El drama familiar del auxiliar del Miranda golpeado por las drogas

La madre pide que lo internen; “recayó por falta de atención”

El auxiliar de limpieza del liceo Miranda que rompió varios vidrios y se cortó las venas el miércoles, provocando un gran caos en la institución, es adicto a las drogas y al alcohol. La familia del joven reclama “internación compulsiva” para él.

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Se llama Pablo, tiene 25 años y desde 2013 trabaja en el liceo Miranda. Aunque sus problemas con las adicciones comenzaron en la adolescencia, desde hace varios meses vivía un período de abstinencia. Tanto es así, que en Secundaria no detectaron su enfermedad a la hora de contratarlo. “Le hicieron estudios psicológicos, pero los pasó todos”, dijo a El País su madre, Adriana.

Pero el miércoles el joven tuvo una recaída. En la mañana tomó alcohol y para las 10:30, hora en la que entra a trabajar al liceo, ya estaba descompensado. A las 14 horas le dio el ataque que lo llevó a romper varios vidrios con sus brazos. El arrebato lo llevó a cortarse con la ventana de la adscripción del centro educativo a la altura de las venas. Ensangrentado, salió del liceo y cayó desmayado en la vereda.

“Lo salvaron los compañeros que lo vendaron con unas prendas”, cuenta su mamá. Tras esto llegó una ambulancia y lo trasladó al Hospital Maciel, donde permanecía hasta la noche de ayer.

Pablo fue intervenido. “Al principio nos dijeron que se había cortado una arteria, luego parece que fueron solo unas venitas”, cuenta Adriana. El joven ya está fuera de peligro.

Ayuda.

La familia del auxiliar de servicio del Miranda sostiene que la recaída de su hijo tuvo que ver con una falla en la atención que recibió un mes y medio atrás en el mismo Hospital Maciel. “Mi hijo vino. Estaba en plena abstinencia y se encontraba bastante desbordado. Le estaba costando ir a trabajar. Vio al psiquiatra y le pidió que le diera unos días hasta que se sintiera mejor, pero éste le dijo que no. Solo le dio un justificativo por el día que vino a atenderse. Yo no lo podía creer”, señala la madre.

Pablo toma medicamentos psiquiátricos (pastillas para dormir y ansiolíticos) y ya hace bastante tiempo que asiste a Alcohólicos Anónimos. Su familia dice que trata de darle la “mayor contención”, pero que necesitan ayuda del Estado. “Parece que no entendieran lo que está pasando”, se enoja Adriana.

La madre del joven hace notar que “ni siquiera después de esto que pasó, que podría haber terminado en un desastre” ha encontrado eco en los médicos. A Pablo le dieron el alta en la tarde de ayer pero la familia se plantó y dijo que no se irían de allí hasta que lo vea un psiquiatra, cosa que pasó ya en horas de la noche. “Además, eso fue lo que ordenó el juez: una pericia psiquiátrica”, advierte Adriana.

La familia espera que el juez “ordene una internación compulsiva” y dice que no dejarán la cama del hospital hasta que se encuentre una solución para Pablo.

“Estamos esperando a ver qué resuelve el juez. Nosotros, como familia, queremos la internación compulsiva. Él no está en su sano juicio. Ahora está bien, pero no puede parar. Es una persona que no la pueden mandar a la casa y que tampoco pueden dejarla así. Necesita tratamiento. Hay un problema de burocracia. En estos años ya nos hemos chocado varias veces con un sistema que no funciona”, critica Adriana.

La madre advierte que desde Secundaria y del propio liceo Miranda, autoridades y compañeros de trabajo se han interesado por el joven y llamado por teléfono permanentemente. “Él es una persona que, estando bien, es bárbara. Es inteligente, capaz, amable, educado. Además, es un muy buen compañero. Lo que pasa es que es adicto, se tiene que tratar”, explica. Pablo terminó solo el Ciclo Básico. Su familia sostiene que no puede seguir estudiando por culpa de las drogas y el alcohol. Antes de entrar como auxiliar de servicio a Secundaria, trabajaba en una panadería. Adriana manifiesta que cuando su hijo “está bien” siempre dice que quiere salir de las adicciones. El joven no recuerda lo que pasó en la tarde del miércoles.

Silencio en el CES

La consejera de Secundaria, Ema Zaffaroni, que visitó el liceo Héctor Miranda el miércoles luego del incidente con el auxiliar de Limpieza, dijo a El País que no se harían declaraciones sobre el tema. En el centro educativo, en tanto, ya se retomaron las clases en la mañana de ayer.

http://www.elpais.com.uy/informacion/drama-familiar-auxiliar-miranda-golpeado.html

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