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La deuda que nadie paga


TREINTA AÑOS DE DESIDIA EN SALUD MENTAL

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El presidente habló de una “deuda social gigantesca” con las personas con patologías mentales y el FA puso el tema entre sus “prioridades” sanitarias. Lamentablemente, eso no garantiza que en el próximo período se le dé real importancia a la salud mental. Más bien, suena a un conjunto de palabras huecas que se oyen hace 30 años.

El próximo gobierno coloca a la salud mental en una lista de “prioridades”. Foto: N. Pereyra

En 1984, sobre el final de la dictadura, se anunció la creación de un Plan de Salud Mental. Sus objetivos eran la “potenciación del primer nivel de atención”, la “creación y desarrollo de unidades de salud mental en hospitales generales” y la “inclusión de los nuevos modelos de asistencia”, con la “voluntad de superar el modelo asilar”.

Treinta años más tarde, y aun después de haber anunciado en 2005 otro plan con fines similares, esos objetivos siguen incumplidos. Se avanza a paso de tortuga.

Uruguay tiene, al decir del presidente José Mujica, una “deuda social gigantesca” con las personas con patologías psiquiátricas. “El Estado se tiene que involucrar en políticas sociales aunque no sean redituables”, advirtió Mujica en octubre, a pocos días de la elección nacional. Consideró que el trabajo de ONG y militantes en materia de salud mental se hace “de buena fe”, pero “no es suficiente”.

Las palabras sinceras del presidente coinciden con un estudio de Ricardo Acuña y Delia Sánchez, dos psiquiatras que recogen en 20 páginas lo hecho en los últimos 30 años con la salud mental de los uruguayos y cuyas conclusiones son alarmantes. La investigación denominada Bases para el diseño de un Plan Integral de Salud Mental Uruguay les valió el Premio Nacional de Psiquiatría en el 2013 y fue publicada en el último número de la Revista de Psiquiatría del Uruguay.

Diagnóstico.

En los últimos 30 años “el país no ha sabido brindar soluciones integrales, completas y de calidad. No ha habido acciones sistemáticas y rigurosas para diseñar planes ni organizar los recursos, menos aún implementar políticas multisectoriales” en salud mental, señalan Acuña y Sánchez en la publicación.

“En 2005, con la asunción del primer gobierno de izquierda en la historia del país, que trajo como una de sus banderas el cambio en el modelo sanitario en el Uruguay, se esperaba por parte de todos los actores vinculados a la salud mental el comienzo de los cambios”, recuerdan. El entonces ministro de Salud, Daniel Olesker, reconoció el rezago y manifestó que era “prioridad” incorporar la atención psiquiátrica al sistema de salud.

Sin embargo, dicen los especialistas, “en términos generales, la salud mental prosiguió su histórica marginación, no se incorporó en la agenda de la política sanitaria y las organizaciones que tienen que ver con el tema no supieron o no pudieron presionar o convencer para colocarla en el centro de discusión. No se han incorporado en forma integral los fenómenos de violencia, marginalidad, alcoholismo y drogadicción, género, los problemas de la salud mental y el trabajo, el estigma de la enfermedad mental, entre otros”.

En el programa de gobierno del Frente Amplio para el próximo período, nuevamente se coloca la salud mental en una lista de “prioridades” a atender. El documento anuncia un “énfasis en la afectación de los trastornos mentales severos y recurrentes, las problemáticas de violencia y muerte violenta y el consumo problemático de sustancias y las adicciones”.

Los gobiernos del FA avanzaron en la atención primaria de la salud en general, pero en lo relativo a salud mental, el primer nivel sigue siendo deficitario. Esto significa que los pacientes llegan al sistema de salud cuando sus patologías ya están instaladas. Los autores constataron la “inexistencia de niveles intermedios de acogida, hospitales de día, centros nocturnos”, además de “escasez de servicios y programas comunitarios”.

En 2011 se comenzó a incluir la psicoterapia para grupos vulnerables entre las prestaciones obligatorias de las instituciones sanitarias, y más adelante se lanzó el Plan Nacional de Prevención de Suicidio, atendiendo una epidemia nacional que en un año se lleva a 16 de cada 100 mil uruguayos. Estos son los principales logros de los últimos años en el área y constituyen un “avance”. Sin embargo, lo hecho resulta “insuficiente” porque no abarca la “integralidad” de la salud mental. “No podemos hablar de fracaso. Diría que hemos avanzado, pero poco. Lo que se hizo es bueno, pero falta mucho y en muchas áreas”, dijo Acuña a El País.

Además, no se conocen los resultados de los programas. “A tres años de comenzada la implementación de la prestación (la psicoterapia), no tenemos datos”, señaló el psiquiatra. “Está pendiente conocer las personas que pasaron por el tratamiento, cómo estaban antes y cómo están luego del tratamiento, si tuvieron una mejoría, cuánto mejoraron, por cuánto tiempo y cuánto costó”. Lo mismo sucede con el plan contra el suicidio.

Del análisis FODA de la salud mental surge la falta de actividades de rehabilitación de los enfermos. De la misma forma, los autores hallaron que “los enfoques de promoción y prevención, las estrategias poblacionales de salud pública y el abordaje intersectorial”, tan frecuentes en los discursos de las autoridades, quedan “en un segundo plano” en la realidad.

El modelo asilar (que implica la internación permanente y el aislamiento de los pacientes con enfermedades crónicas), sencillamente “persiste”. Poco cambió desde 1984. “El sistema asilar se perpetúa (…) Tiene una inercia de continuidad, dado que no se destina presupuesto suficiente ni se han presentado planes para superar ese modelo”, advierten los autores. Hoy las colonias Bernardo Etchepare y Santín Carlos Rossi, en San José, albergan a unas 1.000 personas.

