Verdades científicas sobre el azúcar y los azúcares añadidos

OBESIDAD

No puede negarse la tendencia actual de sobrepeso y obesidad que afecta a buena parte de la población a nivel mundial. Tales números han puesto a los gobiernos en verdaderos dilemas, obligándolos a tomar medidas que sobretodo en el largo plazo, logren revertir esta tendencia que ya es considerada un problema de salud pública.

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Sin embargo la implementación de estrategias de políticas públicas que contraresten el sobrepeso y la obesidad no es una cuestión fácil toda vez que se trata de un problema complejo que incluye además de hábitos alimenticios, estilos de vida modernos que orillan a la población a ritmos sedentarios con pocos lapsos para la actividad física, así como una equívoca (cuándo no escasa) información respecto al inegable proceso de balance energético, que es el equlibrio que debe existir entre las calorías que ingieren los seres humanos y la actividad física necesaria para quemar proporcionalmente dichas calorías, de tal forma que éstas no se acumulen provocando sobrepeso y obesidad.
Durante el Congreso de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes que se llevó a cabo el año pasado en la ciudad de Lisboa, Portugal, se reveló la cifra que 366 millones de personas alrededor del mundo padecen algún tipo de diabetes en la que predomina el del tipo 2. La diabetes tiene como una de sus causas el sobrepeso y obesidad.

En el mismo cogreso de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes se concluyó que una gran mayoría de los casos de diabetes están relacionados con: “una mala dieta, obesidad y falta de ejercicio, no por el consumo de un alimento en específico”.

Lejos de contemplar al sobrepeso y obesidad como un conjunto de circunstancias  sociológicas multifactoriales, algunos gobiernos parecen estar convencidos que se trata de un problema directamente relacionado con la alimentación y específicamente ciertos alimentos, como el azúcar.

De ahí que se equivocan al contemplar impuestos a los productos que incluyan este elemento.

“Los países preocupados por el consumo excesivo de azúcar han experimentado en las últimas décadas, grandes cambios en los estilos de vida de su población, sobre todo en lo que se refiere a su alimentación. Este cambio se conoce como transición nutricional (TN) y consiste en un conjunto de cambios en los comportamientos alimentarios y estilos de vida, asociados a una cierta mejora en las condiciones socioeconómicas y sanitarias (transición demográfica y transición epidemiológica) que lejos de traducirse en una ganancia de salud, parece relacionarse positivamente con el incremento de las tasas de sobrepeso y obesidad, así como de ciertas enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y la Diabetes Mellitus tipo II” especifica el documento El libro blanco del azúcar escrito por Carmen Gómez Candela y Samara Palma Mila, investigadoras pertenecientes al cuerpo científico del Instituto de Estudios del Azúcar y Remolacha ubicado en España.

En dicho estudio se subraya el hecho de que: “Hay una creciente preocupación en lo que se refiere a la relación entre el consumo elevado de azúcares y la posible disminución de la ingesta de micronutrientes en poblaciones de países desarrollados y no desarrollados. Sin embargo, lo cierto es que, hasta la fecha, los estudios realizados no han permitido llegar a una conclusión clara al respecto”.

De acuerdo con el Libro blanco del azúcar, el gran problema al hablar del azúcar como elemento es estipular lo que entendemos por “consumo de azúcar”, toda vez azúcar puede referirse a los azúcares totales, azúcares añadidos o azúcares libres: “A diferencia de lo que ocurre con la ingesta de grasas, para la que se ha demostrado una fuerte correlación entre el consumo excesivo de las mismas y el incremento del riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad, la relación entre el consumo de azúcares incluidos en los alimentos o añadidos a éstos y el incremento de peso no es tan evidente. Diferentes estudios transversales han concluido que no existe asociación o que incluso existe una asociación negativa entre el consumo de azúcares y la ganancia de peso” señala el Libro blanco del azúcar.

Tomando como base científica la investigación realizada por el Instituto de Estudios del Azúcar y Remolacha, se puede concluir que las maniobras de políticas públicas deben incluir mensajes de dietas saludables y equilibradas: “Sería idóneo promover una alimentación saludable entre la población, dieta que podría incorporar cantidades moderadas de azúcar en alimentos y situaciones concretas. De este modo, para desarrollar intervenciones que prevengan la ganancia de peso no saludable, deberían conseguirse cambios en las denominadas “conductas vinculadas con el balance energético” apunta el documento.

Según el consenso del cuerpo científico que participó en la elaboración del Libro blanco del azúcar, una dieta balanceada debería incluir fuentes naturales de azúcar, sin olvidar que monosacáridos como la fructosa o disacáridos entre los que se encuentran la sucrosa o la lactosa se encuentran de forma natural en frutas, verduras, productos lácteos y numerosos cereales.

Lo cierto es que el azúcar, naturalmente presente en los alimentos o de adición, son capaces de generar un sabor muy agradable que permite el disfrute de ciertos alimentos y comidas. Y no se puede ignorar que al adicionar azúcar a un determinado alimento rico en ciertos nutrientes, como es el caso de la leche, el yogur o los cereales, la calidad de la dieta seguida por los niños y adolescentes puede incluso mejorar en beneficio de la salud de los consumidores.

http://www.lr21.com.uy/salud/1204430-verdades-cientificas-sobre-el-azucar-y-los-azucares-anadidos

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