La tuberculosis crece sin hacerse notar

DESDE 2011 LOS CASOS VAN EN AUMENTO Y LAS CÁRCELES INTENTAN DISMINUIRLOS

Los casos de tuberculosis volvieron a aumentar en 2013, cuando se registraron 852 casos. La enfermedad, que en un momento se pensó erradicada, no para de crecer desde 2011.

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“Fueron muy precoces en darla por erradicada”, dijo el coordinador general de la Comisión Honoraria para la Lucha Antituberculosa, Jorge Rodríguez de Marco. En 2013, unos 852 casos de pacientes con tuberculosis pasaron por los locales de la Comisión. En 2012 habían sido 820, y 816 en 2011.

Las cifras que maneja la Comisión muestran una meseta hasta 2010, período en el que se registraban entre 600 y 700 casos. Pero en 2011 se registró el mayor pico, cuando se dieron 816 casos, 122 más que el año anterior. Desde ese momento se ha registrado un lento pero constante incremento, situación que preocupa.

De Marco explicó al país que en la década del 80, cuando todavía había cientos de casos, se trató a la enfermedad como erradicada. Comentó que los casos sí habían disminuido, pero todavía se veían en los consultorios médicos.

Según la Organización Mundial de la Salud, unas tres millones de personas en el mundo -lo que representa a toda la población de Uruguay, por ejemplo- padecen tuberculosis pero lo ignoran. Por eso, el lema del Día Mundial de la Tuberculosis 2014 que se celebra hoy es “Atender a los 3 millones”.

Los sistemas de salud de los países nos notifican unos seis millones de casos por año, pero se estima que son más.

Según de Marco, el nivel de diagnóstico en Uruguay es bueno pero puede presentar retrasos. La Comisión Honoraria tiene el monopolio de los medicamentos para tratar la enfermedad. Todos los pacientes con síntomas o la enfermedad declarada deben pasar por sus consultorios para ser tratados, seguidos y controlados. Así se sabe con seguridad cuántos casos ocurren.

 

Según de Marco, en el mutualismo se nota cierto incremento de pacientes con tuberculosis, pero la mayoría se siguen registrando en salud pública. Muchas veces, explicó, el cuerpo médico y los propios pacientes ni siquiera piensan en tuberculosis a la hora de la consulta, porque ésta dejó de estar presente en el imaginario popular. Esto provoca que se diagnostiquen casos avanzados con riesgo de muerte o cuando está comprometido el pulmón, el órgano mayormente afectado. La tasa de letalidad es del entorno del 10%, incluidos los que mueren con tuberculosis y VI, enfermedad fuertemente vinculada. Si se depura esa cifra, la letalidad se reduce un 50%, a 4%.

El diagnóstico se hace por una presunción clínica y por un estudio de la expectoración, la baciloscopía.

Tratamiento.

La baciloscopía, para determinar si el paciente está enfermo con tuberculosis (otros pueden tener el virus inactivo), se realiza en forma gratuita en todos los centros de la Comisión. Según el doctor Julio Merola, que atiende en los hospitales de Clínicas y Maciel, en todos los departamentos hay al menos un centro. Si un paciente tiene tos y fiebre por más de quince días, el médico le puede indicar un estudio de expectoración para eliminar dudas. Hay otras formas de tuberculosis extrapulmonar cuyo diagnóstico se hace por biopsias o estudios bacterioscópicos de la biopsia con el aislamiento del cultivo.

A los pacientes diagnosticados se los registra y luego comienzan su tratamiento. Durante los primeros dos meses acuden al centro de forma diaria, hasta que negativicen la enfermedad en los análisis. Luego el tratamiento es bisemanal por cuatro meses más. En principio, el paciente debe estar aislado y se estudia a su entorno que pudo haberse contagiado antes del tratamiento. Los pacientes reciben una prestación económica mientras están en tratamiento.

Cárceles.

En momentos de crisis, explicó el comisionado parlamentario para el sistema carcelario, Álvaro Garcé, se comprobó que la tasa de prevalencia de la tuberculosis era 30 veces más alta en las cárceles respecto al promedio general. Según Garcé, esto no se resolvió completamente pero hay signos de mejoría, con incrementos en la infraestructura. Apuntó que las consultas aumentan en los centros de reclusión con peores condiciones.

Garcé explicó que hay otras enfermedades que también están muy presentes en la cárcel. Aquellas en el aparato digestivo son comunes por el tipo de dieta y las patologías psiquiátricas preexistentes se ven agravadas.

Lepra, olvidada pero aún presente

La lepra fue combatida de forma feroz en Uruguay y esta lucha rindió buenos frutos. Sin embargo, no dejó de existir. Cada año Uruguay registra unos diez casos de la enfermedad, pero se sospecha que, en realidad, son unos 20. “Se deja de pensar en la enfermedad. La gente no sabe lo que es la enfermedad y los médicos tampoco”, dijo Jorge Rodríguez de Marco, coordinador de la Comisión Honoraria para la Lucha Antituberculosa y Enfermedades Prevalentes. “Es difícil que todo el mundo esté pensando en lepra cuando una persona tenga una mancha en la piel”, agregó.

El litoral del país es donde se presentan las mayoría de los casos. Desde Soriano a Artigas. “Siempre fue así. Eso corresponde a una realidad epidemiológica ambiental”, explicó De Marco. Cualquier mancha en la piel que provoque una insensibilidad es un caso sospechoso. El tratamiento se realiza de forma gratuita y se realiza durante unos seis meses.

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