El tiempo pasa lento también para el Vilardebó, el hospital de agudos en el que idealmente la persona no se queda a vivir, sino que trata su enfermedad psiquiátrica y luego vuelve a su cotidianeidad. El Vilardebó es también reflejo de la desidia que ha avanzado el terreno de la salud mental: hoy, en ese hospital que fue considerado ejemplar en la región, más de la mitad de las camas están ocupadas por pacientes judiciales (la mayoría inimputables) cuya estadía tiende a ser permanente, limitando así el ingreso de otros pacientes y desvirtuando el objetivo original de atender los casos “en agudo”.

También hay debilidades en torno a los recursos humanos del área: existe “ausencia de equipos de salud mental”, y en las instituciones donde sí hay, no están bien definidos sus roles. Hay fallas en la “distribución, formación, capacitación permanente y reconversión de los recursos humanos para el trabajo dentro de la perspectiva de atención integral”, advierten los autores.

En cuanto a la dimensión política, las conclusiones son bien duras: “Ausencia de liderazgo del Ministerio de Salud Pública, escasa formación en salud pública y gestión sanitaria, y ausencia de planificación de las autoridades; por lo tanto, inexistencia de dirección estratégica en las políticas de salud mental”. Asimismo, se indica que hay “nulo desarrollo de una perspectiva de salud pública” en el área.

Entre las fortalezas se menciona un “número importante de profesionales”, con “adecuado nivel de formación”. Hay un “aceptable desarrollo” de la asistencia y del acceso a los medicamentos.

Propuesta.

Acuña y Sánchez delinearon un nuevo “Plan Integral de Salud Mental Uruguay” (Pismu). La propuesta incluye un método de análisis de resultados (con metas, indicadores y presupuesto asociado), a la vez que busca avanzar en la promoción y prevención mediante actividades en escuelas y empresas, y plantea cambios sobre “el eje de los derechos de los pacientes”, dijo Acuña. A su vez, con el Pismu se echa por tierra la “organización obsoleta” de los servicios, se dejan atrás los asilos y se propone generalizar las opciones alternativas, potenciando el primer nivel de atención de la salud mental.

En buena medida, los principios que orientan este plan son los mismos de hace 30 años. Por eso, para Acuña la clave está en que la salud mental pase a ser una prioridad real, y en “convencer al estamento político” de la necesidad de actuar rápido.

“Todos los días veo lo que aún falta por hacer”

Ricardo Acuña lleva 20 años trabajando como psiquiatra clínico. Fue coordinador de la emergencia del Hospital Vilardebó entre 1997 y 2005. También trabajó en la Dirección General de la Salud del Ministerio de Salud Pública entre 2005 y 2012. “Soy un médico psiquiatra que trabaja en el consultorio todos los días, por eso veo todo lo que falta por hacer en salud mental y eso nos llevó a escribir con la Dra. Delia Sánchez este trabajo para intentar sensibilizar, discutir y definir un nuevo rumbo para la salud mental en Uruguay”, dijo a modo de presentación.

¿Regresión en las colonias psiquiátricas?

En diciembre 2012 las colonias Bernardo Etchepare y Santín Carlos Rossi cumplieron 100 años de existencia. Hace al menos 30 que a nivel internacional se cuestiona el modelo asilar y se recomienda generalizar otros dispositivos, como casas de medio camino que permitan el contacto de los pacientes con la sociedad.

Para el psiquiatra Ricardo Acuña, la gravedad de que no se haya concretado el cambio sugerido reside en los derechos humanos de los pacientes. El especialista se pregunta: “¿Qué tanto se ha afectado a los cerca de 1.000 residentes en todos estos años? ¿Cuántos de ellos sufrieron un proceso regresivo provocado por la propia institucionalización que profundiza los déficits de la patología? ¿Qué hubiera pasado si hubieran sido sometidos a tratamientos de recuperación, estímulo e inclusión social, como se hace en algunas partes del mundo con programas especiales? ¿Cuánto pesa el estigma de la enfermedad mental? Aún no hay respuestas.

http://www.elpais.com.uy/informacion/salud-mental-deuda-nadie-paga.html

Experto hace crítica feroz a sistema de salud mental


DIJO QUE SON UN “VIAJE DE NO RETORNO ESPELUZNANTE”

Un experto español que desde hace tres años asesora al MSP dio una visión muy negativa del sistema de salud mental en el país. Ve cercanos al infierno a colonias como la Etchepare y hospitales como el Vilardebó, y urge por cambios.

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Experto español junto a internos del Vilardebó en inauguraciones de una usina.Foto: Archivo.

El martes a la tarde, autoridades de los ministerios de Salud Pública y Educación y Cultura celebraban con un acto oficial la apertura de un “usina cultural” en el hospital Vilardebó y resaltaban los avances en ese centro de atención psiquiátrica.

En un costado del patio abierto donde se realizó la actividad, un hombre miraba disconforme lo que ocurría. Era Domingo Díaz del Peral, psiquiatra y Director de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental de Almería, quien en entrevista con El País pintó un panorama tétrico de la salud mental en Uruguay.

La primera vez que vino a Uruguay fue en 2011, en ocasión de los 100 años de las colonias Etchepare y Santin Carlos Rossi. Las autoridades preveían festejos para esa conmemoración, pero Díaz del Peral recuerda que les dijo “es raro que la gente celebre que tiene cáncer”, que las colonias llevan 100 años “y con todo mi respeto a sus trabajadores, es totalmente obsoleto, no tiene sentido que haya personas que vivan en un pueblo de cientos de habitantes y no tengan contacto con el afuera”.

