Verdades y mitos de los protectores solares

EXTREMAR LOS CUIDADOS

Sin importar el tipo de piel, ni el momento del día, el factor mínimo debe ser 30. La práctica de “tomar sol” no es saludable, por lo que se aconseja evitarla

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Muchas personas están deseando que llegue el verano para pisar la arena, abrir una reposera o estirar un pareo y tirarse en la playa tomar sol. Hay quienes dicen que esta práctica les es adictiva, que la disfrutan, y otros a los que no les importa sentirse achicharrados bajo el sol con tal lograr ese tan preciado colorcito en la piel. Lo cierto es que esta actividad, en cualquiera de sus formas, lejos de ser sana, es poco saludable y los médicos recomiendan evitarla, sobre todo teniendo en cuenta que en Uruguay cada cuatro días muere una persona a causa del cáncer de piel.

El Director del Centro Especializado en el Tratamiento de Enfermedades de la Piel (CETEP) del  Hospital Pereira Rossell, Néstor Macedo, en conversación con El Observador, explicó cómo una persona debe exponerse correctamente al sol y en qué horarios, qué elementos hay que tener en cuenta a la hora de comprar un protector solar y qué debe hacer alguien que quiere estar bronceado.

Algunos consejos útiles 

Hoy en día, a la hora de comprar un protector solar, un requisito imprescindible es que debe tener nivel de protección frente a los rayos UVV (rayos de longitud de onda más corta) y también frente a los UVA (rayos de longitud de larga).

A nivel general, sin importar el tipo de piel y el momento del verano en que se esté, se recomienda que se utilice un factor 30, como mínimo. Este es un elemento que mide el nivel de protección que ofrece cada producto. Es decir, se mide determinando la dosis de eritema mínimo, o sea cuántas veces hay que aumentar la exposición para obtener el mismo eritema o enrojecimiento de la piel. Por ejemplo, con un factor 30: Hay que exponerse 30 veces más al sol para lograr el nivel de enrojecimiento que sufrió la piel durante una exposición al sol sin protector solar.

Para niños mayores de seis meses, individuos con piel muy blanca, con lunares o antecedentes familiares de cáncer de piel, carcinomas o melanomas, se sugiere utilizar factor 50.  Los bebés antes de los seis meses no pueden recibir ningún tipo de producto, se los debe cuidar manteniéndolos a la sombra natural y con vestimenta adecuada.

En Europa, el organismo que regula la producción y control de medicamentos no permite especificar factores mayores a 50  porque se estima que después de este nivel los cambios son poco significativos. Por este motivo es común ver en productos de origen europeo con factores 50 o 50+.  En Estados Unidos, por el contrario, se puede catalogar un producto con un factor mayor, por eso hay de 60 y 70 en adelante.

Según la marca de cosméticos Dermur, el producto debe ser “hipoalergénico, libre de perfume, no comedogénico, resistente al agua y de fácil aplicación”.  El doctor Macedo, indica que hay que aplicarlo de manera adecuada para que el efecto sea el correcto. Esto es: media hora antes de exponerse al sol, distribuir homogéneamente una capa fina pero consistente en toda la zona que será expuesta, renovarlo cada dos o tres horas y después de un baño o una actividad que implique una transpiración o sudoración importante.

“Siempre hay que tener presente que el uso del fotoprotector no autoriza a exponerse más al sol ni a horas indebidas. Más importante que el fotoprotector es el manejo cuidadoso de los horarios y el uso de ropa. La vestimenta es un elemento muy importante en la foto protección, el uso de sobreros, lentes y remeras, son elementos muy importantes”, indicó el doctor Macedo.

En este sentido, explicó que no es aconsejable estar expuesto al sol entre las 11 y las 16:00. “Hay que planificar las actividades al aire libre fuera de ese horario”.

¿Y si me quiero broncear?

Macedo explicó que los productos bronceadores no existen. “Se trata de protectores solares con bajo nivel de protección, 5, 15, 20, que son insuficientes para proteger cualquier tipo de piel”.

“No hay que buscar el bronceado, no es saludable y no se recomienda. El color es un signo de sufrimiento de la piel que se broncea tratando de defenderse de la acción nociva de los rayos ultravioletas. Buscar deliberadamente el bronceado es una práctica que hay que eliminar”, indicó.

Para lograr un color en la piel, el dermatólogo recomienda usar autobronceantes, que son productos cosméticos que no presentan efectos nocivos. “Son sustancias que producen una oxidación a nivel de la piel y dan una tonalidad amarronada. Es para tener artificialmente una coloración símil al bronceado”.

http://www.elobservador.com.uy

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