Archive for 18/12/14

El año en que la epidemia sembró muerte y miedo


Un virus que genera terror por sus efectos físicos –hemorragias y alta tasa de mortalidad- renació este año en África y disparó una cadena de repercusiones inesperadas, que incluyen hambre, problemas de salud general y economías afectadas de países enteros. Casi 18.000 personas se contagiaron hasta el momento en lo que ha sido el brote más extremo de ébola desde que se lo detectó en los 70, y más de 6000 murieron. Cuando los casos llegaron al mundo desarrollado –Estados Unidos y España- la epidemia renovó el miedo desde las noticias y puso a la castigada África en el centro de las preocupaciones. Esta es la historia de un virus que nació a la orilla de un río, renació varias veces en tres décadas y atacó con furia en 2014.

técnico de ébola

En la profundidad de África

Si bien la enfermedad fue identificada por primera vez en 1976 por el médico belga Peter Piot, hasta 2014 no se podía hablar de una epidemia: “apenas” se contaban unas 1.500 muertes por esta causa, todas en África. El ébola surgió en torno al río Ébola del Zaire, corriente de agua que regaló su personalidad a una enfermedad que resurgió en ese caserío y que ya está presente en cinco países de África, en España y en Estados Unidos. Entre 1976 y el presente hubo unas 20 crisis que siempre tenían una característica común: surgían en áreas rurales de África, en zonas muy poco pobladas. Tal vez la de 1995 fue la más importante hasta la actual, con más de 250 muertes. Pero poco más se supo después, pese a que año a año morían algunas decenas de personas.

En mayo de 2014 una mujer de la zona de Kailahun, en Sierra Leona, asistió a un entierro en Gueckedou, en la vecina Guinea. A su regreso presentó los síntomas de esa enfermedad, que atravesaba así los límites de un país. Los que la trataron y enterraron murtos también se enfermaron y así la cadena se propagó por ese país. Luego hubo brotes en Liberia, Nigeria y Senegal, estos últimos ya controlados. El virus estalló en las ciudades y la cantidad de casos contados entre fines de agosto y el presente es cinco veces superior a los que se registraron hasta esa fecha.

Más sobre la última epidemia aquí

Caso cero

El “caso cero” de esta crisis fue un niño de dos años que presentó fiebre, tuvo heces de color negro y vomitaba. Murió cuatro días más tarde en Meliandou, una aldea de Guinea, en África. Luego fue su madre. Después su hermana, su abuela. Era diciembre de 2013 y los casos de ébola todavía podían contarse con los dedos de una mano. Hoy harían falta 3.500 palmas de manos porque al 6 de diciembre de 2014 eran asi 17.800 los casos detectados, y 6.331 las muertes que se generaron como consecuencia de este virus.

Así impacta al mundo

“Hay una sensación general de pánico y los ingresos de las familias disminuyen”

El Observador habló con el coordinador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Sierra Leona, uno de los países más afectados por el virus. Allí el “enemigo invisible” hizo que todas las escuelas fueran cerradas, se perdieran unos 24.000 empleos y colapsaran los sistemas de salud. La economía de las familias se vio afectada y la gente que requiere de atención médica general –infartos, embarazos, tratamientos por VIH- quedó abandonada. Todos los días fallecen unas seis embarazadas que no son atendidas a tiempo. Sudipto Mukerjee es indio y está en Sierra Leona desde hace 14 meses. Su anterior destino fue Irak.

¿Cómo afecta la epidemia a la economía de Sierra Leona?

Inicialmente golpeó la zona agrícola del país, la producción fue la primera comprometida y en plena temporada. Ese fue el primer impacto: hubo una crisis de alimentos y también se limitaron las exportaciones a Guinea.

