Archive for 10/01/14

Proponen fondo para edificios históricos


PARA MANTENER Y RESTAURAR BIENES PATRIMONIALES

El Partido Nacional propuso la creación de un fondo para la restauración y mantenimiento de los edificios declarados “monumentos históricos”, inmuebles considerados “de interés departamental” y monumentos públicos de la ciudad de Montevideo.

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El Palacio Salvo es uno de los edificios con deuda. Foto: archivo El País

La propuesta, elaborada por el edil Edison Casulo y enviada a la IMM, advierte que los bienes con alguna forma de declaratoria que se encuentran en el dominio privado “tienen diversos problemas para sobrellevar su mantenimiento general y en algunos casos hasta para cumplir sus obligaciones, a pesar de recibir algún tipo de exoneración”.

Un caso claro es el del Palacio Salvo, emblema de la ciudad de Montevideo, donde sus accionistas resolvieron comenzar a pagar el doble de gastos comunes para enfrentar la deuda que mantienen con la Intendencia.

Luego de ponerse al día, los habitantes del Salvo aspiran a ser exonerados de la Contribución Inmobiliaria, un beneficio que tenían y que perdieron por no mantener el edificio en las condiciones que exige la comuna capitalina.

“La importancia y la dimensión material implican necesariamente avanzar hacia la creación de un fideicomiso nacional que atienda la situación del patrimonio histórico, artístico y cultural del país”, opinó Casulo.

El edil propuso la conformación de un fondo financiado por varias fuentes, siendo la principal “la propia Contribución Inmobiliaria que esas mismas construcciones o edificios deben aportar a la Intendencia”.

Según el articulado del proyecto, el fondo se financiaría por “a) los montos de la Contribución Inmobiliaria de dichos inmuebles; b) El 3% de la utilidad líquida que obtenga la Intendencia de Montevideo de la explotación por sí o por terceros de sus casinos; c) Partidas especiales que le asigne el Presupuesto Departamental; d) Partidas especiales de otras organizaciones estatales; y e) Herencias, legados o donaciones para el fin que persigue este fondo”.

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“Toque de queda” para menores a medianoche


LA INICIATIVA FUE DE LA POLICÍA Y TIENE EL APOYO DEL JUEZ DEL PUEBLO

Pueblos como Carlos Reyles pocas veces son noticia. Pero ayer muchos repararon en esta pequeña localidad de Durazno, de unos mil habitantes, al enterarse de que los menores de edad no pueden circular por las calles luego de la medianoche.

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En Carlos Reyles hay poco para hacer en vacaciones, excepto algo de deporte. Foto: Víctor Rodríguez

Esta especie de “toque de queda” fue iniciativa de la Policía de Carlos Reyles y apoyada por el juez local, ante una serie de incidentes, robos y destrozos en espacios públicos protagonizados por menores.

“Es una muy buena medida”, dijo el jefe de Policía de Durazno, Juan José García, al comentar la decisión de excluir de la vía pública a los menores de edad después de la medianoche. Entrevistado por Canal 6 local, dijo que esta medida podría replicarse en otras zonas del departamento, incluida la capital duraznense, aunque la situación es “distinta”. En el pueblo Carlos Reyles, explicó el jefe de Policía, “saben quién es `pedrito`, `juancito`, quién es el padre y la madre”.

García agregó que en la capital duraznense se procura controlar la acción nocturna, con la aplicación de la Ley de Faltas. “Son fechas muy especiales, pero si todo el año vamos a estar de `jauja`, me parece que no queda bien”, sostuvo el jefe de Policía.

El funcionario resaltó la labor del juez Juan Marrero, que dijo “es un magistrado con mucha experiencia y muy capaz”. El juez también tiene a su cargo los juzgados de las localidades de Villa del Carmen, Blanquillo y Sarandí del Yi.

No hay antecedentes de una medida de este tipo. La que más se asemeja, es la ley de vagancia que aplicó la jueza Graciela Graziuso en Maldonado durante el verano.

Pueblo chico.

 

Carlos Reyles es una localidad pequeña, pero ayer tuvo una repercusión enorme. En el pueblo viven poco más de mil personas, de las cuales alrededor de doscientos son jóvenes, que están en el ojo de la tormenta a partir de que la Policía local decidió controlar desde el lunes pasado la presencia de menores en la vía pública, enviándolos a sus casas a la medianoche.

La medida fue previamente comunicada al juzgado local. La decisión fue tomada por la comisaría tercera de Carlos Reyles, buscando frenar los incidentes, molestias e incluso robos en fincas particulares, en el que últimamente han participado adolescentes. Uno de los sitios públicos dañados fue el Parque del Rosedal, al que le rompieron bancos y vidrios.

