Análisis político de la semana

Los uruguayos y la violencia social

La sociedad, aquí y en el mundo, está cada vez más violenta. Lo vemos en los espectáculos deportivos, en la convivencia callejera, en los centros de enseñanza, en el interior de los hogares, en la forma en que se materializan robos, asaltos, en los homicidios, en los que la gran novedad de este 2012 que culmina, han sido los “ajustes de cuenta”

Los accidentes de tránsito, y las “picadas”, se enmarcan en estos fenómenos, en los que la “pulsión de muerte”, triunfa tantas veces, y hasta el final. Las raíces de estos hechos son variadas, y el deterioro en los lazos de convivencia acumula varias décadas, con algunos mojones importantes (pensemos en las secuelas de las crisis de 1982, y del 2002, en que la cosmovisión neoliberal era hegemónica en los círculos gobernantes).

El 20 de junio, el gobierno enfrentó el tema, dio a conocer un documento (“Estrategia por la vida y la convivencia”), propuso 15 medidas (una, la de la “legalización de la marihuana”, para frenar al enemigo principal: la pasta base y, detrás, el narcoterrorismo), y convocó a todos, a una reflexión responsable. “La seguridad y la convivencia democrática, avanzan con más y mejores escuelas o empleos –señalaba el documento presentado-, pero ello no es suficiente. Tampoco avanzan únicamente con el incremento de penas, más policías en las calles y personas encarceladas. Es necesario articular un conjunto de acciones que logren un equilibrio dialéctico y una síntesis, que permitan revertir una tendencia basada en la intolerancia que se ha profundizado en la sociedad uruguaya”.

Eso es lo que se ha venido haciendo: recuperar o construir espacios públicos, desarrollar mesas de seguridad y convivencia, impulsar proyectos de integración comunitaria (fomentando del deporte), agravando penas en el caso del tráfico de la pasta base, la corrupción policial y la minoridad infractora; creando un fondo de indemnización para las víctimas de los delitos más graves (lo administra el BPS, y las pensiones rondan los 15 mil pesos), haciendo que la unidad especializada en seguridad en el tránsito (Unasev), que ahora dispondrá de helicópteros nuevos, para el traslado rápido de heridos, desarrollara una acción preventiva más eficaz (en 2012, disminuyeron en 130 las muertes, y hubo 4 mil heridos menos, respecto al año anterior).

Pero el hecho de mayor proyección histórica, ha sido que el aparato del Estado responsable de prevenir y conservar el “orden público”, inició una reestructura operativa y un despliegue, a partir del 3 de enero, sin antecedentes. Como el 96% de los delitos violentos se concentran en el área metropolitana de Montevideo, los cambios de dieron en ese territorio. El modo organizativo vigente desde la década de 1930, fue sustituido por otro: la capital del país, fue subdividida en cuatro zonas, en cada una de las cuales, están las seccionales (con otros roles), e investigaciones (antes concentrada en San José y Carlos Quijano). Un nuevo Centro de Comando (con una tecnología avanzada), recibe denuncias (teléfono 911), monitorea (tele-vigilancia; móviles con GPS), y coordina. La institución, aparte de renovar íntegramente su equipamiento en comunicaciones, incorporó más vehículos (patrulleros, motos), posee más personal (450, en una primera etapa), y todo está siendo controlado por un sistema satelital. La Policía Técnica, recibió, además nuevos equipos, y se avanzó en la creación de oficinas especializadas (un ejemplo es Crimen Organizado e Interpol, tan exitosa en el caso de los “enfermeros asesinos”).

El 18 de diciembre, Día de la Policía, fueron inauguradas dos nuevas comisarías: la 25 en camino Maldonado y Susana Pintos (existían 24 seccionales desde 1978), y la 28, en la ruta 102 (Colonia Nicolich, Canelones). En una ceremonia cumplida ese día en Plaza Independencia, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, señaló que en el 2012, si bien aumentaron los homicidios, a partir de julio, se notó un freno en los hurtos (10% menos), el abigeato (11%), y hay un claro descenso en los accidentes de tránsito (casi 30% menos).

En un libro que publico días antes (“Reforma penitenciaria. Plan, acción, evolución”) el funcionario afirmó que “(la seguridad y todo lo que ella engloba) en nuestro país, y en particular en el ámbito político, se ha constituido (para la oposición), en una herramienta para capitalizar e incidir en el electorado”, lo que representa “un verdadero éxito del gobierno”. Invocando una reflexión del politólogo Luis Eduardo González, dijo que “ello se da, porque el gobierno ha logrado solucionar los problemas de primordial preocupación en la ciudadanía: el empleo, la mejora del salario, las jubilaciones y las políticas sociales”. Uruguay, recuerda, sigue conservando “los índices más bajos de inseguridad en la región”. El libro, reúne parte de la información sobre los cambios producidos en el ámbito carcelario en los últimos años. Es su respuesta, por escrito, a la decisión de los blancos, que en la interpelación del 5 de junio se fueron de sala, al considerar “una tomadura de pelo”, que durante horas, Bonomi explicara qué planes estaba ejecutando su cartera. Para el ministro, esta actitud fue “vergonzosa” y demostrativa del electoralismo dominante.

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