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La dieta del metabolismo acelerado: 10 kilos en 4 semanas


salud

Este plan es variado, pero descarta absolutamente los lácteos, café, azúcar y trigo.

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“La dieta del metabolismo acelerado” es otro de los libros del listado de bestseller del New York Times –tal como pasó con “Seis semanas para estar 10 puntos”– pero postula muchas cosas, exactamente opuestas.

En este caso, Haylie Pomroy, que se autodenomina la gurú del metabolismo acelerado y es una conocida nutricionista de estrellas, nos introduce en un plan de dieta que requiere un mínimo de cuatro semanas y que promete reducir 10 kilos en ese plazo.

Pomroy se hace cargo del hecho de que el cuerpo, después de una dieta tras otra dieta, se acostumbró a defenderse y reservar cada vez que lo restringen. Por ello, apunta que se debe reiniciar nuevamente el metabolismo y asegura que este plan lo logrará.

Hace ver que uno de los problemas que presenta el metabolismo que se ha desregulado es que bloquea la producción de la hormona que promueve la quema de grasa (T3) y favorece la producción de la hormona que fomenta el almacenamiento de la grasa (Tr3). Y por eso fundamenta su éxito en el funcionamiento del hígado, de la tiroides y de otras glándulas.

La experta postula que ninguna dieta que produzca estrés va a alcanzar su éxito porque eso hace que el metabolismo se haga más lento y por ello, defiende con fuerza que comer debe ser un placer.

También aclara que perder peso no es una cuestión de sumar y restar calorías y que es falso que comiendo menos se bajará. Otro de los mitos que derriba es que los postres engordan y por lo mismo, sostiene que la primera verdad metabólica es que para perder peso se necesita hacer las pases con la comida.

En este punto además, resalta el hecho de que se debe considerar alimento aquello que alguna vez estuvo vivo y por lo tanto, se debe sacar de la dieta todo aquello que está compuesto por químico (las bebidas), o sea, lo procesado porque esto distrae al hígado: en vez de procesar alimentos se tiene que abocar a descomponer sustancias químicas.

Las tres fases.

El plan de cuatro semanas, contempla tres fases que se suceden una a otra en orden durante 7 días y que se debe sostener por 28 en total, que es lo que dura el ciclo de ritmo circadiano del cuerpo.

1.- Sosegar: es la fase que busca sosegar el estrés y calmar las glándulas suprarrenales. Aquí se contemplan sólo dos días en los cuales habrán tres comidas altas en carbohidratos y dos refrigerios de fruta. El desayuno consiste en granos (arroz o quínoa) con fruta; el almuerzo en granos con proteína, fruta y vegetales y la cena en granos, proteína y vegetales.

El ejercicio en esta etapa debe ser a lo menos una rutina vigorosa centrada en lo cardiovascular.

2.-Desbloquear: las reservas de grasa y generar músculo. Se realiza los días 3 y 4 y se focaliza en las proteínas. Para ello habrá tres comidas altas en proteínas; donde el desayuno será proteína con verduras, igual que el almuerzo y la cena y dos refrigerios sólo de proteínas. Aquí valen el atún, las carnes magras, los pescados bajos en grasas, el pollo y el pavo.

No se consumen ni fruta ni granos y el ejercicio se debe basar en el levantamiento de pesas, más focalizado en la fuerza que en las repeticiones.

3.- Desatar: focalizado en desatar la combustión de energía y por ello, es alta en grasas saludables. Se realiza tres días, por lo que caerá en viernes, sábado y domingo. Esto contempla dos refrigerios de grasas saludables más verduras y tres comidas donde se considera fruta y grasas más proteínas. En las grasas están las nueces, la palta y las aceitunas.

Aquí el ejercicio debe disminuir el estrés por lo que se recomienda yoga o un masaje.

Permitido v/s prohibido.

Algunas cosas que se deben hacer para que se alcance el éxito son comer 5 veces al día cada tres o cuatro horas de intervalo. También es obligación desayunar porque de no hacerlo se juega en contra del metabolismo; y la condición es desayunar durante la primera media hora después de despertarse para que el cuerpo no trabaje sin combustible. Esto implica que no se debe hacer ejercicio en ayunas.

Dentro de las cosas que están prohibidas se encuentran el trigo, el maíz y el azúcar refinada en todas sus formas. También no se puede consumir soya, lácteos, incluidos los quesos, y la cafeína. Se suma a la lista de los prohibidos el alcohol, los jugos de fruta y los frutos secos y todos los endulzantes artificiales, exceptuando la stevia.

Este plan contempla una serie de secretos para el período post dieta o de mantenimiento como cómo prepararse si se va a tener una comida abundante por alguna celebración o la necesidad de hornear en casa pasteles, porque la idea es no comer nada procesado fuera de casa.

http://www.elpais.com.uy/vida-actual/dieta-metabolismo-acelerado-kilos-semanas.html

Hacer ejercicio físico en contaminación urbana es mejor que la inactividad


Entre las preguntas que los médicos deportólogos se han hecho a lo largo de los últimos años, está la interrogante acerca de los efectos de la polución de las grandes ciudades en el organismo de quienes aspiran y espiran con mayor ímpetu y voracidad los humos tóxicos en las urbes: los deportistas.

Saber si ello beneficia o perjudica al cuerpo ha sido un debate constante, que ahora, un estudio llevado adelante en la Universidad Nacional de San Pablo, Brasil, y publicado en los cuadernos del Colegio Americano de Medicina del Deporte, parece haber quedado resuelto.

“Creíamos que la actividad física potenciaba los efectos nocivos, ya que el atleta, en cuanto corre y activa su circulación tiene una respiración más profunda y frecuente. Sin embargo el estudio demostró que el ejercicio tiene un efecto protector para los pulmones, en tanto inhibe parcialmente la inflamación de estos órganos y las alteraciones inducidas por la polución”, explicó el médico-jefe de la investigación, el paulista Rodolfo Vieira.

Las pruebas de laboratorio avalaron la hipótesis del beneficio

Los técnicos realizaron una serie de evaluaciones en animales de laboratorio y  separaron dos grupos, ambos sometidos a intensos gases del mismo origen y tenor al que sufren los humanos en el centro de una ciudad como San Pablo. La diferencia estuvo en que mientras un grupo era inducido a tener actividad física abundante, el otro lo era para permanecer quietos el mayor tiempo posible.

Finalmente los pulmones de los sedentarios sufrieron mucho peores consecuencias que la de los activos, no obstante lo cual ambos grupos resultaron afectados. “Es que todo parece tener un límite: el ejercicio ayuda a evitar la inflamación de las vías aéreas, pero eso tampoco resulta ilimitado: cuanto más poluído está el aire, más difícil es la defensa para el organismo”.

Los técnicos opinan que hay dietas que pueden regular mejor el metabolismo para enfrentar el problema de los poluentes y el ejercicio, e incluso refieren a la posibilidad de máscaras que impidan a las narinas acceder a los contaminantes más pesados.

“Incluso una mascarilla para cirugía puede disminuir la cantidad de material en partículas inhalado, lo cual es positivo”, insisten los especialistas.

Aunque todavía no se fija una tabla específica de recomendaciones se plantea mayor rigurosidad en el ejercicio durante el verano, ya que la contaminación tarda más en dispersarse. ¿El mejor momento? Después de cualquier lluvia o chaparrón, es cuando menos poluentes hay en el aire para salir a correr.

lr21.

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