Faltan mamás

CONTEXTO

La nueva ley de subsidios por maternidad y paternidad es un inicio equitativo pero aún insuficiente para mejorar las condiciones socioeconómicas de las familias con hijos

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Una simple caja de cartón ha logrado desde 1938 en Finlandia algo que todo gobierno debería envidiar: un comienzo más equitativo. Ese país regala un completo ajuar de bebé a todas las madres, sin importar su condición social. Esta idea es una política de protección a la maternidad y a la infancia y un símbolo de la igualdad de todos los niños. La idea es tan buena que el 95% de las madres elige la caja en vez de efectivo (unos US$ 214).

Pero por estos lares los demógrafos alertan sobre las consecuencias futuras del cambio reproductivo que es protagonizado especialmente por las mujeres con niveles medios y altos de instrucción que tienen cada vez menos hijos y bastante tarde. Para ellas, la edad promedio de inicio de la maternidad ronda los 30 años; aproximadamente una década más tarde que aquellas que no completaron la escuela. El promedio general actual es de 27,6 años.

La educación se presenta como una de las variables que más hacen la diferencia. Es madre una de cada cuatro adolescentes (10%) cuya formación no supera el primer ciclo. Entre quienes tienen más de nueve años de educación formal o no formal, el porcentaje no supera el 2,5%.

La educación también incide en la paridez final de las mujeres. Los valores oscilan entre 3,56 hijos para quienes no terminaron la escuela y 1,45 para las universitarias, según datos recogidos por el Observatorio de la Familia en Uruguay de la Universidad de Montevideo. Lo contrario sucede con una prole numerosa. El porcentaje de mujeres con cuatro o más hijos disminuye a medida que aumenta su nivel educativo.

Pero la luz roja se enciende al sacar el promedio. La postergación de la maternidad de las más educadas y el descenso de la fecundidad de las más pobres coloca a la Tasa Global de Fecundidad (TGF) en 1,93 hijos por mujer (Censo de Población 2011). Esto significa que se está por debajo del nivel necesario para el reemplazo de la población. Este umbral se pasó en 2004.

Hoy las parejas uruguayas que dilatan el nacimiento del primer hijo y forman una familia pequeña lo hacen en pos del desarrollo profesional, fundamentalmente del hombre y no de ambos. Esto “profundiza la inequidad”, ha afirmado el demógrafo Juan José Calvo, porque “atenta contra el desarrollo económico” al penalizar o discriminar a las mujeres embarazadas o con niños pequeños bajo el supuesto que reducen su productividad porque el trabajo ya no es su prioridad. “Las mujeres no deberían sufrir discriminaciones en sus carreras y en el desarrollo de sus proyectos de vida profesionales”, añadió.

También pesa en la decisión que los padres de clase media no pueden recurrir a los CAIF tampoco a las asignaciones familiares. El cuidado de niños por el Sistema Nacional de Cuidados todavía está en veremos. Tienen que trabajar más para mantener el hogar y, contrariamente al objetivo, dedicarles menos tiempo a sus hijos.

No obstante, la ley Nº 19.161 vino a mejorar, por lo menos, el arranque. En 2013 se ampliaron los subsidios por maternidad y paternidad para trabajadores privados y se dio a los padres hasta 10 días de licencia. También se ofreció el derecho de medio horario durante los primeros cuatro meses del bebé, alternado entre madre y padre.

Angustia
Podrán decirlo los psicólogos pero la combinación de un trabajo a tiempo completo y una maternidad que solo puede ser ejercida “part time” debe ser el motivo de angustia femenina más frecuente.

Y más para las jefas de hogar. De cada 10 hogares uruguayos, cuatro son dirigidos por una mujer. Esto equivale a más de 450.000 mujeres solas a la cabeza de su familia. Estas madres son más proclives a caer en la pobreza y dependen más de las transferencias económicas. Además, los hogares con jefatura femenina vienen en aumento en las últimas décadas. Las mujeres de entre 25 y 65 años que son jefas pasaron de ser el 19% en 1990 a superar el 31% en 2010. Y los hogares monoparentales femeninos pasaron de ser el 6,7% en 1986 a 10,4% en 2011. Son 120.000 madres que crían solas a sus hijos.

El presidente Mujica ha dicho que “Uruguay está cometiendo un suicidio colectivo al no querer tener hijos”. Dada la realidad, las mujeres no pueden tener la cantidad de hijos que desean y, a diferencia de Finlandia, por ejemplo, el comienzo de la vida no es equitativo para todos.

URUGUAY
Licencia por maternidad
Se extendió de 12 a 14 semanas. La licencia debe comenzarse seis semanas antes de la fecha prevista del parto y se extenderá hasta ocho semanas después. Monto del subsidio: Promedio mensual o diario de sus asignaciones percibidas en los últimos seis meses.

Licencia por paternidad
Se concede un máximo de tres días continuos a partir del 25 de noviembre de 2013; un máximo de siete días a partir del 1º de enero de 2015; y un máximo de 10 días a partir del 1º de enero de 2016.  Monto del subsidio: promedio mensual o diario de sus asignaciones percibidas en los últimos seis meses.

Cuidado del recién nacido
Desde la finalización de la licencia por maternidad y hasta que cumpla cuatro meses. A partir del 1º de enero de 2015 se extenderá hasta los cinco meses; y a partir del 1º de enero de 2016 se extenderá hasta los seis meses de edad. La actividad no podrá exceder la mitad del horario habitual ni podrá superar cuatro horas.

UNIÓN EUROPEA
Licencia por maternidad
Suecia (55 semanas), Bulgaria (58 semanas), Noruega (47 semanas) y Dinamarca (44 semanas), España, Austria, Luxemburgo, Letonia y Francia contemplan 16 semanas. La mayoría de países europeos suelen mantener en torno al 80% o más durante el tiempo de baja.

Licencia por paternidad
El subsidio se alarga en Suecia hasta las 68 semanas si es compartida con el padre; mientras que en Dinamarca se otorgan las últimas 32 semanas de la licencia para que sean compartidas. En Noruega el padre tiene derecho a 10 semanas percibiendo el 100% de su salario.

Cuidado del recién nacido
Alemania, Dinamarca, Suiza, Suecia, Noruega y Austria otorgan una ayuda de entre 150 € y 180 € hasta que el hijo cumple 18 años o acaba sus estudios. Francia, por su parte, ofrece hasta 30 tipos de ayudas a las familias con hijos. Por ejemplo, el Estado aporta 900 euros en caso de mudanza por el nacimiento de un tercer hijo; también ofrece exenciones fiscales si se emplea a una cuidadora.

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