Son “sitios parecidos a manicomios”, donde “las personas entran y no tienen ninguna perspectiva de salir. Allí va la gente y es un viaje de no retorno, es un poco espeluznante”, dijo a El País.

También fue muy crítico sobre el Vilardebó. “Yo lo transformaría, lo convertiría en una residencia para personas que requieran asistencia o lo haría un museo. Creo que hay un grupo muy reducido de pacientes que requieren unidades de hospitalización durante largo tiempo, pero no tiene que ser un hospital psiquiátrico”, comentó.

Por un convenio entre la Escuela Andaluza de Salud Pública y el MSP, Díaz del Peral siguió viajando a Uruguay en los últimos tres años, asesoró en posibles cambios en políticas de salud mental y durante esta semana da un taller de “Modelo de Recuperación en Salud Mental” a profesionales del área en el Centro de Formación de la Cooperación Española.

Está decepcionado por la falta de cambios, sostuvo que es necesario un plan nacional de salud mental que implique una reorganización de los servicios y que haya una explicación pública del mismo, “porque hay desinformación, mucha gente dice los locos van a la calle y tratando con ellos se le quita la manía, se dan cuenta que quitando el miedo no hay nada”. Añadió que hay “buenas intenciones, mucha motivación” pero “falta un golpe en la mesa político, una decisión final de esto lo vamos a hacer. Porque en 2011 oí por primera vez que hay que cambiarlo”.

Remarcó que este es “un tema de trascendencia para los derechos civiles, para la democracia y tolerancia de un país. Se tiene que saber que en muchos lugares del mundo se está trabajando con modelos completamente diferentes a los de aquí”.

Sobre los planteos de Díaz del Peral, el director de Salud Mental de ASSE, Horacio Porciúncula, dijo que algunos se están aplicando y “algunas cosas tienen que ser al estilo uruguayo. Respecto a la colonia Etchepare, dijo que “la superación de la etapa asilar ya comenzó y que hay que continuar en ese proceso para que se transforme en un hogar de contención”. Domingo Díaz del Peral, Colonia Etchepare, Hospital Vilardebó, Salud Mental

Testigo para que esquizofrénico fuera a la cárcel por un robo

Díaz del Peral hizo énfasis en que si no se opera un cambio sucederá como en otras partes del mundo, en que usuarios y familiares “empiezan a reclamar que tener un diagnóstico de enfermedad mental no puede ser un pasaporte para no tener vida” y reivindiquen “su derecho de una asistencia cercana a la familia y a la comunidad”.

“Se puede tener un proyecto de vida independientemente de que los síntomas de la enfermedad sigan, como sucede con la diabetes, la esclerosis múltiple, la paraplejia”, dijo. Afirmó que quienes tienen enfermedades mentales no deben ser tratados como “diagnósticos que caminan”.

Agregó que es un mito que las personas con problemas de salud mental sean más agresivas, puesto que “la enfermedad mental por sí misma no es un predictor de violencia”.

Comentó que en algunos lugares, legalmente, se considera que un esquizofrénico no es “capaz” de cometer un delito; “¿y quién ha dicho que un esquizofrénico no pueda ser un sinvergüenza?”, se preguntó. Recordó que él fue testigo en un juicio, a favor de que un esquizofrénico fuera encarcelado, y allí explicó que “de todas las voces que hay documentadas, de las que oye una persona con esquizofrenia, no hay ninguna voz que le diga róbale el bolso a esa vieja”.

“Tenemos que trabajar para que los pacientes también empiecen a asumir responsabilidades”, dijo.

http://www.elpais.com.uy/informacion/experto-critica-feroz-sistema-salud.html

Analizan extender cobertura en salud mental, actualmente son 30 días


El acceso universal a tratamientos, la creación de equipos con referentes, alternativas para disminuir la internación y más de 50.000 consultas en el sistema son los principales logros en salud mental en este periodo de gobierno, dijo el ministro interino, Leonel Briozzo.

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Briozzo indicó que la falta de acceso a los servicios de salud mental, que es una violación a los derechos de los más vulnerados, “fue una prioridad para la gestión del Presidente Mujica desde su inició”, junto al ingreso de jubilados al Fondo Nacional de Salud y a la salud rural.

Con tres años de transcurrida la gestión se puede decir que “los cambios son altamente positivos”, añadió.

“Hoy tenemos el acceso asegurado, los equipos de salud formados en todo el país con referentes, la población estabilizada a nivel de colonias con alternativas firmes para disminuir la internación en las mismas y más de 50.000 consultas de salud mental en todo el sistema”, aseguró al respecto.

Sostuvo que el alto índice de suicidio, el consumo de psicofármacos y de psicoactivos, la discusión de regularización del mercado de cannabis, el consumo de sustancias ilegales, la siniestralidad vial y violencia son los principales temas relacionados a la salud mental.

“El programa de salud mental y sus prestaciones considera que esos temas deben tener respuestas sistémicas y no fragmentadas y que siempre deben estar alineadas con el Plan de Convivencia y Seguridad Ciudadana”.

“Se dejaron de lado muchas estigmatizaciones, intereses corporativos y dudas por parte de los prestadores de salud en cómo marcharía la política dentro del sistema”.

“Creo que el trabajo y decisiones políticas consolidaron la propuesta de salud mental en sólo tres años con la vanguardia de ASSE (Administración de los Servicios de Salud del Estado)”, expresó el jerarca.

Un desafío es extender los 30 días de la prestación asegurada en las mutualistas para no generar inequidades en los usuarios que requieren atención y no sobrecargar a ASSE.

