Analizan incidencia de cafeína en la pasta base

ENTREVISTA A CECILIA ESCORZA Y JOSÉ PEDRO PRIETO

Equipo-de-trabajo

Científicos del Instituto Clemente Estable buscan encontrar un tratamiento para el uso problemático de la droga.

Aunque la cafeína es un estimulante de bajo poder adictivo, en combinación con cocaína puede inducir un efecto estimulante mayor. Los resultados muestran la relevancia de considerar el adulterante cafeína en el efecto estimulante inducido por PBC, según un estudio realizado en el Instituto Clemente Estable.

En particular, el presente trabajo presenta la incidencia que posee la cafeína como adulterante activo encontrado en muestras de PBC en el efecto estimulante agudo inducido por la droga. Los resultados de estas investigaciones aportan información valiosa que permitirá aproximarse a la explicación de la sintomatología que aparece en sus consumidores, así como diseñar estrategias terapéuticas más específicas.

¿Cómo surgió la idea de hacer esta investigación?

Fue en octubre de 2005 a raíz de una llamada en la que nos invitaban a participar del seminario  “París-Montevideo: una mirada cruzada hacia políticas locales de prevención y asistencia en drogodependencia”, que organizada por la Intendencia de Montevideo, la Junta Nacional de Drogas y la Alcaldía de París, con apoyo del Foro Europeo de Seguridad Urbana y Embajada de Francia en Uruguay.

¿Por qué se hizo esta actividad?

Para empezar a entender el fenómeno del consumo de la Pasta Base de Cocaína (PBC) que había comenzado a ser muy evidente en 2002 con la crisis económica. Durante esos años, no se sabía cómo abordar a la gente que consumía problemáticamente esa sustancia. Fue una alerta en la Salud Pública. Fue ahí que empezamos a darnos cuenta de las dimensiones del problema y de la poca información que se manejaba.

¿Y ahí entran ustedes con su experiencia en la neurociencia a dar una mano?

Nuestra formación es muy importante porque podemos estudiar cuál es la acción de las drogas e ir al fondo del problema. Eso nos motivó para analizarla y encontrar los efectos, y saber porqué tiene ese poder adictivo tan fuerte. También fue una responsabilidad, un compromiso social. Y sin dejar de lado las otras áreas de estudio que teníamos, empezamos a desarrollar la investigación en PBC, fundamentalmente ese poder adictivo.

¿Existía información sobre la PBC?

Había muy poca. Se manejaba en Latinoamérica el concepto que era una droga nueva, pero no era así, ya que se consumía desde los años 70 en varios países, como ser Perú, Bolivia, entre otros. Lo nuevo fue el fenómeno que se generó en Argentina, Uruguay y Chile. Empezamos a acumular los mitos existentes alrededor de ella, y a analizarlos, aportando datos para disminuirlos y evidencias, y tratar de publicarlas.

¿Y no se pudieron aprovechar las investigaciones existentes sobre el crack, una sustancia que se consume mucho en Brasil y genera consecuencias parecidas?

No son las mismas sustancias pero se definen dentro de una clasificación físico-química como cocaínas fumables, porque ambas contienen cocaína. PBC es previo a la obtención del clorhidrato, mientras que el crack es posterior a ese proceso (ver cuadro).

Todas surgen de la misma planta, tienen cocaína, pero dependiendo del paso tiene otros componentes químicos.

¿En este caso juega un rol importante la vía de administración?

Las dos se fuman, pero a diferencia, que en la medida que no se “corten”, el crack es mucho más puro. Es importante la vía de administración porque tiene que ver con la velocidad en que llega al torrente sanguíneo ese componente, y por ende al cerebro y a los otros órganos. La acción va a estar ejercida sobre el cerebro, aunque puede intoxicar los pulmones, el hígado. La PBC tiene un efecto rápido, pero una bajada igual, por eso sus consumidores tienen que consumirla muchas veces seguidas para lograr esa euforia.

Esto no pasa con la cocaína, porque el efecto y la vía de administración son diferentes, porque duran un poco más. La PBC acorta todos los procesos biológicos que llevan a que la droga tenga un poder adictivo muy fuerte. Eso pasa con todas las drogas que se pueden volatizar, ya que si se toman, comen o lo que sea, no tienen el mismo efecto.