Ahora la epidemia se está moviendo hacia el este, donde hace poco tiempo se descubrieron minas. Ahí ha mermado la operación y esto influye en la economía. De todas formas, el mayor impacto no es la caída del PBI sino la pérdida de trabajos. Son gente extremadamente pobre que está perdiendo su único ingreso. Hablo de personas que trabajaba en hoteles o restaurantes que están cerrando, choferes de motos y taxis que se quedan sin ingresos porque el gobierno prohibió su circulación después de las siete de la tarde. Hay muchas restricciones que hieren la economía y la gente.

Otro ejemplo: mucha gente se desempeñaba como trabajador doméstico en otras casas. Pero como por la enfermedad muchos se quedan en su casa ya no necesitan a un trabajador, ellos también están perdiendo su empleo.

También se redujeron las ganancias del gobierno.

Sierra Leona

¿Cómo afecta a familias, a pequeña escala?

Primero, los precios de los alimentos han subido mucho. Hay mucha inflación. Por un lado se redujo el comercio y además hay una inflación elevada. Los servicios básicos se vieron muy afectados y el gobierno impuso el estado de emergencia y cerró todas las escuelas, por lo que los niños se quedan todo el día en casa. No existen más los servicios básicos de salud porque la gente tiene miedo de acudir y ellos tampoco los pueden mantener abiertos porque todo compromete la salud. Este país perdió muchos doctores y enfermeros por el ébola y así hay muchos centros cerrados. Ahora hay gente que padece infartos que no pude ser atendida, las mujeres embarazadas reciben un tratamiento mínimo y por eso mueren unas seis madres por día. También tenemos casos de gente que vive con VIH que recibía tratamiento diario y dejó de recibirlo.

Sierra Leona

La gente no se siente segura al caminar por la calle, las escuelas cerraron, la gente no va a los mercados, muchos de los cuales cerraron.

¿Es esta la peor crisis que vivió?

“Ya nadie se da la mano, nadie se saluda, nadie se toca. Si sales o entras de la oficina, tienes que lavarte las manos. Cada vez que entras alguien te toma la temperatura. La vida cotidiana cambió completamente”

Las otras crisis eran más fáciles de entender y de atacar. En esta el enemigo es invisible. No sabemos dónde está. Puedo estar aquí sentado, viene alguien con ébola, toca la silla y deja la enfermedad ahí. Ya nadie se da la mano, nadie se saluda, nadie se toca. Si sales o entras de la oficina, tienes que lavarte las manos. Cada vez que entras alguien te toma la temperatura. La vida cotidiana cambió completamente. La gente apenas va a su trabajo y vuelve, los niños no van a la escuela, los jóvenes no van al liceo. Ya no hay restoranes, hay una sensación general de pánico y, a medida que la situación se agrava, los ingresos de las familias están disminuyendo y no pueden comprar nada.

Ya no hay más vuelos, apenas dos aerolíneas vienen al país, estamos completamente aislados. Hay gente que intenta viajar a otro lugar pero allí no la reciben.

¿Será suficiente la ayuda internacional?

Es prematuro decirlo; solo puedo afirmar que el ébola no es solo una epidemia, tiene impactos sociales y económicos mayúsculos. Los tres países están muy afectados y en el corto tiempo no solo la economía se resiente, sino que la estabilidad política también podría verse comprometida y los países podrían involucrarse otra vez en conflictos.

Las comunidades internacionales deberán estar disponibles para ayudar a estos países, incluso después del brote.

¿A qué se destina el dinero que envían otros países?

Se divide en tres frentes. Uno es el control de la enfermedad y la prevención; necesitamos más centros para esto. Lo segundo es para el mediano plazo: en estos países hay gente muy pobre que será aún más pobre y algunos de ellos necesitarán apoyo para superar la crisis. Después se necesitará apoyo para la recuperación, a largo plazo. Tenemos que poder garantizar un mejor tratamiento y servicios básicos. Hay que reconstruir el sistema de salud.

La OMS pidió USD 1000 millones.

