Archive for 8/01/13

INVASIÓN


Los mosquitos serán los turistas más fieles esta temporada

Intendencias refuerzan fumigaciones y toxicóloga advierte sobre abuso de repelentes

La Farmashop de Bulevar España y Tomás Diago ayer estaba a punto de quedarse sin repelente en sus estanterías. “Nos quedan tres en stock”, dijo una vendedora a El Observador. Durante el domingo se vendieron más de 30 repelentes en aerosol y un poco menos del producto en crema, el más aconsejable para los niños. En un día normal de verano se vende apenas una unidad. La diferencia que encontró la vendedora con la infestación de mosquitos de fines de diciembre es que ésta vez muy pocos clientes compraron piracalamina, el más común de los remedios para el mal de los desprevenidos: la picazón. “Ésta vez solo venían a reponer el repelente”, contó la empleada.

Los montevideanos ya aprendieron a soportar las invasiones de los culex, cada vez más frecuentes por la variación climática, mientras que las intendencias de la costa, aplican nuevos productos químicos para atacar a las larvas.

Plan de fumigaciones
La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) inició ayer un ciclo de fumigaciones más agresivo que el realizado a fines de año. Con una intervención de este a oeste en la ciudad, se atacarán los ejemplares adultos que revoletean las áreas verdes y las larvas suspendidas en los espejos de agua. Hoy le toca el turno al Parque Rodó, Parque Batlle y Villa Biarritz (ver cronograma).

La diferencia con el ciclo anterior es que se prolongará por siete días, se suspenderá por una semana, para luego reiniciar el plan. La última vez solo se trabajó por una semana. “Esto se debe a que, por la condición climática, estamos previendo que van a haber rebrotes periódicos”, dijo la directora interina de Salud, Perla Vivas, al tiempo que indicó que hay “cierta alarma” en la población que puede provocar un uso inadecuado de repelentes.

El calor y la humedad de los días 27 y 28 de diciembre acortaron el proceso de procreación de los mosquitos a 10 días. El clima seco, en cambio, retrasa la eclosión en la forma adulta a 20 o 25 días y, en esas condiciones, se pasan más tardecitas y noches en paz.

“Vamos a tener que aguantar los mosquitos porque lo que se hace es un control del vector, no un exterminio cuando aparece la nube de mosquitos”, explicó Vivas. El margen para prevenir es muy pequeño. Según la experiencia internacional, los mosquitos se han vuelto más resistentes a los productos químicos por lo que no se recomiendan las fumigaciones masivas.

La directora de Higiene de Maldonado, Mary Araújo, expresó que la fumigación contra los culex, los más comunes y corrientes, “dura nada más que 24 horas” porque, al otro día, vuelven a nacer nuevos mosquitos. “Se disimula la situación en el momento”, afirmó.
Una opción más profunda es la utilización de larvicidas en los espejos de agua. Montevideo lo comenzó a hacer y Maldonado ya lo realizaba en sus cañadas.

Evitar excesos
Los mosquitos, en realidad, no tienen la culpa. Son atraídos por el olor de la piel y por el dióxido de carbono de la respiración de los seres humanos. Las hembras pican porque precisan sangre para formar los huevos. Pero aun así son molestos. Entonces, además de una cachetada, su enemigo es la sustancia química llamada DEET (dietiltoluamida), disponible en Uruguay en concentraciones que van desde el 7% al 25%, suficientes para repeler (en ningún caso, matar) a los mosquitos corrientes, según explicó Amalia Laborde, directora del Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) del Hospital de Clínicas.

La experta indicó a El Observador que las intoxicaciones por DEET son muy poco frecuentes, asociadas a su ingesta accidental, aunque también pueden ocurrir por su uso excesivo. “Cuando hay una gran invasión de mosquitos, están igual alrededor de la persona y eso da la sensación de ineficacia que hace que la persona vuelva a aplicarse (el repelente) una y otra vez, lo que aumenta el riesgo de tener efectos adversos como reacciones cutáneas”, precisó. Y agregó: “En estas situaciones se genera una tendencia al abuso”.

Una concentración del 7,5% de DEET protege por dos horas; mientras que una de 25% puede extenderse hasta 5 horas. No es necesario volver a aplicar si la persona no va a estar expuesta en un espacio abierto. Laborde recomendó que dentro del hogar se utilicen pastillas termoevaporables o se instalen mosquiteros o tules.