“Antes de la finalización del período de Gobierno se debe revertir la situación de forma que las instituciones sean las responsables de mantener el tratamiento mientras sea necesario”.

Otro desafío, según Briozzo, es encontrar la manera de incluir las prestaciones de salud mental en el marco del Sistema Nacional de Cuidados junto al Ministerio de Desarrollo Social.

Políticas irreversibles y mejorables
Por su parte, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, indicó que hoy se visualizan que las dificultades e incertidumbres fueron dejadas de lado “con resultados excelentes”.

En ese orden destacó el rol del directorio de ASSE y la firma del decreto, en agosto de 2011, que constituyó el catálogo de prestaciones de salud mental para el Sistema Nacional Integrado de Salud “como puntos importantes en el proceso de construcción de políticas adecuadas a la necesidades de la población y de los prestadores”.

Lo importante es que la salud mental anteriormente integraba las prestaciones que se daban en terreno individual y ahora se otorga como atención colectiva, puntualizó.

Olesker reflexionó en cómo se incorporó el tema en cada prestador de salud y su incidencia en la creación de nuevos puestos de trabajo. “Los resultados son buenos con cosas a mejorar pero es irreversible”, advirtió.

Consolidación de trabajo y experiencias nacionales
A su turno, la directora general de la Salud del MSP, Marlene Sica, resaltó que las patologías y desordenes psiquiátricos se constituyen como temas de salud pública en el orden de las enfermedades crónicas no transmisibles por la importancia y acciones que se deben tener en cuenta.

Agregó que Uruguay es innovador, por la reforma del sistema de salud y concretamente en los vinculados a la salud mental, en experiencias de consolidación de trabajo, resultados y desafíos sobre el abordaje, tratamiento y seguimiento de pacientes.

El responsable del Programa Nacional de Salud Mental del MSP, Ariel Montalbán, dijo que son 9.000 las prestaciones que se brindan por año y que la población objetiva a cuidar es la menor a 25 años.

Montevideo, Uruguay
UNoticias
Fuente Presidencia
VA

 

Gobierno se propone extender tiempo de cobertura de salud mental en mutualistas


ACTUALMENTE GARANTIZA SOLO 30 DÍAS

El acceso universal a tratamientos, la creación de equipos con referentes, alternativas para disminuir la internación y más de 50.000 consultas en el sistema son los principales logros en salud mental en este periodo de gobierno, dijo el ministro interino, Leonel Briozzo.

Briozo

Añadió que los desafíos inmediatos son extender los 30 días de prestación asegurada en mutualistas y su inserción en el Sistema Nacional de Cuidados.

El MSP (Ministerio de Salud Pública) convocó este martes a una jornada de rendición de cuentas enmarcada en el Día Nacional de la Salud Mental, que junto a las coberturas en zonas rurales y a todos los jubilados fueron las prioridades planteadas en el área al asumir el gobierno de José Mujica.

La actividad contó con la participación de autoridades gubernamentales, profesionales, funcionarios y familiares de personas que reciben prestación pública o mutual.

Prioridad y desafíos

En la apertura del encuentro, Briozzo indicó que la falta de acceso a los servicios de salud mental, que es una violación a los derechos de los más vulnerados, “fue una prioridad para la gestión del presidente Mujica desde su inició”, junto al ingreso de jubilados al Fondo Nacional de Salud y a la salud rural.

Con tres años de transcurrida la gestión se puede decir que “los cambios son altamente positivos”, añadió.

“Hoy tenemos el acceso asegurado, los equipos de salud formados en todo el país con referentes, la población estabilizada a nivel de colonias con alternativas firmes para disminuir la internación en las mismas y más de 50.000 consultas de salud mental en todo el sistema”, aseguró al respecto.

Sostuvo que el alto índice de suicidios, el consumo de psicofármacos y de psicoactivos, la discusión de regularización del mercado de cannabis, el consumo de sustancias ilegales, la siniestralidad vial y violencia son los principales temas relacionados a la salud mental.

“El programa de salud mental y sus prestaciones considera que esos temas deben tener respuestas sistémicas y no fragmentadas y que siempre deben estar alineadas con el Plan de Convivencia y Seguridad Ciudadana”.

“Se dejaron de lado muchas estigmatizaciones, intereses corporativos y dudas por parte de los prestadores de salud en cómo marcharía la política dentro del sistema”.

“Creo que el trabajo y decisiones políticas consolidaron la propuesta de salud mental en solo tres años con la vanguardia de ASSE (Administración de los Servicios de Salud del Estado)”, expresó el jerarca.

Un desafío es extender los 30 días de la prestación asegurada en las mutualistas para no generar inequidades en los usuarios que requieren atención y no sobrecargar a ASSE.

“Antes de la finalización del período de gobierno se debe revertir la situación de forma que las instituciones sean las responsables de mantener el tratamiento mientras sea necesario”.

Otro desafío, según Briozzo, es encontrar la manera de incluir las prestaciones de salud mental en el marco del Sistema Nacional de Cuidados junto al Ministerio de Desarrollo Social.

Políticas irreversibles y mejorables

Por su parte, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, indicó que hoy se visualizan que las dificultades e incertidumbres fueron dejadas de lado “con resultados excelentes”.

En ese orden destacó el rol del directorio de ASSE y la firma del decreto, en agosto de 2011, que constituyó el catálogo de prestaciones de salud mental para el Sistema Nacional Integrado de Salud “como puntos importantes en el proceso de construcción de políticas adecuadas a la necesidades de la población y de los prestadores”.

Lo importante es que la salud mental anteriormente integraba las prestaciones que se daban en terreno individual y ahora se otorga como atención colectiva, puntualizó.

