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Obsesión ecológica


NUEVA GENERACIÓN DE FANÁTICOS DEL RECICLADO PONEN EN APRIETOS A SUS PADRES

Al anochecer, pocos minutos antes de que pase el camión que recolecta la basura por el barrio cerrado en el que viven, Juan Ignacio Marín, de 38 años, administrador de empresas, tiene que montar un operativo distracción para sacar las bolsas de residuos. Lo confiesa con cierto pudor.

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La nueva generación de “niños con conciencia” generó un nuevo dilema familiar.

Es padre de Tadeo y Milo, de nueve y siete años, dos niños comprometidos con la ecología, que aprendieron la importancia de reciclar en la escuela.

“Estamos muy contentos con esta faceta de nuestros hijos. Cuidan el agua, usan menos papel. Pero, por otro lado, se volvieron casi fundamentalistas verdes, quieren reciclar todo y eso parece difícil. Tal vez el problema sea que consumimos demasiado y generamos mucha basura”, afirma el padre.

No es el único. La nueva generación de “niños con conciencia”, como los llaman los especialistas, generó un nuevo dilema familiar. ¿Qué ocurre cuando los principios de los ecokids chocan con la cultura de consumo y descarte de sus padres? Y con la suya propia…

En la práctica, son muchos los padres que, con culpa, pergeñan un plan B, cuando sus hijos se suman a un proyecto ecológico.

Hace pocos días, Bernarda Vallejos, de siete años, tuvo una ocurrencia cuando vio el aceite que se enfriaba en la sartén luego de hacer milanesas y papas fritas. “¡Podemos reciclar el aceite y hacer jabones!”, propuso. A continuación, enunció la lista de ingredientes que se necesitaban. Había visto en un canal de televisión el modo de reconvertir en algo útil aquel líquido ámbar.

Los padres de Bernarda se miraron y a medida que la escuchaban, se convencían de que ese proyecto nunca ocurriría en su apartamento. En seguida pusieron manos a la obra para desactivarlo. Mientras el papá la felicitaba por la gran idea y la llevaba a dormir, la mamá no lo dudó: había que deshacerse del aceite. Sin siquiera esperar a que se enfriara por completo, lo tiró por la rejilla y se aseguró de que no quedaran rastros. 

“Estamos viendo toda una generación de chicos que educan a sus padres, sobre todo en temas ambientales”, indica Lucas Campodónico, especialista en consumo responsable, quien dirige la publicación argentina Ecomanía, la cual desde noviembreestá en Uruguay.

“Es muy positivo cuando los chicos empiezan a cambiar los hábitos en la casa en función de lo que aprendieron en el colegio o en talleres, incluso a través de los medios de comunicación sobre ecología. Sobre todo, porque los chicos suelen ser intransigentes con sus convicciones”, dice Campodónico. Y esto genera un nuevo dilema para los padres.

Evidencia científica.

Hace unos meses, José Domingo Villarroel, investigador de la Universidad del País Vasco, publicó en la revista científica SpringerPlus un trabajo sobre cómo los más pequeños desarrollan una conciencia medioambiental.

En el estudio se les preguntó a niños de entre cuatro y siete años cuál era más reprochable de distintas acciones. Resultó que para ellos como norma de convivencia es más grave dañar una planta o tirar basura a la calle que meterse el dedo en la nariz o no tener buenos modales a la hora de comer.

Quiere decir que romper normas ambientales una vez incorporadas es más grave que quebrar las normas de convivencia social.

“El problema es que todavía estamos en una fase muy inicial en materia de ecología en las escuelas. En general, les enseñamos a reciclar lo que se consume. Pero deberíamos avanzar hacia un replanteo del modo en cómo se consume. Si uno recicla el 90% de la basura que produce, todavía queda un 10%. ¿Qué tal si nos planteáramos como objetivo consumir menos, para producir menos desechos, para que los recursos alcancen para todos y duren más tiempo?”, agrega.

