Más de 100 familias serán realojadas de sus asentamientos

VIVIENDAS: CONVENCERÁN A SUS HABITANTES

Más de un centenar de familias de dos asentamientos de Canelones serán realojadas este año en una nueva etapa del Plan Juntos. Comenzarán a sacar personas de la situación irregular en la ciudad de Toledo.

531d1f00de8a8

Las tareas continuarán con intervenciones en Pando, en el asentamiento Villa Ilusión de Las Piedras y ya las hubo en Paso Melgarejo (Margat), Barros Blancos) y se prevé que existan en Pinar norte, Atlántida, Parque del Plata y Estación Las Flores, entre otros.

El coordinador departamental del Plan Juntos, Daniel Vallejos, aseguró a El País que para empezar a intervenir en un asentamiento, hay varias vías de llegada. Muchas veces se llega por organizaciones gubernamentales actuantes en el territorio como el Ministerio de Desarrollo Social o los centros CAIF. Y otras por el Plan Juntos o gracias a asistentes sociales. “Por diferentes canales se llega a la misma conclusión: es necesario intervenir”, indicó.

Convencer a los asentados a irse no parece un tema de negociación. “Cuando la gente se asienta en predios de dominio público, no le damos opción. Les decimos que esa tierra no es apta para edificar y por tanto vamos a construir con ellos determinadas casas y no aceptamos que se queden”, puntualizó el jerarca de la intendencia.

Tal fue la experiencia en el Barrio Olímpico, un asentamiento ubicado al ingreso de la capital departamental. Como informó El País en ese momento, fueron construidas 17 casas en un lugar no inundable. Solo una persona litigó con la intendencia a nivel judicial porque entiende que lo que gastó en su casa no es compensado por lo que ofrece la comuna.

En los terrenos desocupados pasan máquinas y se instalan carteles que indican: “Prohibido volver a construir”. De ese modo, se evita la reedición de un asentamiento irregular.

Testimonios.

El ánimo de los que se van es entusiasta. Algunos, según contaron, no quieren irse porque tienen animales y no se los podrán llevar. Sin embargo, la decisión de las autoridades es categórica: no más casas en lugares inundables. Y tras el realojo, se viene la demolición y posterior cierre del terreno. No habrá posibilidades de quedarse.

Alba Rodríguez, de 57 años, vive desde hace 21 años en el asentamiento Proinco. Hace un tiempo debía cruzar la ruta para poder acceder a agua potable. Hace pocos años la comuna le proporcionó una canilla con agua corriente.

Con su marido, llegó al lugar con todos los materiales donados pero sin un terreno donde edificar. Nunca pensó que tres generaciones (la suya, sus hijos y sus nietos) se afincaran en ese lugar. Su hija, Gabriela, se mostró feliz por el realojo.

No ir y venir todo el tiempo para pedir la barométrica. No tener esta basura y las ratas. Un lugar mejor con comodidades y las cosas para los niños, es palabras mayores. Todo para ellos, vivo y he trabajado y peleado por sus estudios”, declaró.

Carmen María Herrera vive en el asentamiento La Cantera. Asegura que cría a sus hijos “luchando con las inundaciones, que, dice, ya perdió de la cuenta de cuantas lleva. “Más de una por año seguro”, intenta recordar. La idea es irnos y seguir adelante. Eso nos hace seguir cinchando. En la creciente (de agua) pasada ya ni ganas de pintar o reponer cosas teníamos; me quedó vacía la casa, más de un metro y medio de agua. Con lo lindo que es dormir con lluvia, nosotros temblamos, no dormimos”, afirma.

Su casa está ubicada en una calle donde viven otras nueve familias, que serán realojadas y tendrán una nueva vida.

http://www.elpais.com.uy

A %d blogueros les gusta esto: