Tobilleras: ponen 156 en un año; hubo 26.000 denuncias

Más procesamientos por violar medidas cautelares

En el primer año de experiencia, la Justicia dispuso colocar 156 tobilleras de control electrónico en Montevideo por situaciones de violencia doméstica. Desde hoy se implementará el sistema en Canelones, el departamento que registra más denuncias.

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Desde febrero de 2013, se colocaron, por orden judicial, 156 dispositivos que controlan a las personas acusadas por actos de violencia doméstica. En la actualidad hay 61 dispositivos activos, y tanto el Ministerio del Interior como la Suprema Corte de Justicia evalúan positivamente lo que denominan “Programa de tecnologías de verificación de presencia y localización de personas en casos de alto riesgo”.

Cada dispositivo colocado incluye, además de la tobillera electrónica en una pierna del agresor, dos rastreadores GPS similares a teléfonos celulares: uno que lleva el mismo agresor y otro la víctima, los cuales permiten comunicación de ida y vuelta con la Policía.

Jueces penales y especializados en violencia doméstica son quienes pueden ordenar la colocación de estos dispositivos.

Si bien el tiempo que una persona debe llevar la tobillera depende de lo que decida cada magistrado, el promedio es de seis meses. Luego del tiempo ordenado, el juez que interviene en el caso resuelve si amplia el tiempo de uso del dispositivo, ordena que se le retire y mantiene la medida cautelar (en general el no acercarse a determinada distancia de la víctima) o la deja sin efecto.

El comisario Ignacio González, encargado del Centro de Monitoreo de los dispositivos, informó a El País que de los 156, solo dos fueron a mujeres acusadas de agresiones y 154 a hombres.

Pero también hay algunos casos de violencia de mujeres a hombres, de padres e hijos, madres e hijos y entre hermanos, en que los jueces dispusieron la colocación de dispositivos.

González relató que se dan “bastantes casos” de incumplimientos, fundamentalmente de la prohibición de acercamiento al trabajo o la casa de la víctima. Cuando aparece una alerta, la Policía analiza la situación y tras evaluarla decida si envía efectivos al lugar.

Procesados.

En el ámbito judicial, uno de los principales cambios que generó la colocación de tobilleras es el procesamiento por violación de medidas cautelares, que antes eran escasos y en muchas ocasiones se aducía falta de pruebas, ya que de no haber lesiones era palabra contra palabra.

Con el nuevo dispositivo se puede probar fácilmente si se incumplió la medida cautelar. Hubo 15 procesados por desacato, debido a violar disposiciones previstas por los jueces para los dispositivos, informó González. Hubo menos de diez casos de personas que se sacaron intencionalmente el dispositivo; varias de ellas terminaron procesadas, agregó.

El centro de monitoreo que dirige González está las 24 horas controlando los dispositivos. Trabajan allí unas 34 personas y “cuando surge una alarma se verifica y se intenta proteger a la víctima”, dijo el comisario.

González señaló que el rastreador que tiene la víctima se utiliza como un celular para comunicarle si el agresor transgrede un anillo de 1.000 metros a su alrededor y se le brinda orientaciones de autocuidado.

Posteriormente, se llama al ofensor, se le pregunta qué hace en el entorno de la víctima y se le indica que tiene que salir de allí. En caso de que el agresor no conteste la llamada, no se retire y continúe el trayecto hacia donde se encuentra la víctima, se activa un protocolo de actuación por el cual el Centro de Monitoreo se comunica con el 911 y se envía un móvil patrullero al lugar donde se encuentra la víctima.

Desde los juzgados de Violencia Doméstica se dispuso la colocación de tobilleras, en 18 casos se dispuso desde juzgados penales.

Crecenlas denuncias

En 2010 hubo 9.084 denuncias por violencia doméstica; 15.868 en 2011; 23.988 en 2012, y 26.086 en 2013, según el Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad Ministerio del Interior. Entre 2011 y 2012 hubo un aumento del 51,2% y entre 2012 y 2013 un incremento de 8,7%.

Se colocaron 156 tobilleras electrónicas desde febrero de 2013, y actualmente hay 61 activas. El Ministerio del Interior tiene un acuerdo para arrendar hasta 100 de estos dispositivos y está en proceso para ampliar esa cantidad.

Quienes usan las tobilleras son en su mayoría hombres de las mas diversas profesiones y oficios, muchos de ellos con problemas de adicción y alcoholismo y con antecedentes penales.

El programa se extiende a Canelones

El ministerio del Interior comunicó que la experiencia piloto de este programa “fue evaluada por la Suprema Corte de Justicia (SCJ) y por las autoridades ministeriales, como altamente positiva” y por tal motivo las autoridades, “luego de un exhaustivo relevamiento de las condiciones tecnológicas y operativas”, decidieron extender su implementación al departamento de Canelones y a Ciudad del Plata (San José).

Marisa Lindner, directora de Políticas de Género del Ministerio del Interior, dijo a El País que Canelones es de los departamentos que registra más denuncias de violencia doméstica y más muertes de mujeres por esta causa, por lo que es un tema prioritario para la Policía.

En 2010 hubo 3.863 denuncias por violencia doméstica en Canelones, 2.950 en 2011 y 3.877 en 2012, según cifras del observatorio Infoviolencia doméstica.

Lindner hizo hincapié que las tobilleras están previstas para situaciones de mayor peligro, donde existe riesgo de vida. Personal del ministerio mantuvo reuniones con jueces penales y de violencia doméstica de Canelones para informarles del funcionamiento de los dispositivos.

Hoy martes, en Canelones, se lanzará el programa en Canelones y se firmará un convenio con la Universidad de la República y la SCJ para analizar el uso y la mejora de esta tecnología.

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