Efecto nicotina

nicotina
EN EL ROSTRO
thumbnail__1403033780__imagen• Cutis grisáceo
La nicotina estimula la producción de radicales libres que disminuye el flujo de oxígeno, cuestión que afecta la llegada de los nutrientes a la piel. Además, la irrigación sanguínea se altera, de ahí que el rostro pierda ese color rosado que da un aspecto vital. La única solución es dejar de fumar. Para que el daño no sea tan severo se deben usar cremas extra humectantes varias veces al día.
• Puntos negros
Sobre las mejillas aparecen puntos negros -macrocomedones- más oscuros que los del resto de la cara debido a que el humo induce una alteración en las células superficiales del rostro que se estrechan y obstruyen. El único tratamiento probado para ayudar a eliminarlos tras dejar de fumar, es el uso tópico u oral de retinoides.
• Cara huesuda
La piel se adelgaza, ya que la nicotina degrada el colágeno y las fibras elásticas. La cara, entonces, se ve más demacrada. Es un efecto irreversible que puede mejorar parcialmente con el uso de cremas a base de retinoides. Las mismas deben aplicarse en la noche, ya que en el día se inactivan por la luz solar. También se recomienda el ácido hialurónico que aporta volumen y elasticidad en las zonas afectadas, pero solo es efectivo si se deja de fumar.
• Piel seca
El humo inflama la dermis de la cara y provoca la pérdida del agua de las zonas más profundas de la piel. Aquí, entonces, la hidratación constante es fundamental. Los dermatólogos recomiendan el uso diario de cremas con ácido retinoico, ácido hialurónico, ácido glicólico y vitamina C.
EN LA BOCA
• Labios descamados
La piel se torna seca y se descama producto del contacto con el calor del cigarrillo y las toxinas del papel en combustión. El daño es irreversible. Los bálsamos y las cremas labiales medicadas solo hidratan y suavizan momentáneamente.
• Arruguitas alrededor de la boca
Los pequeños pliegues que se generan en los costados de la boca son producto de la contracción repetida y exagerada de los músculos peribucales cuando se aspira el cigarrillo. Asimismo, el contacto directo con el humo inflama y adelgaza la piel de la zona. Estas marcas son irreversibles.
• Aparición de manchas
Las toxinas del humo del cigarrillo alteran el proceso de pigmentación de la piel, y son las responsables de las manchas oscuras que aparecen en la zona del bozo. Una vez que las manchas se forman no desaparecen, aunque existen tratamientos dermatológicos con ácido glicólico retinoico que ayudan a atenuarlas una vez que se abandona el cigarro. Para que el tratamiento despigmentante sea efectivo hay que aplicarse diariamente factor solar, de 30 SPF como mínimo, y evitar la exposición al sol.
CONTORNO DE OJOS
• Patas de gallo
El contacto directo con el humo del cigarrillo produce una irritación que obliga a abrir y cerrar los ojos de manera involuntaria, y sobrecarga el trabajo de los músculos orbiculares. Ese gesto repetido una y otra vez marca las líneas de expresión, generando arrugas irreversibles que no desaparecen.
• Párpados hinchados
El humo reduce los niveles de humedad en los ojos y provoca una reacción inflamatoria que conlleva un aumento de retención de líquido en los párpados. Esta resistencia del cuerpo desaparece a partir de la tercera semana de dejar el cigarrillo.
• Ojeras
La nicotina altera la síntesis del colágeno y la elastina, responsables de dar firmeza a la piel. La zona de las ojeras se ve especialmente afectada, pero es reversible. Un año después de dejar de fumar las bolsas desaparecen.
EN EL PELO
• Pérdida de densidad
La nicotina produce un efecto vasoconstrictor que disminuye el aporte de nutrientes a la matriz capilar, debilitando la raíz y produciendo una hebra cada vez más fina y debilitada. Al dejar de fumar el cuerpo se desintoxica paulatinamente, el riego sanguíneo de nutrientes se recompone y el pelo lentamente comienza a recuperarse. Se recomienda el uso de tratamientos orales complementarios como las vitaminas C, E, zinc o biotina, que proveen nutrición extra al folículo piloso.
• Aparición de Canas
No existen estudios concluyentes, pero algunos dermatólogos coinciden en que los tóxicos que se aspiran al fumar estimulan la acción de los radicales libres que alteran la producción de la melanina encargada de la pigmentación del pelo. Como consecuencia, aparecen canas prematuramente.
• Aspecto Pajoso
La nicotina disminuye los niveles de vitamina A, afectando la síntesis de colágeno y elastina, fundamentales para la producción de una hebra capilar sana. La cutícula, entonces, queda expuesta a agresiones ambientales y el pelo se ve deteriorado. Los masajes capilares hidratantes con complejos vitamínicos realizados una vez al mes ofrecen resultados positivos, pero no óptimos comparados a los que se obtendrían aplicándose estos tratamientos sin fumar.
*Para la elaboración de este artículo colaboraron las dermatólogas Patricia Apt, de Clínica Las Condes; Francisca Daza, de Clínica Alemana; también la tricóloga Andrea Sarmiento, de Miva Tricocenter.
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