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Temporada de cruceras: crecen casos de mordeduras en verano


AUGE DEL TURISMO AVENTURA Y EL SENDERISMO INCIDEN EN CIFRAS

En verano aumentan las mordeduras de serpientes que requieren de suero antiofídico. Se debe a la mayor movilidad de estos animales y a que hay más personas en los lugares donde habitan. Influye el auge del turismo aventura y el senderismo.

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Yara: en las sierras está el peligro. Foto: archivo El País

El calor aumenta el metabolismo de los ofidios, confiriéndoles más movilidad. Este hecho, sumado a la mayor cantidad de personas que disfrutan sus vacaciones al aire libre provoca que en verano se produzca la mayoría de los casos de mordeduras de serpientes en el país.

Maldonado, Rocha, Cerro Largo, Tacuarembó y Lavalleja son los departamentos que reportan más casos de mordeduras y uso de suero antiofídico, por lo que en esas zonas es donde hay que ser más cuidadosos, recomiendan desde el Ministerio de Salud Pública.

También aconsejan, en experiencias de senderismo, turismo aventura y excursiones, ir con preferencia por senderos ya trazados y no asumir riesgos innecesarios.

Desde ese secretaría de Estado destacan que lo primero que debe hacerse ante un caso de mordedura de ofidio es llamar al Centro de Información y Asesoramiento Toxicólogo (CIAT, teléfono 1722), que tiene una guardia las 24 horas y desde donde se le informa al usuario las medidas a adoptar y el centro de atención de salud al que se debe concurrir.

Las autoridades hacen hincapié en dejar de lado lo que muchos han visto en películas de cine y series de televisión cuando aparecen mordeduras de víboras. Es decir: no hacer ligaduras, torniquetes, succiones de sangre ni cauterizaciones, ni aplicar sustancias químicas o suero a los afectados.

Sostienen que estas medidas están totalmente contraindicadas e incluso pueden agravar la situación del herido sin aportarle ningún beneficio. Señalan que al afectado solo se le debe dar a ingerir agua y no bebidas con alcohol.

 

Suero.

En el CIAT se dan las directivas de lo que se debe hacer ante cada caso de mordedura y se indica el centro de salud que cuenta con suero antiofídico al que se puede concurrir. De inmediato se informa a ese centro que llegará un paciente que requiere atención.

El Ministerio de Salud Pública registra unos 80 casos de mordedura por año que requieren uso de suero antiofídico, el cual se distribuye en todo el país de acuerdo a la frecuencia de accidentes de mordeduras de serpientes. Se deja en lugares que tengan las condiciones para realizar los exámenes de sangre necesarios en casos de mordeduras de serpientes y que dispongan de elementos para asistencia de emergencia en casos de complicaciones.

En el ministerio estiman que desde cualquier punto del país se está a menos de dos horas de un centro de salud que cuenta con stock de suero antiofídico.

Las  especies.

Los casos más frecuentes de mordeduras de ofidios que se dan en Uruguay son los de yaras y cruceras.

Otro animal ponzoñoso que hay en el país es la coral, pero se registran poquísimos casos de mordedura de esta especie, uno cada varios años.

Una variedad que se encuentra en el Valle del Lunarejo y para cuya mordedura se usa un tipo de suero antiofídico especial y difícil de conseguir, es la cascabel. Esta especie emite un fuerte sonido característico antes de atacar, por lo que hay alejarse inmediatamente al escucharlo.

En invierno hay menos personas subiendo y bajando cerros como actividad turística o deportiva y se reducen también algunas actividades de los trabajadores rurales, lo que incide en una menor cantidad de casos de mordeduras de ofidios, informaron desde el Ministerio de Salud Pública.

Un “ratón Pérez” que llegó con hantavirus

Un niño de Rocha estaba convencido de que el “ratón Pérez” le dejaría dinero por un diente que se le había caído. Pasaron los días y la plata no aparecía, por lo que el niño decidió tomar medidas al respecto y atrapó con una bolsa a un roedor de campo (la especie que transmite hantavirus en Uruguay). El animal poco después lo mordió en un dedo.

El niño contrajo hantavirus, los médicos no saben si por la mordedura o que el niño tuvo contacto con el orín o las heces del roedor. Es una enfermedad a veces letal, pero en este caso, el niño fue tratado y se recuperó sin secuelas.

El primer caso de hantavirus en Uruguay fue diagnosticado en 1997 y desde esa fecha hubo 164 casos (16 en 2013), algunos mortales.

La mayoría de los casos se dieron al sur del Río Negro, en la cuenca lechera (Florida, Flores, Colonia y San José), el área metropolitana (San José, Canelones y Montevideo) y el este (Maldonado y Rocha) “con el riesgo de las casas que permanecen cerradas durante todo el invierno y cuando se abren y se limpian a veces no se toman las precauciones conocidas”, señaló a El País la directora de Zoonosis y vectores del ministerio de Salud Pública, Gabriela Willat.

La jerarca dijo que “es una enfermedad que a veces cuesta diagnosticar, porque comienza de una forma bastante vaga, con fiebre, dolores musculares, se parece a muchas otras al principio. A veces aparece con dolor abdominal, nauseas, y parece un trastorno digestivo hasta que se instala la insuficiencia respiratoria. Eso es bien agudo, requiere internación y la mayoría de las veces asistencia respiratoria”.

http://www.elpais.com.uy

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