El juez Marrero, al que en un principio se le adjudicó la autoría de la prohibición de que los menores circulen por las calles luego de la medianoche, aclaró que no tomó ninguna resolución judicial “ni por escrito, ni verbal”. “Me indigna que se me haya atribuido el término `toque de queda`, simplemente a mi me pide (la policía) apoyo”, remarcó.

Marrero lleva un año y tres meses como juez en Carlos Reyles y en poco más de un mes se acoge a los beneficios jubilatorios.

“Los padres tienen que tener conocimiento de dónde están sus hijos y hay normas legales que están establecidas en el Código del Niño y del Adolescente”, sostuvo el juez.

El País estuvo ayer en la localidad de Carlos Reyles -también conocida como Molles-, a 40 kilómetros al norte de la ciudad de Durazno y a 26 kilómetro de Paso de los Toros (Tacuarembó), recogiendo la opinión de los residentes locales.

Varios pobladores consultados dijeron apoyar la medida de la Policía, en tanto unos pocos la criticaron.

“Está bien, apoyo, yo vivo acá enfrente (a la plaza) y todos los días era un griterío constante, música alta”, dijo Shirley Custodio, madre de cinco menores.

Custodio dijo que vivía intranquila porque temía por sus hijos. “Cuando se armaba griterío no podían salir solos ahí enfrente, de noche estaban encerrados”, señaló.

Un joven, de unos 18 años de edad, también dijo estar de acuerdo con la Policía. “Son menores y no tienen por qué estar en la calle. Hay mucho `relajo`, en el sentido de que rompen muchas cosas”, explicó.

Pero quienes no ven con buenos ojos la acción policial sostienen lo contrario. “Para mí está mal porque yo voy a Paso de los Toros o a Durazno y nadie te dice nada, es solo acá”, comentó un adolescente de Carlos Reyles. “Me enteré por la Policía y por los `gurises` que nos van diciendo, y hoy lo vi en el Facebook”, dijo el mismo joven, sobre cómo supo de que en su pueblo no puede andar en las calles luego de la medianoche.

El poblado es tranquilo, pero el habitual letargo de la siesta, que comúnmente se extiende hasta las 16 horas, se vio interrumpido por la noticia que trascendió las fronteras departamentales. Los jóvenes tienen pocas opciones de distracción. No hay cine, ni locales bailables y sacian el ocio realizando actividades deportivas en el gimnasio construido este año por la Intendencia de Durazno, practicando en el equipo de fútbol Molles FC o concurriendo al Centro MEC, ubicado en la plaza. Después, poco y nada.

En horas de la noche los jóvenes “mollenses” se reúnen en dos lugares específicos, el Parque del Rosedal y la plaza, donde escuchan música, juegan a las cartas, y además beben y hay quienes deambulan por la zona. La Policía puso el ojo en estos dos sitios, al advertir la continuidad de robos y daños en espacios públicos.

Un pueblo en el centro del país

En el centro-oeste del departamento de Durazno, el pueblo Carlos Reyles, de tan solo un millar de habitantes, está en el kilómetro 222 de la ruta 5, al suroeste de su empalme con ruta 4, entre las ciudades de Durazno y Paso de los Toros. La población se desarrolló en torno a la estación de ferrocarril Molles, en el kilómetro 245 de la vía férrea Montevideo-Rivera, inaugurada en 1886. Mantuvo este nombre hasta que el 12 de agosto de 1988 obtuvo su denominación actual, en homenaje a Carlos Genaro Reyles (1825-1886), productor rural modernizador de la zona y político del Partido Colorado, y a su hijo, el también productor rural y escritor y ensayista Carlos Reyles (1868-1938). La gran casona de piedra y tejas que Carlos Genaro Reyles culminó en 1872, y que tuvo múltiples usos desde entonces, en 1974 se transformó en sede del liceo. Fue elevado a la categoría de pueblo el 16 de agosto de 1939, y vivió una etapa de intensa actividad entre 1954 y 1960 gracias a la construcción de la represa de Baygorria, ubicada a 37 kilómetros por ruta 4. Mantiene su carácter de centro de servicios en un área ganadera extensiva mixta, a la que se ha agregado más recientemente la forestación y la agricultura sojera. Anualmente se desarrolla un festival musical en el Parque del Rosedal, en el que se encuentra el atractivo paisajístico de las Grutas de Reyles, similares a las del Palacio en Flores.

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