“No tienen incentivos para frenar la contaminación del agua”

EILON ADAR, HIDRÓLOGO ISRAELÍ

Experto recomienda que se incorpore tecnología para gestión eficiente del agua

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La mitad de Israel está cubierta por el desierto de Neguev y solo el 20% del terreno es apto para los cultivos. Es por esta forzosa realidad que el profesor Eilon Adar, experto en hidrología de la Universidad Ben Gurión, consideró que Uruguay puede permitirse la suerte del despilfarro del agua, pero no por mucho tiempo más. Una de las lecciones israelíes que transmitió en diversas actividades con empresarios y autoridades uruguayas es que el sector agrícola o de cría extensiva de ganado –en buena parte responsables del deterioro de la calidad de agua de la cuenca del río Santa Lucía– pague más por el agua.
¿Qué lecciones puede aprender Uruguay de Israel?
Toda la tecnología que se inventó y se implementó en Israel surgió de una necesidad. La escasez no solo es falta de agua; a veces es falta de calidad de agua. Eso puede aplicarse en Uruguay. Uruguay ha tenido un deterioro del agua por incidencia de la agricultura, de la industria y del mal uso del agua residual. Pero ustedes son afortunados. Tienen mucha agua. Solo tienen que tener cuidado de no contaminarla. En Israel, en realidad, tenemos suficiente cantidad, pero la calidad no es tan buena. Si Uruguay aplica las tecnologías de Israel habría un cambio positivo.
¿Cuáles son esas tecnologías?
En Israel usamos nueva tecnología para mejorar los tratamientos y para ahorrar agua. En Uruguay estas mismas medidas pueden utilizarse ya que el resultado final es el mismo: mejorar la calidad. El tratamiento de las aguas residuales del sector industrial se debe realizar para ahorrar agua para el futuro y para evitar la contaminación. Las autoridades (israelíes) establecieron niveles de calidad mínimos para su introducción al sistema de aguas residuales. Si la fábrica no cumple con los estándares para liberar esta agua tienen que encontrar su propia solución que es más cara. Algunas industrias, como la petroquímica y de los fertilizantes, tienen aguas residuales especiales y, por lo tanto, se trasladan a zonas más aisladas con su propio sistema de aguas residuales. Desarrollamos un tratamiento que Uruguay puede adaptar para aumentar la eficiencia de sus plantas, no del punto de vista mecánico, sino bioquímico. Se aumentó la biomasa bioquímica del agua, es decir, la cantidad de bacterias. Dos compañías trataron con distintas partículas del plástico y las hicieron tan livianas, que el sistema de ventilación las mueve y eso hace que se aumente por 10 el área de la superficie que hay entre las bacterias y el agua. Así se aumenta la capacidad de la planta. No es una tecnología cara. Se inyecta aire y esto enriquece el agua porque le permite a las bacterias florecer.

¿Qué medidas se han implementado para las aguas domésticas?
Para algunas comunidades el tratamiento terciario no es suficiente. En zonas urbanas como Tel Aviv se hace un tratamiento terciario seguido de lagunas de infiltración. Allí las aguas residuales filtran el suelo y alcanzan el agua subterránea pero, mientras se está filtrando, el agua se libera de las bacterias. Lo que se obtiene es agua que luego se puede bombear y usarla para el riego.

¿La reutilización es la clave para resolver problemas de calidad?
No necesariamente. Hay que tratar el agua para proteger el medio ambiente, sin duda. Pero en Uruguay, donde hay mucha agua, no es realmente necesaria. Lo que sí tienen que hacer es devolver lo que tomaron al medioambiente.

¿Cómo actuó Israel para que el sector agropecuario se inserte en un esquema de uso eficiente del agua?
Le asignamos una cuota específica a los granjeros, por lo tanto, ellos para tener éxito y para producir más, van a realizar el uso más efectivo posible del agua. Y el costo del agua es caro, al igual que los fertilizantes. Entonces, ellos van a intentar ahorrar y van a reutilizar agua.
Aquí tenemos el concepto de que el agua es gratis, ¿cómo son las tarifas en Israel?
Hay una gran diferencia entre la tarifa doméstica y la productiva. Los granjeros pagan entre US$ 0,38 y US$ 0,40 el metro cúbico de agua. En lo que refiere a las municipalidades hay un precio diferencial, pero en términos generales el precio ronda los US$ 2. Todos tenemos una cuota. Si nos pasamos de esta cuota, el precio sube de forma exponencial. El precio incluye el tratamiento previo, el traslado y el tratamiento de las aguas residuales.

Del punto de vista de medidas de regulación, ¿qué abordaje debería implementar Uruguay?
En Uruguay, como en los países en desarrollo, las autoridades no tienen ningún incentivo para frenar la contaminación del agua. Un problema que tienen es que los políticos quieren atraer a las industrias extranjeras y entonces les ofrecen descuentos y les dicen: “Bueno, olvídense de las aguas residuales”. Las industrias no solo vienen por la mano de obra más barata, sino porque hay medidas de medio ambiente menos estrictas. Es una lástima que los políticos permitan eso.

 

EILON ADAR

Reconocido internacionalmente por haber liderado el desarrollo del “Mixing Cell Model” utilizado en cuencas de todo el mundo (desde el desierto de Kalahari al de Bessor de Israel) para evaluar patrones de flujos de aguas subterráneas en sistemas de acuíferos de cuencas áridas. Es director del Instituto Zucherberg de Investigaciones sobre el Agua, dependiente del Instituto Blaustein de Estudios del Desierto de la Universidad de Ben Gurión.

 

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