Además no se puede inyectar porque no es soluble en agua, como la cocaína.

¿La composición química juega un rol fundamental para explicar el fenómeno de la adictividad de la PBC?

Sin duda, y ahí nos enfocamos. Mucha gente dice que tiene veneno, vidrio, de todo, pero ninguno de ellos son psicoactivos, sí se usan para estirarla, pero son inocuos para entender ese poder adictivo que tiene. En esa parte de la investigación juega un rol importante el químico Andrés Abín.

¿Cómo consiguieron la sustancia para analizarla?

Lo primero que tuvimos que hacer fue generar un mecanismo legal para tener PBC para analizar, porque no podíamos ir a una “boca” a comprarla. Ahí surgió la importancia de la Junta Nacional de Drogas para darnos una mano. Nos ayudó a generar un nexo con el Instituto Médico Forense, que recibe la droga incautada por la Policía, y logramos que una parte de esa PBC se destinara a la investigación. Fue algo muy trabajoso, porque no había antecedentes en Uruguay.

Además lo bueno de todo esto, que no es la PBC que se obtendría de un proceso “puro”, sino que es la que la gente consume, con todas las “porquerías” que se usan para “estirarla”.

Eso es importante, porque son las de consumo final. Todo este proceso llevó, hasta esta parte, unos 4 años, ya que los científicos no somos todos financiados por institutos, sino que se requieren recursos para seguir adelante con esto, y muchas veces, los financiamientos no alcanzan o se cortan en el medio, y lo hecho se pierde.

¿Por eso, el premio que lograron del Estado en este momento es importante?

Sí. Entre 2007 y 2012 tuvimos financiamiento casi continuo en esta investigación, lo que hizo que aceleráramos la misma. El año pasado empezó a cortarse un poco, pero con este premio logramos una inyección que nos va a servir para no perder el proceso que venimos haciendo y lograr investigar algunas otras líneas que tenemos en mente.

Más allá del dinero en sí del premio, está el reconocimiento del trabajo bien hecho, ¿esto les abre otras puertas?

Hemos tenido a nivel regional reconocimiento por la originalidad de la investigación, y sus resultados. Es que hay pocos trabajos sobre el tema. Además nos ayuda para otras investigaciones que hacemos acá en el instituto. También hay un reconocimiento en el país, y un feedback hacia la investigación científica gracias a este tema que abordamos el cual tiene una relevancia muy importante en la actualidad. En lo que tiene que ver con los estudios de PBC, somos un grupo importante a nivel mundial, y eso nos motiva aún más.

Muchos estudiantes participan de estas investigaciones

Sí. El buen resultado de nuestro trabajo hace que los más jóvenes científicos se formen en cosas tangibles, que aportan a la actualidad de la sociedad, y eso nos pone más en contacto con la gente, que se está arrimando a la ciencia cada vez más. Tenemos esa responsabilidad. Además trabajamos con otras instituciones y con las clínicas que tratan a las personas con estas adicciones.

¿Aparte de lo químico, trabajan directamente con personas con uso problemático?

No, hacemos lo químico, y lo biológico en modelos animales aprobados a nivel científico. El cerebro de una persona y de un animal son prácticamente iguales en lo que tiene que ver con sus conexiones, neuronas, sus reacciones y demás, y en lo que respecta a su reacción a las adicciones. No extrapolamos lo que le sucede literalmente a una persona, porque el modelo cultural, social, económico, familiar no lo podemos analizar en nuestro trabajo, lo que estudiamos son las consecuencias químicas y biológicas que genera la PBC en el cerebro. El efecto puro, sin todo lo otro.

Pero no se toma en consideración el trabajo de psicólogos, psiquiatras en alguna parte de esta investigación, ya que después lo que ustedes logren a ellos les va a servir y mucho.

Sí, por eso son importantes para ambos lados los encuentros interdisciplinarios con esos profesionales y otros.

En sus conclusiones y logros, hay algún indicio que pueda encaminarnos hacia la obtención de un tratamiento que mejore la calidad de vida o recupere para la sociedad a los consumidores de PBC.