Olesker reflexionó en cómo se incorporó el tema en cada prestador de salud y su incidencia en la creación de nuevos puestos de trabajo. “Los resultados son buenos con cosas a mejorar pero es irreversible”, advirtió.

Consolidación de trabajo y experiencias nacionales

A su turno, la directora general de la Salud del MSP, Marlene Sica, resaltó que las patologías y desórdenes psiquiátricos se constituyen como temas de salud pública en el orden de las enfermedades crónicas no transmisibles por la importancia y acciones que se deben tener en cuenta.

Agregó que Uruguay es innovador, por la reforma del sistema de salud y concretamente en los vinculados a la salud mental, en experiencias de consolidación de trabajo, resultados y desafíos sobre el abordaje, tratamiento y seguimiento de pacientes.

El responsable del Programa Nacional de Salud Mental del MSP, Ariel Montalbán, dijo que son 9.000 las prestaciones que se brindan por año y que la población objetiva a cuidar es la menor a 25 años.

http://www.republica.com.uy/gobierno-se-propone-extender-tiempo-de-cobertura-de-salud-mental-en-mutualistas

El alcohol: Principal problema sanitario en área de consumos problemáticos


ALCOHOL

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El director de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, Ariel Montalbán, aseguró que el alcohol es el “principal problema sanitario del país en el área de los consumos problemáticos”, y reconoció que “ha sido el gran olvidado en las políticas sanitarias y públicas”.

Este lunes se realizó en Montevideo la apertura del Primer Simposio Internacional Sobre Uso Problemático de Alcohol.

En ese marco, el director de Salud Mental, Ariel Montalbán, dijo que el alcohol es “el principal problema sanitario del país en el área de los consumos problemáticos”.

Agregó que también ha sido “el gran olvidado en las políticas sanitarias y públicas”.

Sin embargo, remarcó que Uruguay desarrolla una reforma del sistema sanitario que “tiende a la universalidad, a la equidad y a la accesibilidad de los servicios”, con la finalidad de jerarquizar la “prevención y la educación”.

Destacó que “se está contemplando la problemática del alcohol a través de iniciativas sanitarias y de un marco legislativo”.

Desde el Programa de Salud Mental del MSP se impulsa, en el marco de las prestaciones de efectores públicos y privados, “la ampliación de servicios con un enfoque concreto respecto a la problemática”.

El jerarca también se refirió a instancias de “contención, orientación y derivación” a grupos de ayuda, apoyo a familiares o referentes, y “eliminación del límite de días de internación previstos en los programas de rehabilitación”.

“La vinculación con la muerte violenta, los suicidios y los accidentes es muy importante, y también las complicaciones médicas y psiquiátricas”, remarcó el especialista.

Riesgos no percibidos

A su turno, el secretario general de la Junta Nacional de Drogas, Julio Calzada, se refirió a la “importancia de la articulación del mundo académico con la política para enfocar la problemática”.

Dijo que existe una “baja percepción” de la población en cuanto a los riesgos que supone el consumo de alcohol.

Recordó  que la edad de inicio del consumo es, en promedio, 12,8 años “Esta edad tan temprana de inicio, marca un aspecto que tiene que ver con el ámbito intrafamiliar, donde los riesgos del consumo de alcohol no son correctamente percibidos”.

En tanto que la profesora de la Clínica de Psiquiatría de la Facultad de Medicina, Stella Bocchino, remarcó que “el suicidio está muy vinculado a la depresión”, y destacó que el alcohol “es un factor depresor del sistema nervioso central”.

http://www.lr21.com.uy/salud/1190990-el-alcohol-principal-problema-sanitario-en-area-de-consumos-problematicos

 

Grave preocupación por tasa en alza de 16,5 suicidios cada 100.000 habitantes


SALUD PÚBLICA

La tasa de 16,5 suicidios cada 100.000 habitantes, reconocida por el Ministerio de Salud Pública durante los actos que recuerdan el Día Nacional de prevención de dicha instancia de muerte, llevan a las autoridades a exigir políticas específicas, en tanto reconocen que los esfuerzos hasta el momento han sido absolutamente infructuosos.

Vela-apagadaEl director del Programa de Salud Mental del MSP, Ariel Montalbán, reconoció que existen profundas patologías sicológicas en nueve de cada diez suicidas, las que deberían ser advertidas por el entorno procurando evitar la tragedia, algo que pocas veces en realidad ocurre.

Las cifras para Uruguay muestran que el año pasado hubo 540 suicidios, en su mayoría de hombres. Sin embargo entre las mujeres es donde se detecta la mayor cantidad de “intentos” de suicidio, sin lograr el objetivo. De mantenerse la estadística, para 2020 la autoeliminación será la segunda causa de muerte en el país.

Ministra busca sensibilizar a la población en el tema

La ministra de Salud Pública, Susana Muñiz, dijo en oportunidad de analizar públicamente el tema de la jornada convocante que este día “debe ser de reflexión, con el objetivo primordial de prevenir y sensibilizar a la población ante este problema tan doloroso, que deja grandes secuelas familiares”. Consideró también a la jornada “de aprendizaje, principalmente para aquellas personas que trabajan en la salud para fortalecer las acciones y dar respuesta a la problemática. El trabajo debe ser multisectorial porque es un problema multicausal. Todos debemos estar abiertos a aprender y hablar”, concluyó.

Por su parte desde el MIDES, el ministro Daniel Olesker, entendió que las políticas de desarrollo social están vinculadas directamente con la prevención del flagelo y enfatizó la necesidad de profundizar en la promoción de la prevención. Explicó también que en promedio, 16,5 personas de cada 100.000 se suicidan, y 7 de cada 100.000 cometen homicidios. “Pero tienen mayor repercusión los homicidios cuando la cifra es considerablemente menor en relación con los suicidios”, puntualizó.