Constanza Praetsier es madre de Bruno y Tiziana Migliore, de 13 y 9 años. Ellos no dudarían en definirse como chicos ecológicos. Cuando Constanza los convoca para reciclar la basura, se suman a la actividad con entusiasmo. “Hace algunos años, decidí que íbamos a reciclar nuestros residuos y ya lo incorporamos a la mecánica familiar”, relata.

En su casa, cuentan con algo de espacio extra para separar lo reciclable. Los envases, las botellas, las cajas y los papeles van a parar a un lugar distinto de los residuos húmedos u orgánicos. “Se junta más volumen de lo reciclable que de lo otro”, dice la madre. Entonces hay que lavarlo, abrirlo y prepararlo. “Lo tiramos en unos contenedores verdes que hay frente a la escuela de los chicos”, concluye Constanza.

QUÉ HACER

1.Equipos

Para lograr un hogar ecológico, los expertos recomiendan instalar bombillas de bajo consumo y no dejar la luz o aparatos eléctricos encendidos cuando no son utilizados. Al mismo tiempo, aconsejan utilizar pilas o baterías recargables.

2.Basura

No arrojar residuos como pintura en la basura o por el inodoro. Este tipo de productos terminan en los mares y ríos de la ciudad. Además, el papel, cartón, plástico, vidrio y metal que generalmente se tira a la basura puede ser reciclado.

3.Compra

Muchos expertos recomiendan comprar productos que han sido fabricados en el país de origen, o al menos en los sitios más cercanos. Esta acción le garantiza al cliente que fue utilizada la menor cantidad de combustible para llegar a su casa.

CURSOS ECOLÓGICOS PARA JÓVENES

Agroecología. Un curso sobre la disciplina

En marzo, brindarán un curso sobre la agroecología como disciplina del presente y futuro de la agricultura. Allí darán sus principales bases teóricas y algunas de sus grandes potencialidades prácticas.

Árbol. Su relación con el hombre en el país

El Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas (Ceuta) dará un curso de verano en enero para jóvenes y adultos. Allí abordarán la restauración de la relación entre el hombre y el árbol y los bosques.

Semillas. Las semillas criollas de Uruguay

En febrero, el Ceuta dará un curso sobre qué son, dónde están y cómo se conservan las semillas criollas. Además, se hablará sobre su producción, acondicionamiento y conservación en Uruguay.

http://www.elpais.com.uy/vida-actual/obsesion-ecologica-ninos-fanaticos-reciclado.html

El impacto de las tablets en el cerebro es incierto


EXPERTOS ADMITEN QUE ENRIQUECE EL APRENDIZAJE

El uso de las tablets en la niñez no es positivo ni negativo, sino que dependerá de los contenidos y del tiempo que los pequeños estén expuestos a ellas. Los especialistas internacionales asemejan sus riesgos a los de la exposición a la TV.

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En los primeros años puede generar ansiedad, irritabilidad, tics motores y mal sueño.

Mientras los niños de entre cinco y nueve años con acceso a Internet se cuentan por miles, el uso de dispositivos como tabletas y celulares inteligentes para conectarse sigue aumentando.

“Las tabletas se han instalado como medio de entretenimiento para todas las edades, y la cantidad de aplicaciones disponibles genera que se usen durante un tiempo impensable”, afirma Viviana Venegas, neuróloga pediátrica de la Clínica Alemana (Chile).

Sin embargo, no existe evidencia científica que ilumine cómo será esta generación de preescolares que está creciendo con las pantallas portátiles y táctiles de sus padres.

“El avance de la tecnología es tan vertiginoso que esta se instala antes de saber si es adecuado o no que sean utilizadas por niños, y es a sus manos que llega primero”, explica Valeria Rojas, neuróloga y presidenta del Comité de Medios de la sociedad de Pediatría.

Interacción.

Lo que sí se sabe es que mucho tiempo frente a cualquier pantalla está asociado con mayores problemas de conducta, de desarrollo intelectual y de funciones como la memoria.

