¿Cómo lidiar con las conductas molestas de otros?

Salud – PSICOLOGíA

Al igual que las alergias, la repetición de ciertas actitudes genera molestias. Sepa cómo lidiar con los alergénicos sociales

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Cuando alguien tiene un hábito molesto, hace preguntas fuera de lugar o tiene actitudes que generan incomodidad, son -como los expertos los llaman- alergénicos sociales.

Son personas con comportamientos que molestan a quienes los rodean. Algunas de sus actitudes se revelan luego de compartir con ellos un tiempo prolongado, otras se muestran al instante. Al igual que las alergias, la repetición es lo que termina generando molestia. Una risa fuerte, una pregunta desubicada, o gestos groseros son parte de ello.

Hay cuatro tipos de alergénicos sociales, según describe Michael Cunningham, quien da clases en la Universidad de Louisville, Estados Unidos, y ha estudiado este fenómeno durante quince años.

El primero es el de hábitos groseros. Son intencionales y no están dirigidos a una persona en particular. Un ejemplo de esto puede ser masticar chicle o gritar por teléfono mientras se está en espacios públicos. “La persona no está pensando en ti, pero su comportamiento te afecta”, explica Cunningham, según recoge The Wall Street Journal.

El siguiente tipo es el de acciones egocéntricas. Sin bien no son intencionales, van dirigidas a alguien. Por ejemplo, un amigo que llama a otro y habla por teléfono durante 45 minutos, cuando le había dicho que solo hablaría dos minutos.

Luego, están aquellos que violan las normas. Sus comportamientos son intencionales pero no van dirigidos alguien en particular: el que conduce y habla por celular al mismo tiempo o quien comenta las películas en el cine.

El último tipo es el más molesto de todos, que lleva a cabo acciones intencionales y dirigidas a alguien en particular. “¿De verdad te vas a comer todo eso?”, sería una típica pregunta de estos alergénicos sociales, que no quieren hacer sentir mal al otro, pero terminan haciéndolo.

En las relaciones de pareja, generalmente las alergias sociales comienzan a mostrarse luego de los tres o seis meses de iniciadas, aunque depende de la cantidad de tiempo que comparta. Al principio todo está bien, pero cuando la relación toma estabilidad, la pareja se relaja. “Comienzan a  mostrar sus comportamientos más irreflexivos, agresivos y desviados”, agrega Cunningham.

Algunas cuestiones pueden empeorar los vínculos con los alergénicos sociales. Depende de cuánto tiempo se pase con ellos o de cuánto repitan sus actitudes. Cuando persisten en el tiempo, la alergia se vuelve más terrible y puede llegar un punto en que se necesite ayuda de un profesional.

Sin embargo, Cunningham recomienda a quienes sienten alergia de estas actitudes, empiecen por cambiar su propio comportamiento, ya que todas las personas hacen cosas que molestan a otras. Se puede tratar de evitar al alergénico social, aunque eso no es lo más sencillo. Incluso se puede hablar con ellos, de un modo amable, para que modifiquen los gestos que molestan. Pero lo mejor de todo sería que cada uno controlara su molestia y no se dejara irritar por estas actitudes.

Un ejemplo puede verse en Michael Allen, un escritor de 44 años que vive en Florida, Estados Unidos, que logró transformar la alergia social en broma. Su madre lo llamaba y le decía que solo quería escuchar su voz, y luego hablaba sin parar por 20 minutos. En una oportunidad, Allen le dijo: “Mamá, ¿no te parece que si me llamás para escuchar mi voz, me tendrías que dejar hablar por lo menos un poco?”. La madre empezó a reírse y a partir de entonces se transformó en un clásico, que antes de colgar, ella le pregunte: “¿Hay algo que quieras decirme antes de que corte?”.

http://www.elobservador.com.uy/noticia/282249/como-lidiar-con-las-conductas-molestas-de-otros/

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