Uruguay está en el primer puesto en número de suicidios en América Latina respecto de su población, con una tasa casi cuatro veces superior a la de Brasil.

http://www.lr21.com.uy

Cuidar la mente


Colonias psiquiátricas en reformas, casas de salud sin controles oficiales, escasez de psiquiatras. La salud mental en Uruguay es una prioridad no siempre bien atendida.

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Estefanía Canalda

Aunque no hay cifras oficiales actualizadas, en los últimos años, en Uruguay hay un auge de las enfermedades psiquiátricas. Ese aumento de la demanda de tratamientos en salud mental se choca con escasez de profesionales, consultas breves o demasiado salteadas y el surgimiento de un mercado privado que no siempre es regulado en tiempo y forma y que ocupa el espacio libre que dejan algunas carencias del sector público.

En realidad, según la Organización Mundial de la Salud, los trastornos mentales están aumentando a nivel mundial. En 2004 representaban el 13% del total de enfermedades. Para 2020 representarán el 15%, y la depresión se volverá la segunda causa más importante de enfermedad mental. Uruguay está dentro de esa tendencia.

Mauro está en una sala de espera, junto a una decena más de pacientes. Aguarda a que un psiquiatra lo reciba, le haga un diagnóstico y, de ser necesario, le mande medicación. Está nervioso porque debe explicarle sus problemas y no dejar nada afuera. El psiquiatra, por su parte, debe hacerle las preguntas necesarias; todas las preguntas necesarias. Tiene que evaluarlo y explicarle qué le pasa. Si le receta medicamentos, y por lo general lo hace, debe decirle cuáles son sus efectos y cómo tomarlos; tiene que hacer las recetas y escribir en la historia clínica. Debe recibir al familiar que busca explicaciones.

Y para todo eso, en muchas mutualistas y hospitales públicos, los psiquiatras tienen 15 minutos. Está estipulado que se atienda un máximo de cuatro pacientes por hora aunque el 1º de julio esa cifra se reducirá en el ámbito privado a tres, o sea cinco minutos más por paciente. Aunque en esa hora hay que hacerle lugar a los que necesitan repetir medicación y no encontraron número.

El escaso tiempo de consulta complica eso de generar un vínculo adecuado con el paciente, y aumenta las posibilidades de incurrir en un error médico. “Es muy difícil comprimir toda la vida de una persona en 15 minutos”, dice Rafael Sibils, vicepresidente de la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay. “Podés diagnosticar algo que no es o no diagnosticar algo que es. Que se te pasen cosas por alto, o no preguntar algo. Equivocarte en el diagnóstico o en la valoración del riesgo”.

 

Además, en algunos centros de salud -sean privados o del Estado-, pueden llegan a pasar hasta tres meses entre una consulta y la siguiente, de acuerdo a la presidenta de la sociedad de Psicología, Cecilia Idiarte Borda.

“Tenemos una limitación importantísima para dar una respuesta rápida y oportuna a la demanda de asistencia”, señaló Graciela Novoa, directora adjunta del área de salud mental de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE). Según la jerarca, puede haber un lapso de hasta 30 días entre que el paciente pide hora y tiene su primera consulta en salud mental. Los tiempos se acortan, eso sí, si se comprueba un intento de suicidio, abuso de sustancias o crisis causada por un trastorno mental.

Al aumento en la demanda de asistencia en salud mental y a los problemas con las consultas se agrega que no hay suficientes psiquiatras en ejercicio. De acuerdo a estimaciones oficiales se necesitarían sumar al menos 100 psiquiatras de adultos y 100 psiquiatras pediátricos.

En 2011 entró en vigencia el Plan de Prestaciones en Salud Mental que establece que todos los prestadores de salud deben brindar psicoterapia, muchas veces en forma gratuita, para ciertos sectores, por ejemplo los niños y adolescentes con dificultades de aprendizaje, intentos de suicidio, consumo de drogas o trastornos del humor. También se incluye a los adultos con intento o riesgo de suicidio, con trastornos mentales severos y persistentes, o que presentan un consumo problemático de sustancias. Y se prevén terapias grupales para víctimas de violencia doméstica, profesionales de la salud, docentes de Primaria, Secundaria y UTU, familiares de personas con consumo problemático o con trastornos mentales severos y persistentes, entre otros.

Además, se han implementado cinco residencias asistidas donde viven en forma transitoria 80 personas con trastornos mentales graves, y donde reciben tratamiento. Y se han creado cinco centros del programa Interín, que apunta al tratamiento de niños con problemas de conducta o aprendizaje.

“Todo este sistema ha llevado a que la brecha asistencial se empiece a achicar”, dice el director adjunto del área de salud mental de ASSE, Ariel Montalbán.

Pero ante el aumento de los trastornos psiquiátricos comprobado en el mundo, hay trastornos que son más frecuentes ahora como la droga Montalbán reconoce que “no tenemos los técnicos suficientes para responder a esa demanda, porque hay una carencia de psiquiatras pediátricos y de adultos”.

Los psiquiatras de adultos en actividad son alrededor de 500, y se necesitarían al menos 100 más, sobre todo para el interior del país.

Según el director de salud mental de ASSE, Horacio Porciúncula, en algunos departamentos hay solo dos o tres psiquiatras, una cifra insuficiente para cubrir las distintas necesidades y las vacantes, por ejemplo en ASSE, el Poder Judicial, las mutualistas y el INAU. Anualmente, en promedio se reciben seis médicos especialistas en psiquiatría, según la catedrática de Psiquiatría de la Facultad de Medicina, Stella Bocchino.