Por esto, la Academia Americana de Pediatría desaconseja exponer a una pantalla “pasiva” a los niños menores de 2 años, y a no más de dos horas diarias a los de mayor edad.

Ambas especialistas están de acuerdo en que estas reglas también deben aplicarse a las tabletas. Sin embargo, estos dispositivos no son pasivos, la mayoría de sus aplicaciones son de tipo interactivo.

Un informe reciente del Millennium Cohort Study, un proyecto de investigación a largo plazo de la Universidad de Londres, que ha seguido la vida de 19 mil niños nacidos en 2000 y 2001, mostró que estos aprenden mejor a partir de los medios interactivos. Aunque siempre con límites.

“En ningún caso reemplaza el estímulo afectivo y emocional de las figuras de apego, como tampoco la actividad motriz relacionada con el juego”, dice la doctora de la Clínica Alemana.

Un grupo de pediatras británicos, liderados por Aric Sigman, advirtió el año pasado que el daño cerebral más grave producto de la obsesión de los niños por la TV, los computadoras y los videojuegos, se produce durante los tres primeros años de vida, momento en que más necesitan interactuar con sus padres y no con la pantalla.

Aquí, la señal de alerta es cuando la exposición a las tabletas genera en los niños síntomas de ansiedad, irritabilidad, tics motores o alteraciones del sueño.

Una encuesta de Nielsen mostró que los padres estadounidenses utilizan las tabletas para entretener a sus hijos mientras viajan, en los restaurantes o durante largas esperas para calmarlos.

Ese comportamiento, a juicio de las especialistas, es inadecuado. “Se desaprovechan instancias de conversación y convivencia que van contra el desarrollo del niño”, opina la neuróloga de la sociedad de Pediatría.

Con control, las tabletas pueden ser muy ventajosas para los niños, lo importante es utilizarlas correctamente. La sugerencia es descargar aplicaciones educativas y acordes con la edad del niño que los ayuden a reforzar el lenguaje, practicar la escritura y aumentar el vocabulario. Para aprovechar sus ventajas es fundamental la supervisión de los padres, que deben establecer límites claros, como por ejemplo que no jueguen más de una hora con ellas.

Al igual que con la televisión, debe ser una actividad acompañada, que enriquezca el diálogo y no lo anule, especialmente en lactantes y preescolares, donde el desarrollo verbal es un proceso muy activo, advierte la neuróloga de la Clínica Alemana.

Teléfonos.

La Academia Americana de Pediatría en su informe de 2011 mencionaba ya a los teléfonos inteligentes y a las “nuevas” tecnologías con pantallas táctiles como dispositivos a tener cuidado frente a la exposición y el consumo de los más pequeños de la casa.

“Los celulares y la TV son medios que por sí solos no son positivos ni negativos, sino que su efecto está relacionado con su uso y contenido”, subraya con énfasis a cerca de este tema la neuróloga Viviana Venegas, de la Clínica Alemana.

La recomendación es limitar el tiempo de uso de estos dispositivos y ofrecer medios educativos alternativos y formatos no electrónicos, tales como libros, periódicos y juegos de mesa para que los padres puedan guiar la experiencia de sus hijos en los medios de comunicación.

http://www.elpais.com.uy/informacion/impacto-tablets-cerebro-incierto.html

 

Seis tips para detectar si tu hijo sufre bullying


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Para ayudar a nuestros hijos a resolver situaciones de agresión, sin duda, ayuda mucho mantener una buena comunicación con ellos y demostrarles nuestro amor. Pero también estamos obligados a buscar formas ingeniosas para abordar este tema con ellos. El equipo de la Asociación Educativa Convivencia en la Escuela, a través del programa «Jóvenes en acción contra el acoso escolar y el bullying», formuló junto con padres y alumnos una serie de recomendaciones para detener y mitigar la violencia escolar. Léelas y tómalas en cuenta.

