LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA COMUNICACIÓN MATERNO – INFANTIL!!

Los mimos de mamá: una clave para el desarrollo del cerebro

Experto. Cómo la madre muestre sus emociones al recién nacido resulta importante para su desarrollo cerebral y se transmite generacionalmente

EL MERCURIO/GDA

Una buena comunicación emocional permite que el cerebro derecho del recién nacido se desarrolle en forma óptima y aprenda así a demostrar sus sentimientos de forma sana. El rol de la madre en ello es vital.

Lograr establecer una buena relación con esa esperada criatura, no siempre es algo que se dé con facilidad. A veces su llegada se rodea de ansiedades y preocupaciones que pueden complicar las cosas e impedir disfrutar la venida del recién nacido.

FUNDAMENTAL. «Hoy sabemos que un buen apego es más que sólo seguridad para ese niño o niña, es también el motor del desarrollo cerebral, en especial del cerebro derecho, que es el que procesa las emociones, el que procesa la comunicación y la habilidad de manejar el estrés», explica el doctor Allan Schore, profesor del Departamento de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

«Cuando la madre es sensible a las necesidades del hijo y se comunica emocionalmente con él, logra construir un buen vínculo que le permite al niño ser resiliente y flexible», planteó el doctor durante su participación en un seminario internacional organizado por la Unidad de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia, de la Universidad de Chile.

Según el experto, esa comunicación hace que el cerebro se desarrolle de manera óptima. De esta forma, un apego seguro o uno inseguro puede moldear el cerebro para mejor o para peor.

Aunque el doctor Schore reconoce que en el apego el padre y la madre juegan roles importantes, advierte que ella es fundamental en la comunicación emocional de los primeros meses de vida.

«El niño necesita ver la expresión exagerada de las emociones de su madre. Esto se manifiesta a través de los gestos que ella hace con su cara, en su tono y melodía de voz y en el contacto físico que tiene con el bebé», detalla este especialista.

En su opinión, es importante saber que la madre con este comportamiento no sólo está regulando las emociones negativas del niño, aplacándolas.

«Si el niño está molesto, se siente irritado o tiene miedo, la madre logra calmarlo. Pero tan relevante como esto, es que la madre es capaz también de exaltar las emociones positivas del niño, como cuando juega con él y así éste aprende, disfruta y se entusiasma», explica el psiquiatra.

Pero si ella tiene dificultades para expresar sus afectos, el hijo va a recibir una demostración menos intensa de la necesaria. En ese caso el niño llegará a ser como su madre.

«Cuando grande se sentirá incómodo con las emociones y no las expresará abiertamente», dice Schore. «Se inclinará a usar más su cerebro izquierdo y no el derecho, suprimiendo sus sentimientos y sintiéndose incómodo cuando alguien se acerca mucho o evitando los momentos de intimidad».

VARIAS VIDAS. Estas conductas se transmiten de una generación a otra. Según explica el psicólogo clínico Carlos González, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

«Cuando los padres han tenido un apego inseguro con sus propios padres o con los adultos que los cuidaban, entonces con sus hijos serán sobreprotectores, demasiado ansiosos con cosas cotidianas o, también, fríos y rechazantes».

Pero algo que también se conoce hoy es que de adulto, la persona tiene posibilidades de ganar un apego seguro. «Hay momentos en la vida que se puede lograr una conexión profunda con otra persona, como un compañero, una pareja o un profesor grandioso. Aquí es importante que la persona se abra a esta experiencia y deje caer las defensas que construyen las personas inseguras», dice este psiquiatra.

Lo anterior es así, porque la única manera de que el cerebro derecho cambie es a través de las relaciones cercanas. Mientras el cerebro izquierdo usa el intelecto y lo académico para incrementar su inteligencia y capacidad de pensar, el cerebro derecho necesita el contacto íntimo con otros seres para desarrollarse.

Cuando hay dificultades en el apego es bueno buscar la opinión del pediatra, incluso de un psiquiatra. Pero también hay otras medidas. Se puede pedir ayuda a los abuelos u otros familiares en los quehaceres de la casa, las compras, etc. que son cosas que ayudan a reducir la presión.

Pero «es importante no buscar la perfección, porque eso estresa. El secreto de un apego seguro es poder disfrutar de la crianza», explica González.

POLÍTICAS PÚBLICAS. Para el doctor Allan Schore, es fundamental traspasar el conocimiento que existe hoy acerca de un vínculo seguro entre padres e hijos, a las políticas públicas. Sobre todo ahora que el estrés es un fenómeno global en alza, lo que está empezando a deteriorar este apego.

«Hay que poner dinero para tener mejores guarderías, para capacitar de mejor manera al personal que trabaja con los niños», dice.

Comunicarle las emociones al bebé es vital

Ese rol, según el doctor Schore, es más importante que lo ejerza la madre, sobre todo en los primeros meses.

El buen apego entre madre e hijo es positivo

Es un factor en el desarrollo del hemisferio derecho del cerebro, que es el que procesa las emociones.

Si el apego es inseguro se pasa a los hijos

Los niños pueden resultar ansiosos o fríos. La única forma de cambiar eso es a través de relaciones cercanas.

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