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DEA: cuando la muerte súbita no es el final de todo


DESFIBRILADORES

Reanimacion

Las duras estadísticas que tiene nuestro país dicen que hay entre 11 y 14 casos diarios de muerte súbita y el 50% podrían revertirse con el uso precoz de un desfibrilador, pero eso puede revertirse simplemente con la toma de conciencia de todos nosotros.

A eso hay que sumarle la realización de un curso de resucitación, donde aprenderemos a detectar cuando alguien está sufriendo un infarto, a llamar a los profesionales indicados, los médicos, a hacer masajes cardíacos y a usar los DEA.

Pero, para tener más detalles de nuestra realidad en la temática, LA REPÚBLICA dialogó con el doctor Álvaro Niggemeyer, cardiólogo especializado en emergencias.

¿En qué contexto se encuentra nuestro país a nivel de las enfermedades cardiovasculares?

En Uruguay, alrededor de un 30% de los fallecimientos son a causa de enfermedades cardiovasculares. Si bien no hay estadísticas actuales en nuestro país sobre el tema, extrapolando los números de Europa y EEUU podemos calcular que la mitad de esas muertes es de manera súbita.

 ¿Qué es la muerte súbita?

Es una muerte que sucede de manera inesperada y generalmente por causas cardíacas, y en personas que se encuentran en sus trabajos, en un evento deportivo o en sus casas, pero que además no les da el tiempo de consultar a un médico. Algunas tienen antecedentes o están en tratamiento, pero nada que señale que eso puede pasarles. Y como se da de esa forma repentina, las únicas personas que las pueden ayudar son los familiares, vecinos, compañeros de trabajo o el cajero del supermercado.

 ¿Cómo podemos darnos cuenta que una persona está sufriendo de esta clase de suceso?

Estas personas empiezan a sufrir la falta de sangre en el cerebro y en el corazón. La causa más frecuente de muerte súbita es una arritmia que se llama fibrilación ventricular, que es un disturbio eléctrico del corazón que provoca que este en vez de bombear la sangre empiece a temblar, o sea, no tiene una actividad mecánica efectiva. Esto se resuelve con una descarga eléctrica. Entonces la posibilidad que tiene esa persona que cae muerta de sobrevivir es que primero reciba masajes cardíacos que mantengan la función de bomba y así al cerebro vivo mientras llega ese aparato que dé esa descarga, que lo que hace es “resetear” al sistema y genera que vuelva a funcionar el corazón.

 Y ese aparato que da la descarga, ¿lo puede manejar cualquiera?

Hasta los años ‘90, eran manejados exclusivamente por médicos que hacían el diagnóstico y en consecuencia el tratamiento. Pero con la evolución de la tecnología, surgieron aparatos que con solo poner los parches en el pecho de las personas, este hace el diagnóstico y da la descarga adecuada para resolver esa situación. Estos se llaman DEA (Desfibrilador Externo Automático). Estos empezaron a prodigarse por todo el mundo, y está comprobado que donde hay, y las personas que están en ese lugar saben manejarlo y hacer masajes cardiacos, ha descendido la cantidad de muertes súbitas. Un ejemplo, antes de los DEA, el 95% de las personas que sufrían estos ataques fallecía y del 5% restante, muy pocos retomaban su vida normal, ya que le quedaban serias secuelas. Actualmente esa sobrevida con calidad ya ha superado largamente el 75% en varios países.

 ¿Y es fácil aprender a brindar esa ayuda fundamental?

Sí. En la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular (Chscv) entrenamos gente y medimos los resultados. Acá ya hemos logrado un 54% de personas salvadas, las que alcanzan una buena sobrevida. La diferencia con una persona que tiene una enfermedad grave detectada, a la que se le aplica un tratamiento, es que se sabe que va a vivir un tiempo más, pero en estos casos la gente que se recupera de una descarga, que como ya dije no tiene por qué tener una relación directa con una patología ya existente, va a tener una expectativa de vida normal. Si tiene algún otro problema se lo trata o se le pone un desfibrilador automático implantable, y pueden vivir muchos años bien.

Y pensar que es tan simple ayudar a salvar vidas

Sin dudas, solo hay que capacitarse en saber hacer un buen masaje cardíaco, en usar el aparato, y en llamar a una ambulancia para que se complete ese proceso de resucitación. Los cursos son cortos, duran tres horas, y está demostrado que es suficiente para que esa capacitación sea vital para no solo salvar esas vidas sino que esas personas tengan una calidad de vida muy buena después de ese suceso. Es realmente impactante el resultado cuando se atiende a tiempo.