1. Observa. Nuestros hijos tienen un modo particular de ser, de actuar y de reaccionar ante los problemas cotidianos. Cuando estos comportamientos varían y sus acciones se tornan distintas, es una señal inequívoca de que algo está sucediendo. Por tal motivo, observar es mucha más que solo ver, es seguir y vigilar el patrón de comportamiento.

2. Revisa sus cuadernos, útiles y uniformes. A través de ellos podemos tener información sobre el rendimiento de nuestros hijos, pero también son indicadores de cómo van las cosas en el colegio. Los cuadernos son blanco fácil de los agresores, en ellos descargan su violencia y los rompen o los garabatean. Lo mismo sucede con los útiles. El uniforme también es un buen indicador ya que los abusadores suelen maltratar o dañar las prendas de las víctimas. Si descubres alguna de estas señales, ¡atenta!

3. Conocé a sus amigos. Es importante saber con quiénes se relacionan nuestros hijos en el colegio, esto nos da una idea de cómo se desenvuelven en ese espacio. Observa cómo transcurren estas relaciones, si se tornan ásperas y agresivas, algo puede estar sucediendo. Y monitoréalos también en el uso de las redes sociales. Es preciso que ellos sepan que corren peligro si utilizan mal estos medios. Es necesario vigilar estas acciones para evitar el cyberbullying.

4. Teje una red de padres y de profesores. Organiza un directorio con los datos de profesores, padres y amigos de tus hijos, y promueve espacios de reunión en donde puedan conversar y compartir información crucial para el desarrollo armónico de sus hijos. En estas reuniones podemos enterarnos de lo que están haciendo nuestros hijos y en dónde se encuentran. Es muy sencillo tejer y monitorear esta red desde cualquier Smartphone o tablet.

5. Sé asertiva. Nuestra comunicación debe ser asertiva, solo así podremos crear espacios de confianza para que los niños y adolescentes puedan expresarse libremente. Ellos deben decir lo que sienten y nosotros debemos escucharlos atentamente, sin interrumpir, sin espantarnos por lo que nos cuentan, sin juzgar. Genera un ambiente en donde tus hijos se sientan libres de hablar sin culpa, sin miedo ni temor a castigos o represalias.

6. Promueve espacios de formación. Sirve para que los alumnos desarrollen, en grupo, sus habilidades sociales y se formen en valores mediante la acción. Además, posibilitan que los niños y adolescentes puedan expresarse y sentirse seguros, desarrollen su autoestima y adquiriendo las capacidades necesarias para ser líderes positivos que busquen y fomenten junto con sus compañeros una convivencia sana, que luego replicarán cuando sean ya adultos.

El Comercio de Perú/GDA

 

Escuela con baños que dan asco


JOAQUIN SUÁREZ

Niños se tienen que aguantar cuatro horas sin usarlos; Primaria asegura obras en corto plazo

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Hay niños que se aguantan las cuatro horas de clase sin ir al baño porque sus padres les tienen prohibido utilizarlos en las condiciones en las que están, con problemas de desagües, mientras algunas aulas están en estado ruinoso en la escuela N° 124 de Joaquín Suárez (Canelones), a pocos kilómetros de Montevideo. Los padres reclaman al Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) que acelere los trámites para comenzar las obras que les tienen prometidas desde hace años.

El principal problema, aunque no el único, está en los baños.  Las cisternas no funcionan, los inodoros se tapan y en general tienen poca higiene, según relataron padres que hicieron llegar fotografías de la escuela a El Observador.

“Mi hija tiene prohibido ir al baño y tomar agua en la escuela. Se aguanta hasta llegar a casa”, afirma Jorge, mientras espera que su hija salga de la escuela. Por su parte, Adriana cuenta que su hijo, Daniel, “llega todos los días de la escuela corriendo y va directo al baño”. Agrega que su yerno alguna vez tuvo que ir a buscar a su nieto en camioneta en medio del horario escolar porque “el chiquilín tenía ganas de ir al baño y en los de la escuela era imposible”.

