero al alcohol e incrementar las espirometrías para reducir los accidentes de tránsito. Alrededor del 70% de la población dijo que hay que endurecer las sanciones y la exigencia para otorgar la libreta de conducir y que hay que aumentar la presencia de policías o inspectores de tránsito. Un 17% indicó que no son eficaces las campañas de comunicación.

el observador.

Guía de detección del consumo de alcohol


Previniendo para no remediar

El alcohol es uno de los principales factores de riesgo de muerte y discapacidad en la población mundial, principalmente a tempranas edades. Es por eso que desde el gobierno se busca ‘frenar’ el inicio en el consumo, porque cuando sean ‘grandes’ el problema es aún más ‘grande’.

Hoy, a la hora 9.00, en el MSP, se presentará la Guía de Detección del Consumo de Alcohol, Intervención Breve en Jóvenes y Adolescentes, con la participación de jerarcas del MSP, así como del secretario general de la Junta Nacional de Drogas, Julio Calzada.

Desde el Departamento de Programación Estratégica en Salud (DPES), y su Área Ciclos de Vida, el Programa Nacional de Salud de Adolescencia y Juventud del MSP, se ha definido como una de sus líneas programáticas mejorar la calidad de atención de esta población, promoviendo acciones que contribuyan a dar continuidad a la misma.

En este marco, se determinó la necesidad de intervenir en una de las situaciones que

actualmente se ha convertido en un problema de salud pública a nivel mundial y al que como tal nuestro país no está ajeno, en especial en esta franja etaria.

El consumo de alcohol y sobre todo la forma en que lo hacen los jóvenes en nuestro país, es uno de los principales factores de riesgo de muerte y discapacidad. El inicio a edades tempranas se relaciona con mayor riesgo de dependencia en la edad adulta.

Consulta de emergencia

Los episodios de ingesta excesiva de alcohol llevan a múltiples situaciones que pueden requerir la consulta de emergencia.

Ejemplo son los siniestros en el tránsito, las riñas y agresiones, los traumatismos, y todo tipo de conductas de riesgo, como sexo sin protección e intentos de autoeliminación.

Se hace necesario entonces que los equipos de salud actuantes en este momento aborden el problema desde el paradigma de la complejidad, integrando la mirada longitudinal del problema y ver la oportunidad de realizar una intervención mínima con el objetivo de evitar nuevos abusos o detectar problemas aún más graves.

De bolsillo

Con el objetivo de facilitar la toma de decisiones de los profesionales, que en la práctica diaria deben abordar el problema, así como de categorizar el riesgo en las diferentes situaciones unificando criterios, es que se trabajó en esta ‘guía de bolsillo’.

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