Retiraron sal de las mesas pero la piden

SALUD

Comenzó a regir el decreto que la IMM controlará en las inspecciones rutinarias

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“Es como el cigarrillo, cuanto más lo prohibís, más se tientan”, sentenció la cocinera de Chivilandia, una pizzería ubicada en San José y Ejido al respecto de la nueva reglamentación municipal que comenzó a regir el 20 de junio y prohíbe que los restaurantes y bares de la capital exhiban sal en sus mesas. A criterio de esta trabajadora, comidas como las papas fritas, las ensaladas y las carnes, invitan a agregar sal.

En la puerta, en el mostrador o en la carta, un sticker blanco y rojo previene a los clientes de los restaurantes del centro de Montevideo acerca del consumo excesivo de sal.
Según la normativa, aprobada en febrero de 2014, “no podrán ser ofrecidos ni estar sobre las mesas de las empresas de preparación y servicio de alimentos donde se expendan comidas para su consumo en el lugar, saleros y demás condimentos que presenten un contenido en sodio superior a 80 miligramos por 50 gramos de producto”.

Según el decreto de la Junta Departamental de Montevideo, los locales deben contar además con cartelería en la que se inscriba la leyenda: “Menos sal, más vida, el consumo excesivo de sal de sodio es perjudicial para la salud”.

Una recorrida que realizó El Observador por restaurantes del Centro para conocer el grado de cumplimiento de la normativa demostró que muchos locales cumplieron con la medida de retirar los saleros de las mesas donde solo quedaron los servilleteros. Pero en otros todavía se ve algún salero y solo en uno de los seis establecimientos ofrecía al alcance de los comensales sal sin sodio, otra exigencia de la nueva normativa.

Con respecto a los pegotines que advierten de la nueva norma, si bien estaban en la mayoría de los establecimientos gastronómicos, estos no siempre eran fácilmente visibles. En algunos comercios estaban ubicados junto a otros carteles de mayor tamaño, o en el mostrador, a donde los clientes no suelen acercarse.

Los trabajadores de los bares y restaurantes, coincidieron en señalar a El Observador que aunque no esté en las mesas, la sal “se pide mucho”, incluso antes de que el cliente pruebe la comida.

El encargado de La Pasiva de 18 de Julio y Yi afirmó que “no hay mesa que no la pida” y en ese caso tiene que proporcionársela a los clientes.

En ese sentido, un mozo de Facal, en la esquina de enfrente, afirmó que los clientes “se molestan” porque la sal no está en la mesa. “La gente no está enterada y se lo toma mal, como una falta de servicio”, como que “el mozo se olvidó de la sal”, aseguró. Con este comentario coincidió la encargada del bar El Gaucho en 18 de Julio y Barrios Amorín: “Te dicen que los estás desatendiendo”.

Entre los comensales la visión de la normativa es variada. Algunos opinan que es positiva, mientras otros piensan que la decisión de consumo debe ser personal. “Que cada uno se controle”, comentó una clienta de El Gaucho.

En tanto, un cliente que almorzaba en El Subte señaló que “no tiene sentido que se imponga esta normativa porque la gente la puede pedir al mozo y de todos modos va a seguir consumiendo sal en exceso”.

El director de Salud de la Intendencia de Montevideo (IMM), Pablo Anzalone, dijo a El Observador que los controles de cumplimiento del decreto se realizarán dentro de las inspecciones normales que lleva a cabo la Intendencia, aunque “no se descarta que en algún momento se haga un operativo especial”.

La normativa advierte que el incumplimiento dará lugar a una sanción de 10 unidades reajustables, más de $ 7.200.

Actualmente, en Uruguay “se consumen 10 gramos de sal por persona por día”, dijoAnzalone, el doble de la cantidad máxima diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son cinco gramos. La reglamentación busca prevenir enfermedades como la hipertensión y la obesidad.

Un problema que aparece temprano

La directora del Departamento de Programación Estratégica en Salud del Ministerio de Salud Pública (MSP), doctora Ana Noble, destacó que la Ley 19.140 (de alimentación saludable que precede el decreto municipal) es “una oportunidad de ir hacia una política pública en alimentación”. Noble explicó que los problemas de sobrepeso “comienzan cada vez a menor edad”, con una prevalencia de la obesidad en los niños menores de 2 años de  9,5%. En el seminario se presentaron los datos de una encuesta realizada entre escolares y de 1.568 formularios, 646 respondieron que comían alfajor en su merienda, 590 galletitas, 389 refuerzos, 361 bizcochos y 306 snaks, en tanto 502 respondieron que llevaban fruta. La encuesta arrojó que el 94% de los niños consume merienda escolar y el 55% lo hace con una frecuencia diaria.

http://www.elobservador.com.uy/noticia/282066/retiraron-sal-de-las-mesas-pero-la-piden/

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