Ya hemos hablado de la importancia de estos equipos y de la formación de la gente, pero ¿hay alguna norma que reglamente todo este tema?

Nuestro país, desde octubre de 2008, tiene la ley Nº 18.360 que obliga a los lugares, públicos o privados, donde están o pasan más de mil personas por día, a que tengan al menos un DEA. Además, hay otras empresas que igual lo tienen para prevenir y por compromiso social, lo que está muy bien. El costo de estos equipos es de unos US$ 2.700, lo que no los vuelve inaccesibles. También la reglamentación de esta norma obliga a todas las empresas a capacitar a la mitad de su personal en masajes cardíacos y uso del DEA. Daba un plazo de 5 años para eso, por lo que a principios de 2014 debería empezar a exigirse esta parte.

¿Qué rol juega la Chscv en esto?

Estamos implementando un programa mediante el cual se están formando en distintas instituciones a grupos de personas que se transformen en instructores de cursos para el resto de sus compañeros. Un ejemplo es la Intendencia de Montevideo donde capacitamos a unos 20 funcionarios para que les enseñen a los demás. Ya hemos tenido más de 30 de estas experiencias y capacitamos a unas 22.000 personas. A su vez hay otras entidades que están haciendo lo mismo que la Chscv. Todos estos grupos están en el Centro Nacional de Resucitación (CNR), donde junto con el MSP se marcan las pautas de dónde instalar los DEA, dónde capacitar, etc.

 Para saber a ciencia cierta la cantidad de DEA que hay en el país, se ha lanzado por estos días un censo, ¿cuántos DEA se estima que hay en nuestro país?

Alrededor de 2.500 instalados, lo cual significa un número importante. Es más de lo que el país precisa.

 ¿Pero todos están en condiciones de ser usados? Me imagino que la idea es que no pase lo mismo que con los “bomberitos” que están por todos lados por obligación, pero cuando se van a usar no funcionan

Justamente a eso apuntamos. Los DEA tienen una batería interna que dura entre dos y cinco años, por lo que hay que controlarlos para que no se agote. Además, cada vez que se usa, hay que cambiar los parches. Otro punto es saber si hay gente capacitada en el lugar para usarlo, porque el personal rota. También hay que, después de un tiempo que no se aplicó, volver a dar cursos para recordarle a la gente cómo era el mecanismo.

 ¿Hoy hay alguna forma de que las personas sepan dónde hay un DEA?

A veces no están instalados en los lugares correctos o no se sabe si hay allí. Capaz que alguien va caminando por la plaza Cagancha y le da un ataque de este tipo, y existen DEA en 15 empresas que están en la vuelta y nadie sabe, ni siquiera los funcionarios de esa empresa. Es por esto que estamos intentando aplicar un sistema de georreferencia, que es saber dónde están ubicados, en qué horario están disponibles, y que a través de un sistema en los celulares se lo pueda ubicar. Acá el tiempo es fundamental, ya que por cada minuto que se pierda en darle la descarga eléctrica, la persona pierde un 10% de su capacidad cerebral, la cual después es casi imposible de recuperar. Si se aplica en el primer minuto es difícil que la persona se muera, y en este caso, que es una de las enfermedades que más matan en nuestro país, un minuto es crucial.

 La “cadena de supervivencia”

Los cuatro eslabones que salvan vidas son:

1: Reconocer el paro y pedir ayuda.

2: Hacer bien los masajes cardíacos.

3: Desfibrilación (Uso del DEA).

4: La llegada de la ambulancia (ayuda médica).

EN CIFRAS

22.000. Son las personas que han realizado los cursos de resucitación en nuestro país.

2.700. Son los dólares que cuesta un DEA.

2.500. Es la cantidad de estos equipos que hay en Uruguay.

30. Es el porcentaje de personas que fallecen por problemas cardiovasculares a causa de muerte súbita.

Censo de DEA

La Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular (Chscv) está llevando a cabo una investigación para contabilizar y localizar los cardiodesfibriladores (DEA) en todo el Uruguay, en el marco de la ley de acceso público a la desfibrilación (N° 18.360)

Por esto, la Chscv hace un llamado a público pues desea ubicar a todos los DEA ya sea en empresas, instituciones, organizaciones o cualquier espacio público o privado, con el fin de divulgar la información a la población en general y facilitar la ubicación del DEA más cercano en caso de paro cardíaco.

Para lograr este objetivo, solicitan la colaboración de la comunidad, enviándoles los datos del lugar y dirección de los DEA que tengan conocimiento.

Para pasar dicha información comunicarse con info@cardiosalud.org o al teléfono 2480 2715.

http://www.republica.com.uy

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