Hoy eso alcanza. Pero si no se consigue esa suma, luego se necesitará diez veces más para recuperar lo perdido. De hecho hace pocos días la ONU pidió que se done ese dinero rápidamente para poder actuar de inmediato y contener el brote lo antes posible.

http://especiales.elobservador.com.uy/ebola/

El fin de semana puede tener efectos negativos en la salud


¡Es fin de semana! y podemos dormir hasta tarde, andar en pijama, ver todo el día TV, salirnos de la dieta, tomar un traguito, jardinear, juntarnos con los amigos, pasear con los niños. La lista de panoramas es inmensa y cuando llega el domingo en la tarde, después de tanto desarreglo, algunos se sientan y dicen: “por fin mañana es lunes”. Lo anterior podría tener una explicación.

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Según diversos especialistas, los fines de semana podrían tener un efecto negativo en la salud de las personas que van desde la migraña al estreñimiento producto de los excesos.

Según Alistair Forbes, profesor de gastroenterología, nutrición y medicina de la Facultad de Medicina de Norwich, el estar inactivo viendo TV o sin hacer nada puede causar estreñimiento ya que el movimiento, el caminar aunque sea poco sirve para enviar movilizar a los intestinos. Pero además, originaría problemas en la columna vertebral y el cuello, según reseña el Daily Mail.

Y peor aún, también habría riesgos de empeorar la acidez o incluso, desencadenarla por estar horas viendo películas o en el computador y comiendo nada de cosas sanas.

Más aún, los riesgos del fin de semana pasan por preferir comidas con mayor contenido calórico, tanto es así que estos dos días fueron declarados por la Revista de Investigación Internacional en Obesidad como los peores de la semana para adelgazar. Esto debido que existe una cultura de recompensa psicológica a través de la comida.

Ahora, otro problema son los dolores de cabeza. De acuerdo a lo que explicó, el doctor Andy Dowson, director King’s College Hospital, de Londres, éstas podrían ocurrir con más frecuencia a causa del cambio de rutina que se ha llevado respecto de los 5 días anteriores.

“Si usted está acostumbrado a comer a cierta hora del día o de levantarse y quedarse dormido al mismo tiempo, la interrupción en el fin de semana puede causar dolores de cabeza, ya que el cerebro tratar de ajustarse a las comidas irregulares”, explica.

Además, la abstinencia de cafeína puede ser otro culpable, y otra teoría que presenta es que el hipotálamo es muy sensible a cualquier cambio de rutina del cuerpo.

Pero los riesgos en la salud también se trasladarían a las lesiones musculares por jardinear sin estar acostumbrado a esos movimientos bruscos con la tierra, como cavar o cargar peso. O bien, por exagerar en el gimnasio, en el running o deportes de gran esfuerzo.

Aunque lo más inquietante son las enfermedades que causa el estrés. Una es la baja en el sistema inmune por el relajo poco acostumbrado donde la adrenalina deja de ser secretada y se produce una especie de efecto resaca, donde bajaría la inmunidad.

Y otra, es que los niveles de estrés pueden aumentar por la emocionalidad que ocasiona el estar en contacto con los seres queridos y las mil y una actividades que se deben cumplir.

El doctor Sandi Mann, profesor de psicología del trabajo en la Universidad de Central Lancashire, comentó en la publicación, que pasar tiempo con la familia implica también realizar muchas tareas domésticas y por eso trabajar, se convierte en un descanso.

Entonces no hay salida y los niveles de estrés no decaen. De ahí que muchos padres, el domingo en la tarde, tras intensas jornadas con niños corriendo alrededor dicen ‘por fin mañana es lunes’.

Demasiado estresante

Todo indica que el ansiado fin de semana puede llegar a ser ‘peligroso’. Sin embargo, para la psicóloga Patricia Silva Gibson el creer que el “finde” te puede enfermar es sólo una dramatización de la realidad.

“Creo que sería un poco estresante, que además de preocuparnos por ‘todo’ lo que deseamos hacer durante los fines de semana además de descansar, tengamos que preocuparnos de estas posibles consecuencias”, afirma.

Pero, lamentablemente, comparte que es real que muchas veces se termina exhausto y el estado de salud se resiente.