Estamos en el camino correcto, donde el objetivo final es encontrar un tratamiento que mejore la adicción a la PBC de estas personas. Estamos a mitad de camino, y eso es importante partiendo de la base que había casi nada de información sobre el tema. Nos encontramos cerca a hallar los factores que llevan a entender el perfil clínico de todas esas alteraciones comportamentales que tienen esas personas. Y eso va a ser fundamental para diseñar un tratamiento correcto y efectivo. Hasta hoy no hay una de esas características, porque es muy compleja la patología, por eso nunca habrá una pastilla mágica. Cambiar eso puede llevar 20 años, por la propia composición de nuestro cerebro. Además cada persona responde diferente a distintas estrategias.

Además está el hecho de que la PBC mata más neuronas que otras drogas, ¿es esto cierto?

Un estudio de neurotoxicidad de la PBC, donde se hicieron pruebas en vitro con neuronas, arrojó que es importante, pero en cobayos no se ha podido comprobar. El que sí ha logrado ensayar en ese ítem ha sido el doctor Rodolfo Ferrando, quien a través de un estudio de Imagenología en el Centro de Medicina Nuclear del Hospital de Clínicas, que le saca “fotos” al cerebro de los adictos a la PBC o cocaína, y además en base a los controles de estos en la policlínica, ha comprobado que hay diferencias en la funcionalidad de ciertas regiones del cerebro en los consumidores de PBC. Es en la región frontal, la que tiene que ver con el autocontrol, lo que genera ese “apagado” funcional en ellos. Pero esto se arregla cuando dejan de consumir, por lo cual, si se produjera esa “muerte neuronal” no se podrían recuperar, porque las neuronas no vuelven a renacer. No es verdad el mito de que los consumidores de PBC tienen un agujero en el cerebro.

¿Pero lo que sí es verdad es que los consumidores de PBC tienen una actitud violenta?

La adicción no es un problema de voluntad, porque es una patología. Ellos no pueden controlar el consumo de la droga. Por eso matan como matan, a la abuela, al vecino, para conseguir una pequeña cantidad. Esos casos extremos normalmente van asociados a un problema de base, no solo de consumo. Se estudia eso, y aún no se sabe si tiene esas conductas por consumir, o si consumen por tener esas conductas.

Y otra cosa, no todos los consumidores se convierten en adictos, y eso que no hay reportes de consumo de PBC recreacional, porque es una droga muy adictiva. Por eso la importancia de nuestra investigación. Nuestras evidencias descartan a varios mitos. Nuestros resultados indican que la composición química y la vía de administración muy poderosa, son fundamentales en el poder adictivo. Es importante lo qué consumen y cómo lo consumen.

¿Qué rol juega la cafeína cómo componente importante en las dosis de PBC que han analizado?

Es una sustancia legal, purificada es muy parecida en color a la PBC, es barata, fácil de conseguir, y potencia e imita el efecto estimulante de la PBC. Al combinarse, son dos psicoestimulantes en vez de uno. Si consume 20 dosis por día, con que la mitad tengan cafeína, se multiplica al máximo. No es menor que esta sea la principal adulterante de la PBC, y demuestra que las personas que la adulteran tienen conocimiento de química, porque no es cualquier cantidad que genera el efecto adictivo. Por eso en este momento estamos estudiando el fenómeno de la cafeína. En Colombia también hay estudios relacionados. Además hay otro adulterante que es para tratar parasitosis en caballos. Todos son volitalizables, y por eso se usan.

El equipo actual de trabajo 
Cecilia Scorza (Bióloga y doctora en Neurociencias, responsable de la línea de trabajo). Laboratorio de Biología Celular, Iibce
José Pedro Prieto (Biólogo y estudiante avanzado en la Maestría en Neurociencias). Laboratorio de Biología Celular, Iibce.
Martín Galvalisi (Biólogo y estudiante avanzado en la Maestría en Neurociencias). Laboratorio de Biología Celular, Iibce.
Ximena López (Bióloga y Magister en Neurociencias). Laboratorio de Biología Celular, Iibce.
Jessika Urbanavicius (Bióloga y estudiante de Doctorado en Neurociencias). Laboratorio de Biología Celular, Iibce.
Giselle Prunell (Bióloga y Doctora en Neurociencias). Departamento de Neuroquímica del Iibce.
Andrés Abin-Carriquiry (Químico y Farmacéutico y doctor en Química). Departamento de Neuroquímica del Iibce.

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