La escuela de Suárez tiene más de 60 años. Muchos de los padres y abuelos de los actuales alumnos también estudiaron allí y aseguran que el edificio está casi intacto desde hace varias décadas. “Los baños nunca fueron habitables. La escuela está en la misma situación desde hace 30 años y nadie se acuerda de nosotros, y eso que estamos a unos pocos kilómetros de Montevideo y otros pocos de Pando”, señala María, madre de seis exalumnos de la escuela y abuela de actuales estudiantes. En la tarde, el mismo edifico alberga a la escuela N° 228. En total ambas escuelas –las únicas públicas en Suárez–  llegan a reunir casi 1.000 alumnos.

http://www.elobservador.com.uy/noticia/290239/escuela-con-banos-que-dan-asco/

Padres estresados, que viven corriendo, crían a niños gordos


TENDENCIAS

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Una investigación en Canadá descubrió que estos niños aumentan de peso más rápido, que sus compañeros con papás relajados.

El estrés no deja descansar ni vivir una vida tranquila. Tenerlo implica estar en constante movimiento sin darse tregua para descansar ni disfrutar el paso de los días.

El tiempo apremia y qué se come, cómo se duerme y cómo se hacen las tareas diarias poco importan. La velocidad, la instantaneidad y el cumplir metas son las prioridades.

Y, ¿qué sucede en una familia cuando los padres están estresados? Lo que se supone, pero que nadie había estudiado antes, es decir, que los hijos también se contagian y lo peor, es que se les nota en la talla y peso.

“Los niños cuyos padres tienen altos niveles de estrés tienen un índice de masa corporal, o IMC, cerca de 2% más alto, que aquellos cuyos padres tienen bajos niveles de estrés”, afirmó al The Huffington Post, Ketan Shankardass, que dirigió la investigación realizada en Canadá y que fue publicada en la revista Pediatric Obesity.

Agregó que además estos niños aumentaron de peso, un 7% más rápido, que los otros niños. La explicación que entregaron es que la infancia es un momento donde las personas desarrollan hábitos y que estarían interconectados con cómo se maneja el estrés, la forma en qué se come y qué tan activo se es.

“Lo preocupante es que si no se detiene esta interconexión a una edad temprana, el aumento de peso seguirá en aumento y se unirá a los problemas de salud que conlleva esta forma de vivir”, advirtió.

Por eso, hace un llamado a los padres con este descubrimiento, para que reflexionen sobre la forma en que están criando a sus hijos en todas las áreas, ya que al no hacerlo e involucrarlos consciente o inconscientemente en su vida estresada, le estarían causando un daño irreversible o un deterioro que es muy difícil de cambiar más adelante.

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La investigación fue realizada por el Hospital St. Michael, de Toronto, y analizó los datos recogidos durante el Estudio de Salud de los Niños en Canadá, una de las investigaciones más grandes y completas sobre los efectos a largo plazo de la contaminación atmosférica sobre la salud respiratoria de los niños.

Sobre esos datos, se tomó el IMC de los niños en forma anual y se les entregó a los padres un cuestionario para medir su estrés psicológico.

Entre las preguntas del estudio, estaban: cuántas veces en el último mes fueron capaces o incapaces de controlar las cosas importantes en su vida y si las cosas iban a su manera; otra, fue si acaso sus dificultades se acumulan y tan alto, que siente que no pueden superarlas.

La investigación ofreció un dato interesante para los latinos, ya que incorporó la información de estudiantes mexicanos, al ser la mitad de la población estudiada, y se dieron cuenta que los efectos del estrés en su IMC eran mayor que los niños de otras etnias.

“Esto fue consistente con otros estudios que han sugerido que los niños hispanos son más propensos a experimentar hypherphasia, que es hambre en exceso o aumento del apetito, y el sedentarismo”, comentó el investigador jefe.