“Es que le atribuimos demasiadas expectativas a estos escasos días de supuesto descanso, porque es común que se transformen en una vorágine de actividades y de compromisos”, explica. Para evitarlo, la psicóloga llama a intentar mantener los horarios de comidas y de descanso, y si nos gusta hacer deporte, perfecto, pero sin exagerar.

“Además, es muy importante permitirnos un tiempo de descanso razonable para recuperar energías y sencillamente porque ‘nuestro cuerpo y mente lo merecen’, y no significa que tengamos que estar acostado toda la tarde, va a depender de cada uno”, aconseja.

Por tanto, lo más importante, señala Patricia Silva, es tener claro que todo exceso trae consecuencias negativas. Por ejemplo, comenta que si vamos a ir a un cumpleaños o a una junta con amigos, lo fundamental es “disfrutar” pasarlo bien, conversar, compartir.

“Con eso ya estamos pagados para un buen fin de semana. No es necesario al otro día comerse una parrillada para uno solo, o salir de fiesta y beber como si el mundo se fuera a acabar, pero estoy dramatizando la situación para hacerla comprensible de que debemos mantener un equilibrio sano”, señala la psicóloga.

En esa misma línea, indica que lo esencial es aprender a escuchar nuestro cuerpo, porque siempre nos está enviando señales y los síntomas de enfermedades hay que hacerles caso.

“Debemos aprender a reconocer nuestras necesidades, a priorizar nuestros intereses, y a veces incluso no es malo dejar a un lado y olvidarse de tanto compromiso y darnos tiempo para nosotros, nuestra pareja, hijos”, recomienda Silva.

La idea es que el ansiado fin de semana sirva de verdad para relajarnos y no que sea una pausa entre el trabajo para llegar el día lunes más cansados que el viernes.

 

El Mercurio (GDA)

 

Operación desconectó un lado del cerebro para recuperar el otro


NACIONAL – HOSPITAL DE TACUAREMBÓ

Fue a un niño de cinco años que sufre de epilepsias continuas

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Marcos se cae al piso muy seguido. Tan seguido, que sus padres decidieron que tenía que usar un casco  en la cabeza todo el día. Las caídas no son por torpeza o por la inquietud propia de un niño de cinco años. Se cae porque tiene el síndrome de Rasmussen, una enfermedad que afecta el hemisferio izquierdo de su cerebro y le genera ataques de epilepsia continuos. Por esos ataques, su mano y pierna derecha están afectadas constantemente.

En marzo de este año Marcos (no es su nombre real) tuvo su primera convulsión. Luego de varios estudios, en abril le diagnosticaron la enfermedad. Si bien puede caminar y hablar, los ataques de epilepsia constantes que genera el síndrome –también conocido como encefalitis de Rasmussen– comienzan a deteriorar el lenguaje y a afectar la zona derecha del cerebro, que no está enferma.

“Como las vías de conexión del cerebro son normales,  los sectores afectados están ampliamente conectados con el cerebro del otro lado, entonces la actividad epiléptica mantenida en el tiempo mata las neuronas, porque la hiperactivación permanente hace que las células se mueran. Con el tiempo, la encefalitis destruye la zona del cerebro que está afectada por la enfermedad y la que está recibiendo el bombardeo permanente de la epilepsia”, explicó a El Observador el neurocirujano Pablo Pereda.

Como los tratamientos médicos no estaban  teniendo efecto  y la enfermedad continuaba avanzando porque los ataques de epilepsia seguían sucediendo, quedaba una sola alternativa: la cirugía.

La neurocirugía que se realiza en estos casos se denomina hemisferectomía funcional y consiste en desconectar completamente el hemisferio del cerebro que está afectado, del sano y del resto del cuerpo. En Uruguay se realizaron diez intervenciones de este tipo en diez años (ver Apunte).

La última fue ayer a Marcos y, por primera vez se realizó en el norte del país, en el hospital Regional de Tacuarembó. Las nueve anteriores se habían realizado en el hospital de Clínicas.