Porciúncula agregó que también hay una falta de psiquiatras pediátricos: se necesitan 200 y hay menos de 100 en actividad. “Cuando se reciben los estamos esperando para darles trabajo”. Así de necesitados están: en psiquiatría hay desocupación cero.

La rehabilitación

Los principales trastornos severos y persistentes son la esquizofrenia y la bipolaridad. Se calcula que el 1% de la población sufre de esquizofrenia, y el 1% de trastorno bipolar.

Tanto mediante iniciativas privadas como públicas se está buscando que los pacientes con trastornos mentales graves y crónicos puedan rehabilitarse y recuperar su autonomía. Se aspira a que no tengan que estar institucionalizados, viviendo en colonias psiquiátricas estatales o casas de salud privadas.

Salud Pública cuenta con cinco residencias asistidas donde viven 80 personas que padecen estos trastornos. El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) provee la estructura edilicia, y ASSE los profesionales que atienden a los pacientes. Se intenta que recuperen su autonomía y se reinserten social y laboralmente. ASSE tiene también 21 centros de rehabilitación para estos pacientes.

En un salón pintado de verde, en la ONG Centro PsicoSocial Sur-Palermo, hay cinco alumnos en el taller literario que trabaja con personas con trastornos mentales severos y persistentes. En las paredes del salón cuelgan dibujos y en los estantes se apilan artesanías; los productos del trabajo en otras clases. El taller literario lo dicta el profesor de idioma español Marco Maidana. Es una clase avanzada a la que van los usuarios que tienen un verdadero interés por la escritura.

La clase del viernes 24 de mayo estuvo dedicada a la observación. Una de las tareas era imaginar las historias que subyacen detrás de una fotografía. En una feria, José vio “un crisol de culturas”. Miguel se imaginó la vida solitaria de un árbol “que lleva años y años presenciando el mismo espectáculo”. Eugenio escribió sobre una pareja que era feliz a pesar de la pobreza.

Miguel solía escribir y leer mucho. Pero eso fue hasta hace poco más de 10 años, cuando comenzó a exhibir los primeros síntomas de esquizofrenia. Recién ahora está volviendo a escribir, al menos durante la hora y media semanal que dura el taller.

El centro PsicoSocial Sur-Palermo es una ONG que atiende a alrededor de 330 personas que sufren de esquizofrenia o trastorno bipolar, y están en proceso de rehabilitación. Apunta a asistir a los usuarios en su inserción social. Los pacientes llegan muchas veces por derivaciones, por ejemplo de mutualistas o del hospital Vilardebó. Hay talleres de todo tipo, entre ellos artesanías, cocina, teatro, comunicación y escritura. Hay también cursos de capacitación laboral, y dos cooperativas laborales: de cocina y de cadetería. Cuentan con una comunidad terapéutica en la que los usuarios pasan varias horas al día, y con un grupo de egresados al que pueden volver cuando quieran. Además, organizan terapias grupales para sus familiares, que por lo general también son derivados por mutualistas, y de acuerdo al Plan de Prestaciones en Salud Mental tienen acceso a 16 sesiones gratuitas.

En las colonias

Las Colonias Dr. Bernardo Etchepare y Dr. Santín Carlos Rossi están en el departamento de San José y albergan a alrededor de 850 pacientes con trastornos mentales severos y persistentes. Son los establecimientos estatales donde se alojan esta clase de pacientes a largo plazo (en el hospital Vilardebó el promedio de estadía es de unos 47 días).

En 2006 comenzó a funcionar una comisión honoraria nombrada por el poder ejecutivo que se encarga de la administración y la ejecución de obras en las colonias. El general retirado Francisco Wins, vicepresidente de la comisión, contó que se han recuperado seis pabellones en la Colonia Etchepare y se han invertido alrededor de cuatro millones y medio de dólares.

Primero, se restauraron dos pabellones destinados a 44 personas que están cerca de egresar. Cuando asumió la comisión, dice Wins, “la gente que ingresaba a las colonias no salía nunca más. Había una persona que falleció con 106 años y hacía 70 que estaba adentro”.

No sabe, sin embargo, cuántas personas han egresado desde que comenzó a actuar la comisión. Margarita Arduino, ex directora de la Colonia Etchepare, y Ángel Ginés, ex catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina, señalaron el año pasado en un informe que la reducción de pacientes internados en las colonias en la última década (16%) “ha sido poco significativa”.

La comisión realizó, también en la Colonia Etchepare, el acondicionamiento de un pabellón que alberga a 12 personas con discapacidad. Finalmente, se recuperaron otros tres pabellones en que hay 240 pacientes. Estas obras fueron acompañadas por la creación de lugares de esparcimiento y educativos.

Wins señaló que la dirección de las Colonias, hoy a cargo del doctor Osvaldo do Campo, decide qué pacientes van a las zonas acondicionadas. Hay alrededor de 450 internados en la Colonia Etchepare, y 300 de ellos están viviendo en pabellones renovados. En los últimos tres que se arreglaron están “los pacientes medios, ni los más graves ni los que tienen posibilidades de recuperarse y egresar”, dice Wins.

Ruben Bouvier, presidente del movimiento de usuarios “La salud para todos”, reprochó este criterio. “Los pacientes que van a los pabellones que tienen todo lo necesario en infraestructura son elegidos porque son los menos agresivos, los que están mejor psíquicamente, los que no molestan”, dice. “Los demás siguen estando en los mismos pabellones de hace 40 o 50 años, en condiciones infrahumanas”.