Es que les bastó escarbar un poco en los estilos de vidas parentales, para darse cuenta cómo estos influencian el comportamiento de sus niños frente a la comida.

Por eso, la idea del estudio más que acusar a los progenitores busca promover que los papás cambien y establecer canales de apoyo a las familias, para que tengan un suministro fiable de alimentos saludables y que en forma paulatina, vayan mejorando sus condiciones de vida.

Pues si bien no está clara la relación entre el estrés y la obesidad, el doctor Shankardass esbozó que es posible que esa conexión exista, pues los padres al estar estresados no tendrían tiempo de cocinar comidas sanas y preferirían, comprar comida preparada o chatarra para ahorrar tiempo.

Aparte, indicó que el estrés de los padres es absorbido por los niños por lo que los pequeños comerían más por ansiedad y harían menos ejercicios. “El estrés conduce a cambios biológicos que causan el aumento de peso”, aseguró.

http://www.elpais.com.uy

Padres separados harán denuncia en la OEA


RÉGIMEN DE VISITAS

papamamaCarlos Freira, abogado e integrante del grupo Todos por nuestros hijos ya, dijo que el colectivo acudirá a la OEA a denunciar al Estado uruguayo por permitir, en caso de parejas separadas con hijos, el incumplimiento del régimen de visitas.

Ayer unos 150 padres se reunieron frente a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) para entregar a los ministros una carta que expone su situación y para dejar los regalos que no pudieron entregar ayer a sus hijos por faltas del Poder Judicial (PJ).

El grupo, que reúne a más de 500 padres y madres en todo el país reclama poder ver a sus hijos, con quienes “por diferentes motivos y sin fundamentos” no tienen relacionamiento.

El abogado Freira explicó a Mesa de Noticias de La Catorce 10 que la mayoría de los afectados, tras una separación conflictiva, no pueden ver a sus hijos porque les impiden cumplir con el régimen de visitas impuesto. Explicó que se enfrentan a este problema tanto por negación de la parte a cargo del niño o por la plantación de denuncias infundadas que suspenden el vínculo.

En ese sentido, dijo que el PJ al no penar esos procederes violenta los derechos del niño porque las visitas son un derecho plasmado en el artículo 38 del Código de la Niñez. “Si se establece un orden de visitas se tiene que sancionar a quien no lo cumple y a quien hace denuncias infundadas para eliminarlo”, puntualizó.

http://www.republica.com.uy


Estabilidad emocional del padre es clave en el desarrollo del bebé

Psiquiatría. Un estudio entre 30.000 niños llamó a no subestimar la salud de los hombres durante el embarazo y los primeros meses de sus hijos

EL MERCURIO/GDA | C. GONZÁLEZ

Los cambios de ánimo y el estrés que vive el padre tienen repercusiones en el desarrollo emocional y el comportamiento del niño en sus primeros años de vida, concluyó un estudio que relevó a 30 mil pequeños durante 36 meses.

No solo la salud mental materna es determinante en la evolución del feto en gestación, sino también la del padre. Un trabajo noruego publicado por la revista especializada Pediatrics determinó, tras analizar a más de 30 mil niños, que la ansiedad y ciertos trastornos del ánimo paterno durante el embarazo influyen de manera importante en el comportamiento y desarrollo emocional del niño a futuro.

En concreto, los investigadores descubrieron que alrededor del cuarto a quinto mes de embarazo, un 3% de los padres manifiestan altos niveles de estrés emocional. A través de un seguimiento de 36 meses, observaron además que esa ansiedad estaba fuertemente vinculada con problemas de conducta en sus hijos a la edad de tres años.

Anne Lise Kvalevaag, líder de la investigación, explicó que las razones de esta relación se hallarían en que todo trastorno del ánimo en el hombre tiene un impacto en la salud mental de su pareja, causando cambios hormonales que afectan su embarazo.

HERENCIA.

Enrique Jadresic, profesor de psiquiatría de la Universidad de Chile, recordó que cualquier trastorno emocional que padezca una persona, sobre todo si es mental, repercute en los demás miembros de la familia.