Para Ciro Ferreira, director del hospital, haber realizado esta intervención por primera vez en ese centro implicó “un gran esfuerzo de mucha gente” que “finalmente dio frutos”. “Es como ir al Estadio Centenario y ganar todos los partidos con el Tacuarembó Fútbol Club”, celebró el jerarca.

Pereda fue el neurocirujano encargado de la intervención que duró más de ocho horas. “El tratamiento, considerado la única opción, consiste en acelerar pasos de la enfermedad y destruir ese hemisferio para salvar al otro. Lo racional del tratamiento, va muy a contrapelo de la medicina: yo me entrené 25 años en neurocirugía para irme sin agredir el cerebro, es la quinta esencia de la neurocirugía, entrar y salir sin dañar el tejido cerebral y esto es exactamente al revés”, sostuvo Pereda.

Es que la operación elimina las funciones motoras que son manejadas por el hemisferio que se deshabilita.

En el caso de Marcos, no solo desaparecerán los ataques de epilepsia, sino que no podrá hablar ni mover el lado derecho de su cuerpo por un tiempo porque el hemisferio derecho de su cerebro fue totalmente desconectado de su cuerpo y del otro hemisferio.

Cerebro “plástico”

La encefalitis de Rasmussen es de baja incidencia en el mundo y afecta mayoritariamente a niños. Cuanto menor es el niño, y antes se realiza la intervención quirúrgica, mejor es el pronóstico, porque el cerebro tiene una capacidad “plástica”. “Ya al llegar a la pubertad es casi imposible. (En los niños) el lado afectado y la pérdida de las neuronas hacen que se endurezcan los músculos y en el miembro inferior la pierna quede dura y funcione como bastón. No tienen los movimientos ideales pero al mismo tiempo son totalmente independientes”, dijo Pereda.

Por ese motivo, al tener solo cinco años, Marcos podrá volver a aprender a hablar y a ser independiente sin ese lado de su cerebro. Como la enfermedad estaba afectando tanto su calidad de vida, sus padres aceptaron que empiece de cero.

“La parte sana del cerebro va empezando a hacerse responsable de lo que hacían los dos hemisferios.

En el caso de Marcos, el hecho de que la enfermedad haya estado actuando durante casi un año puede hacer que algunas funciones ya las esté cumpliendo ese lado del cerebro. “El lado sano del cerebro funciona muy bien”, sostuvo el neurocirujano.

Luego de la intervención, viene una larga recuperación en la que participan fisiatras, fisioterapeutas, fonoaudiólogos y psicólogos que brindan apoyo al niño y a su familia. Muchos de esos niños terminan atendiéndose en la Teletón.

Con el tratamiento terapéutico, los niños recuperan el lenguaje y pueden utilizar la mano afectada, aunque con dificultad. La memoria, los recuerdos y las emociones también se logran desarrollar con normalidad.

El ejemplo que los convenció

Cuando Pereda les planteó a los padres de Marcos que la única opción era esta operación, dudaron en aceptarla. Por ese motivo, el neurocirujano les recomendó hablar con otro de sus pacientes, que fue el primero en someterse a la intervención. Cuando fue operado tenía seis años, ahora está en el liceo y con solo un hemisferio de su cerebro funcionando, la única materia que se llevó a examen fue inglés.

Ese ejemplo les bastó a los padres para aceptar que su hijo también perdiera una parte de su cerebro para ganar en calidad de vida. “El neurólogo siempre nos planteó la cirugía. Hablamos con la mamá de un chico que fue operado de lo mismo y fue la que nos sacó la duda de que era la mejor opción para él”, dijo Marisa, la madre de Marcos.

Viven en Tacuarembó, así que el traslado no fue un problema. Una vez que salió del quirófano, estuvo internado en el CTI. Ese fue uno de los motivos por los que se decidió operarlo en el hospital de Tacuarembó: además de estar en el norte del país, es uno de los centros públicos que cuenta con un CTI pediátrico.