En la Colonia Santín Carlos Rossi, que alberga a alrededor de 400 personas, se está comenzando a rehacer un pabellón de los 10 que hay, aunque antes se habían acondicionado al menos mínimamente dos. Cuando comenzó a actuar la comisión, dijo Wins, la Etchepare estaba peor. Ahora, es al revés. En 2009, Bouvier visitó la Santín Carlos Rossi y la describió como un campo de concentración.

Los pedidos del Qué Pasa de visitar tanto las colonias psiquiátricas como el hospital Vilardebó y de entrevistar a sus respectivos directores no fueron respondidos por ASSE.

Invisible opción privada

“Todo lo que no se ve es un riesgo, y la persona con trastornos mentales muchas veces no tiene nadie que la defienda”, dice Reneé del Castillo, ex directora del Programa de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública y directora del Centro Sur-Palermo. “Uno puede criticarle muchas cosas a las colonias, pero por lo menos son visibles. Hay algunas casas de salud que están habilitadas y otras que no figuran. No hay suficientes recursos humanos para inspeccionarlas, solo se visitan cuando hay denuncias. Son tierra de nadie”.

Según Del Castillo habría unas 2.000 o 3.000 personas con trastornos mentales alojadas en casas de salud privadas.

Los médicos consultados coindicen en señalar que no hay un control efectivo de estos establecimientos, y que escasean los que reúnen las condiciones idóneas para tratar a las personas con trastornos mentales graves. entre esas condiciones están buena hotelería, buena atención médica y programas de rehabilitación.

Según Sibils, de la sociedad de psiquiatría, las regulaciones que ha establecido el ministerio no se cumplen. “Hay algunas casas que funcionan bien, otras que funcionan mal, y otras que funcionan muy mal: sin habilitación, con mala atención, frío, poca comida, con personal que no es idóneo”.

Idiarte Borda, la presidenta de la sociedad, agregó que “no se ha logrado un mecanismo de control efectivo por parte del Ministerio. Cuando cierran una porque no está en condiciones la vuelven a abrir con otro nombre”. El MSP no ha dado respuesta a los repetidos pedidos de contestación sobre el tema.

El psiquiatra Javier Orrego dijo que cuando las familias no pueden pagar buenas casas de salud “terminan en algunas que son desalentadoras. Cuando uno entra ve las carencias, no porque se los maltrate sino porque el paciente permanece inerte, no se lo estimula, no hay prácticas lúdicas o terapéuticas”.

De acuerdo a Ana Roca, miembro de Caminantes, una asociación de familiares de personas con trastornos mentales severos, dijo que “es una cosa terrible. Muchas de esas casas de salud son un negocio para alguna gente y en algunas las condiciones de vida son pavorosas. Están escondidas, no visibles, no habladas. La gente va y deposita”.

Terapia y rejas

A esto se le suman distintos mecanismos que ha implementado ASSE para que la atención en salud mental llegue a más personas, incluyendo la atención a la población carcelaria. Actualmente, se está tratando con psicoterapia individual o grupal a los reclusos de las “cárceles grandes”, como Punta de Rieles, Comcar y Penal de Libertad, atendiéndose en total a alrededor de un 60% de los reclusos.

5

residencias asistidas tiene el MSP donde viven 80 personas bipolares o con esquizofrenia.

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colonias reciben pacientes con problemas de largo plazo, la Etchepare y la Santín Carlos Rossi.

MALES URUGUAYOS MÁS COMUNES

De adicciones y depresión

“La afección mental más frecuente por lejos es la depresión”, dice Stella Bocchino, catedrática de Psiquiatría de la Facultad de Medicina. “Muchas veces tiene que ver con la desesperanza en la posibilidad de alcanzar los logros, y Uruguay es un país de depresión”.

De los países latinoamericanos que compartieron sus datos, Uruguay es, junto con Cuba, el que tiene un mayor índice de suicidios: 17 cada 100.000 habitantes.

La depresión ha aumentado ostensiblemente y es más común en las mujeres. En 1998 el 16% de las mujeres y el 6% de los hombres tenían síntomas de depresión, y en 2008 estos síntomas se encontraban en el 18% de las mujeres y el 11% de los hombres, según una encuesta realizada por Álvaro Lista y la empresa Cifra.

La depresión está íntimamente vinculada al suicidio, y aumenta la probabilidad de sufrir otras enfermedades y de morir a causa de ellas. “La depresión baja las defensas y predispone a padecimientos como los infartos, el cáncer, la diabetes, las enfermedades infecciosas y autoinmunes y el Alzheimer”, dice Bocchino. “Estas enfermedades, a su vez, aumentan el riesgo de sufrir una depresión”. Según la Organización Mundial de la Salud, la posibilidad de muerte prematura de las personas con depresiones graves o esquizofrenia es entre un 40 y un 60% mayor que en la población general.

De acuerdo a la OMS, en 2004 los trastornos mentales y de conducta representaban el 13% del total de enfermedades, en términos de muertes prematuras y años perdidos por discapacidad. Se calcula que para 2020 representarán el 15%, y la depresión se volverá la segunda causa más importante de enfermedad, luego de la enfermedad cardiaca isquémica.

En la última década el consumo problemático de alcohol o drogas ha comenzado a ocupar, junto con las depresiones, el lugar predominante en las consultas de salud mental. Varios médicos advirtieron que muchas veces el consumo coincide con otros trastornos mentales. Según el psiquiatra Javier Orrego es inusual que pacientes, sobre todo entre los 15 y los 35 años, se presenten con una depresión o una crisis de pánico, y no hayan consumido alcohol o drogas. Orrego advirtió que esto no permite hacer un diagnóstico definitivo, ya que para eso el paciente tiene que haber pasado por lo menos un año sin consumir.

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