“Lo novedoso de este estudio radica en que hasta ahora prácticamente no se contaba con evidencia empírica recogida en forma sistemática, y a gran escala, que demostrara en forma rigurosa que la salud mental paterna prenatal incidiera en el bienestar de la madre y el hijo”, señaló Jadresic.

Uno de los pocos antecedentes fue una investigación de la Universidad de Nueva York que en 2011 determinó que el riesgo de desarrollar trastornos emocionales o de conducta en un niño aumenta hasta 11% si el padre tiene trastornos de ánimo como depresión.

Para Jadresic otra explicación está en la genética. “Lo que ocurre es que padre e hijo evidencian, por ejemplo, una vulnerabilidad depresiva por una genética común. Se trataría, por decirlo así, de un mecanismo más directo, en que el padre le transmite una predisposición genética a sus hijos”, consideró el experto.

Otro mecanismo podría ser un vicio como el tabaquismo. “Un padre que está deprimido o estresado emocionalmente puede fumar más y exponer al feto a un ambiente tóxico, que podría ponerlo en riesgo innecesario desde el punto de vista emocional, cognitivo o conductual”, agregó Jadresic.

El tema es transversal, pues Kvalevaag y su equipo, en el estudio noruego, observaron que el vínculo entre ansiedad paterna y problemas de desarrollo en los niños se presenta independiente de los factores económicos y sociales asociados a cada familia. Y tampoco influyen la edad de los padres o su estado civil.

“Estos hallazgos sugieren que algunos riesgos asociados a problemas emocionales y de comportamiento en el niño pueden identificarse durante la gestación, lo que debe ser considerado al desarrollar políticas públicas para el período prenatal”, precisó Kvalevaag. Sin embargo, los especialistas saben que a la salud paterna no se le concede mucha atención durante el embarazo o los primeros meses del bebé.

“Ni siquiera los mismos padres lo hacen”, apuntó Jadresic. “A menudo se olvidan que la experiencia de la paternidad/maternidad (sobre todo cuando nace el primer hijo) es el cambio más drástico y significativo en la vida de un individuo, sea hombre o mujer”.

Sin embargo, agregó, la experiencia vital es totalmente la contraria en términos existenciales. “No hay nada que le exija más a la pareja que el convertirse en padres por primera vez”.

Un fenómeno que afecta al 4% de los padres, y del cual tampoco se habla mucho, es la depresión posparto. Se ha visto, de un modo análogo a lo observado en este estudio, que la depresión posparto del hombre tiene consecuencias negativas en el desarrollo emocional, cognitivo y conductual de los niños y preadolescentes.

Las investigaciones sobre el tema establecen que los síntomas suelen aparecer antes del nacimiento, aunque el período crítico se ubica entre los tres y seis meses tras el nacimiento.

Los padres primerizos y aquellos cuya mujer también sufre depresión son los más vulnerables a un problema que solo en la capital uruguaya (Montevideo) afecta a una de cada diez mujeres que se convierten en madres.

La depresión posparto se vive como un sufrimiento que impide disfrutar del bebé y la experiencia vital y revitalizante de la crianza de los primeros meses. Esto termina influyendo sobre los bebés porque, en respuesta, el niño puede retraerse, disminuyendo su apetito relacional y buscar cada vez menos el afecto paterno.

Este es uno de los factores de riesgo asociados a problemas infantiles que pueden identificarse en la gestación”.

Anne Lise Kvalevaag

No solo es importante la salud materna

La salud mental del padre y su estabilidad durante el embarazo es clave para el normal desarrollo del bebé.

El 4% de los padres sufre depresión

Sufren angustia al igual que les pasa a las mujeres y no pueden disfrutar del crecimiento del recién nacido

En respuesta el bebé puede ser más distante

Si los bebés sienten que sus padres están deprimidos buscan menos el acercamiento y sufren afectivamente.

El País Digital
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