Pereda explicó que luego de esta intervención los pacientes deben ser internados en el CTI porque, al desconectar parte del cerebro, duermen por dos o tres días porque pierden una sustancia denominada reticular, que interviene en el estado de la conciencia. Como esa sustancia fue “dañada”, los pacientes que fueron operados tienen dificultades para poder despertarse.

Uruguay tiene una incidencia alta

La encefalitis de Rasmussen es una enfermedad de naturaleza desconocida, es decir, no se sabe cuál es la causa que la genera. Es una inflamación del cerebro, pero que afecta a un solo hemisferio y respeta al otro. Tampoco existen estadísticas mundiales, porque su incidencia es muy baja, según explicó el neurocirujano Pablo Pereda. En Uruguay, se trataron diez casos en diez años, sin contar los que no decidieron operarse. Para lo rara que es la enfermedad, este número de casos se considera alto por parte de los especialistas. Una posible explicación es  que existe una buena capacidad de diagnóstico.

http://www.elobservador.com.uy/noticia/294224/operacion-desconecto-un-lado-del-cerebro-para-recuperar-el-otro/

Histórica cirugía en el Clínicas con una donación


UN HOMBRE DE 84 AÑOS SALVÓ SU VIDA GRACIAS A UNA VÁLVULA DE US$ 25 MIL

Tenía una válvula del corazón tapada e iba a morir en un par de meses, como otras 20 personas al año que sufren la misma patología y no son aptos para la cirugía convencional. Pero tuvo suerte: en el Clínicas consiguieron una donación que lo salvó.

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El  procedimiento no es invasivo y requiere de una incisión de tres centímetros. Foto: Archivo

El 4 de diciembre se realizó en el Hospital de Clínicas una intervención cardiológica histórica, que no se había hecho antes en Uruguay: un paciente de 84 años, que por su edad y ciertas complicaciones renales no podía ser operado “a corazón abierto”, recibió una válvula especial que sustituyó con éxito la que él tenía tapada en la aorta.

El hombre es un montevideano que se atiende en ASSE. Hacía al menos dos años que se le había empezado a obstruir la aorta, impidiendo la salida de sangre de su corazón y limitándole la inhalación. Padecía una estenosis valvular aórtica y los médicos le habían comunicado que como no podrían operarlo, fallecería en dos o tres meses.

Pero su suerte cambió radicalmente. El cirujano cardíaco grado 5 Daniel Brusich consiguió que una empresa brasileña le donara la válvula de su salvación, que se llama aórtica transapical y cuesta US$ 25 mil. Cuando se enteró, lloró de agradecimiento, contó Brusich a El País. “Él pensaba que no se iba a hacer nada por él. Su reacción fue: Sí, quiero hacérmelo, porque así no puedo vivir”.

Como él, hay cerca de 20 uruguayos al año que necesitarían un cambio de válvula aórtica y que, sin embargo, no pueden someterse al riesgo quirúrgico. Del total de las cirugías cardíacas, el 30% son valvulares. Y de ese total, el 5% se descarta para cirugía, indicó Brusich. Esas personas hoy, sencillamente, se mueren.

El procedimiento de colocación no es invasivo. Requiere de una incisión de tan solo tres centímetros debajo de la mama izquierda por la que se coloca un catéter. Ingresa por la punta del corazón y transita unos 15 centímetros por la cavidad hasta que llega a la aorta. La válvula donada tiene la capacidad de comprimirse adentro de ese pequeño tubo y luego desplegarse cuando el cirujano la ubica en el lugar indicado. Esto último se logra mediante un sistema de rayos que permite apreciar el organismo como si fuera una radiografía normal, pero en movimiento.

De esta forma, el médico evita la apertura de 25 centímetros a la altura del esternón y los 10 días mínimos de internación. Con el procedimiento ensayado días atrás en el Clínicas, es posible recibir el alta a los dos días de la intervención.