El culex no representa ningún “riesgo vital”, aclaró Laborde. Sin embargo, los niños son los más vulnerables a experimentar las complicaciones de las “picaduras masivas” porque al rascarse pueden herirse y sufrir nuevas infecciones.

Además, la toxicóloga recomendó no aplicarles repelente de 7,5% de DEET más de dos veces al día y prohibió su uso para los bebés menores de 2 meses. Y agregó un dato poco conocido para los padres: hay que quitarles la ropa contaminada con la sustancia y lavarles la piel para que el producto, que ya perdió su efecto repelente, siga incorporándose a su organismo.

el observador.

Inconsciente colectivo


Sindicato Médico advierte que la marihuana es la droga sobre la que existe “menor percepción de riesgo”.

Con el propósito de contribuir al debate sobre la regulación del mercado de la marihuana que el gobierno viene llevando adelante, la edición de diciembre de la revista Ser Médico que edita el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) publicó un artículo sobre el tema, elaborado por una comisión interna del gremio.

En la nota queda reflejado que al SMU le preocupan varios aspectos vinculados a esta discusión. Entre ellos “la forma en que se está dando el debate” y el incremento del consumo de alcohol y de drogas ilegales “sobre todo entre los jóvenes”. Según la gremial médica, también es preocupante el mensaje gubernamental de que la regulación del mercado de la marihuana “incidirá positivamente en el problema del consumo y en el tráfico de drogas”, y además advierten por una “disminución de la percepción de riesgo vinculado al consumo de la marihuana”.

Entre los puntos se incluye además una señal de alerta por el “desdibujamiento de los objetivos de Salud Pública, que deberían ser los centrales en cualquier estrategia de políticas de drogas, para colocar el énfasis en eliminar las consecuencias de la estrategia de prohibición de la venta ilegal de marihuana y ‘quitarle el negocio al narcotráfico'”.

“Los datos provenientes de la literatura científica muestran que el consumo de marihuana puede no ser inocuo, cambiando la popular percepción de bajo riesgo de su uso”, afirman los médicos en el artículo. Luego agregan que hay “una relación inversa entre la percepción de riesgo y los niveles de consumo de marihuana: si la percepción baja, el riesgo aumenta”. De hecho, se establece que “hubo un descenso significativo en la percepción de riesgo vinculado a la marihuana y es la única droga en la cual existe una diferencia importante de la percepción de riesgo entre los consumidores y no consumidores”, al punto que se ha convertido en “la droga ilegal más consumida y sobre la que existe menor percepción de riesgo”.

Entre los principales efectos secundarios del consumo de cannabis, el artículo rescata la “posibilidad de precipitar el inicio de la esquizofrenia en edades más tempranas, influyendo sobre su evolución y aumentando el número de descompensaciones”, aunque detalla que su consumo no aumenta la prevalencia de esta patología, sino “cambios en la evolución de la misma en relación con el uso crónico de marihuana, en poblaciones vulnerables”. Además puede, según dicen los profesionales, “incidir en trastornos de ansiedad”, desencadenar ataques de pánico, deteriorar el desempeño cognitivo con alteración del aprendizaje e inducir la aparición de trastornos del estado de ánimo. La revista del SMU argumenta también que el consumo es particularmente problemático antes de los 25 años, cuando el sistema nervioso central aún no completó su desarrollo.

Respecto a los usos medicinales del cannabis, se informa que la indicación “para la que existe más aval científico es la prevención y tratamiento de las náuseas y vómitos secundarios al tratamiento con antineoplásicos”, aunque también hay “evidencias basadas en los resultados clínicos aleatorizados y controlados en el tratamiento de la pérdida de apetito del síndrome de anorexia y caquexia (VIH y cáncer terminal)”, en esclerósis múltiple, tratamiento del dolor neuropático y control de la espasticidad muscular, entre otros síntomas. No obstante, se advierte que “los preparados cannabinoides en uso no son el tratamiento de elección de estas patologías”, ya que “no han habido suficientes ensayos clínicos que demuestren que los beneficios de la marihuana son mayores que sus riesgos en los pacientes cuyos síntomas se quieren tratar”. A pesar de esto, “no hay estudios que la descalifiquen como medicinal, frente a la refractariedad de otro tipo de tratamientos”.

ladiaria.

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