El equipo que estuvo al frente del procedimiento fue liderado por Brusich y un instructor brasileño, el cirujano Honório Palma. Participaron unas 10 personas entre anestesistas, enfermeros, ecografistas y hemodinamistas. La operación tuvo lugar en una sala del Centro Cardiovascular Universitario que se equipó con material del block quirúrgico del hospital.

Programa.

La técnica empezó a desarrollarse en Francia en 2002, con lo cual es relativamente novedosa y aún no hay resultados a largo plazo que confirmen la durabilidad de la válvula. Las que se colocan por cirugía convencional acarrean entre 20 y 25 años de experiencia, explicó Brusich.

Aun así, en Estados Unidos y varios países de Europa la nueva válvula es financiada por el Estado, y la intención del cirujano es lograr algo similar en Uruguay. “La idea es iniciar un programa de colocación de válvulas”, afirmó, pero no quiso dar más información por el momento. Solo adelantó que, al igual que ciertos medicamentos de muy alto costo que no cubre el Fondo Nacional de Recursos, puede llegar a ser viable acceder a este procedimiento mediante un recurso de amparo que obligue al prestador en el que se atiende el paciente a financiarlo.

Brusich aclaró que actualmente en el mundo la técnica se aplica solo en pacientes de riesgo quirúrgico, ya que es muy costosa y no hay certezas en torno a sus resultados. Aun así, es esperable que con el tiempo se extienda al conjunto de los pacientes que requieren el cambio de válvula. “La medicina tiende a ser cada vez menos invasiva, y la cardiología también”, señaló el profesor.

Como antesala de este procedimiento, en los últimos dos años se probó instalar la misma válvula pero por otra vía. El camino se iniciaba con el catéter en la arteria femoral (en la ingle) e iba ascendiendo por el cuerpo hacia el corazón, en un largo trayecto que a menudo generaba complicaciones. En la búsqueda de una vía más corta y, por ende, menos riesgosa, fue que se resolvió ingresar en la punta inferior del corazón. Por ahora no se conocen casos en los que haya fallado.

La región ya la ha probado

n El cirujano Honório Palma, que ofició de instructor en el primer reemplazo de válvula aórtica transapical en Uruguay, lleva unas 300 válvulas implantadas en su país. De hecho, la válvula donada al Centro Cardiovascular del Hospital de Clínicas se fabricó en Brasil.

Esta técnica es conocida y aplicada en Estados Unidos y Europa. Países como Alemania van a la vanguardia con miles de procedimientos realizados.

En la región, además de Brasil, también se ha hecho en Chile y Argentina. De hecho, el país trasandino fue el primero en la región en intentar la técnica, en abril de 2011 en la Clínica Alemana, con una paciente de 94 años.

En Argentina se aplicó por primera vez en diciembre de 2012. Se intervino a tres pacientes de unos 80 años que tenían la válvula aórtica dañada por la edad. Fue en el Instituto de Medicina Cardiovascular del Hospital Italiano, referente en Buenos Aires.

Pasos de un procedimiento novedoso

Se realiza una incisión de tres centímetros debajo de la mama izquierda y se ingresa un catéter pinchando la punta del corazón sin que este deje de latir.

El catéter contiene una válvula comprimida que se abre en el lugar que la ubica el cirujano cardíaco.

El trayecto de entre 10 y 15 centímetros por la cavidad del corazón no conlleva complicaciones por ser un espacio hueco.

El posicionamiento en la válvula aórtica obstruida es posible gracias a un sistema de rayos llamado radioscopía, que es el mismo que se utiliza para la colocación de cateterismos cardíacos. Permite visualizar el organismo al igual que lo hace una radiografía normal, pero en movimiento.

Se quita la válvula original que padece estenosis y que, por tanto, no se abre y cierra adecuadamente. Se coloca la nueva, se retira el catéter y se cierra la incisión por la que ingresó.

Luego de un par de días la persona puede recibir el alta. La recuperación es mucho más rápida que en una cirugía convencional.

http://www.elpais.com.uy/informacion/historica-cirugia-clinicas-donacion.html

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