Archive for 31 diciembre 2012

Palabras del compañero Pablo Cabrera Presidente de la COFE


Hoy me toca escribir las ultimas frases para despedir el inevitable transcurrir de este tiempo que se ha ido. Hoy levantare mi copa como símbolo de un deseo que nace de mi y quiero que llegue a toda esa gente querida que me acompaña, no importa el lugar, simplemente que esta, para aquellas personas que me respetan y me aceptan tal cual soy; muy feliz año nuevo y con la razón y el corazón que seguiré dando mi mayor esfuerzo para ser mejor persona todos los días  para seguir dando lo mejor de mi para mantener viva la llama de la lucha por una sociedad diferente y por ver en uds mi gente querida una sonrisa que siempre ilumina el camino y mas hace sentir que vamos por buen camino.


 

Pereira Rossell atendió al primer niño con VIH multirresistente

Es el hijo de una adolescente que también recibió el virus de su madre

 

Su abuela se infectó hace 30 años, cuando el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) recién empezaba a circular en Uruguay. Su madre lo heredó de su abuela 15 años después, en un momento en que evitar la transmisión materno infantil era todo un desafío para la medicina. Y él lo recibió de su madre en 2012, cuando los especialistas aseguran que está todo dado para que eso no suceda.

Este niño no solo es el representante de la tercera generación de VIH positivo en su familia. También es el primero que nace en Uruguay con una versión del virus multirresistente a buena parte de los antiretrovirales con los que se trata la enfermedad.

Su futuro es “negro”, admite Jorge Quian, director del Centro Nacional de Referencia Obstétrico Pediátrico VIH SIDA del Pereira Rossell. Cuando descubrieron que estaba infectado, los médicos lo trataron con el plan de antiretrovirales que se usa habitualmente. Pero ante la primera prueba se evidenció su resistencia y debieron aplicar un plan alternativo. Aunque esa vez sí respondió, no significa que vaya a hacerlo toda su vida.

La multirresistencia también le fue dada por su madre. Quian explicó a El Observador que la adolescente fue tratada con antiretrovirales que se usaban hace 15 años pero hoy se consideran inadecuados. Además, ahora se sabe que la fórmula del éxito es combinar al menos tres fármacos, pero antes solo se usaba uno. El especialista aseguró que la suma de esas dos cosas determinó la resistencia del niño. “Es un problema gigantesco que está sucediendo en todo el mundo”, advirtió.

Actualmente hay unos 25 tipos de antiretrovirales disponibles, que a su vez se agrupan en “familias”. Cuando un paciente no responde a uno, se debe descartar el uso de todos los fármacos de esa familia. Por eso Quian es tan contundente: el tratamiento de este primer niño uruguayo con VIH multirresistente será cada vez más limitado.

A nivel internacional hay muchas personas con VIH multirresistente que ya no responden a ningún fármaco. “Lo que se hace ahí es acompañar a bien morir”, dijo Quian. La medicina no ha encontrado una solución para ellos.

En Uruguay hay adultos que han adquirido resistencia a varias familias de antiretrovirales, aunque no se sabe con precisión cuántos son. Es “relativamente común”, advirtió el pediatra.

Además de una adecuada combinación de fármacos, para no generar resistencia es clave la “adherencia”: la constancia en tomar la medicación todos los días, la cantidad de veces indicada. Eso es “una complicación” en el tratamiento a niños y adolescentes porque los antiretrovirales tienen feo gusto y causan efectos secundarios. Pero sobre todo en los adolescentes el problema es que les recuerda “el estigma”, y prefieren no tomarlos con tal de que nadie se entere que tienen SIDA.

El caso del primer niño con multirresistencia, así como la tarea que se realiza en el Pereira con los niños y adolescentes infectados, forman parte de un trabajo académico que los integrantes de la policlínica de Quian presentaron en la 11º Bienal de Pediatría, en Colombia. Ganaron el primer premio.

El estudio encontró que entre 1987 y 2011 se atendieron en el Pereira Rossell 1.528 hijos de madre infectada con VIH. Del total de los niños, 82 % serorevirtió (es sano), 14 % se infectó y 3,7 % quedó “expuesto” (no se llegó a combrobar si estaba infectado o no, y se le perdió el rastro). A nivel nacional la tasa de transmisión vertical es alrededor de 5%. Si bien en 1987 era 67%, hoy hay tecnología suficiente para tener una cifra menor. En los países desarrollados es 1%.

Quian enfatizó que para evitar que la mujer transmita el virus a su hijo es fundamental el control gestacional, ya que si se detecta la enfermedad se puede tomar medicación durante el embarazo. l

Adolescentes con VIH: “generación pionera”

“Esta es, en cierto sentido, una generación pionera y tanto los pacientes como el equipo de salud se han visto enfrentados a problemas no vistos con anterioridad”, plantea Jorge Quian y otros especialistas en un trabajo académico al que accedió El Observador. En la policlínica del Pereira Rossell que atiende a niños y embarazadas con VIH están viendo que las niñas que hace 15 años asistieron porque sus madres les habían transmitido el virus, hoy están engendrando a sus hijos.  “Son adolescentes, madres, solas e infectadas con VIH. Es como ir a la guerra con un escarbadientes roto”, expresó Quian, que se mostró preocupado. “Estas chicas sobrevivieron a la pandemia y hoy son las primeras que siendo adolescentes se enfrentan a vivir su sexualidad con una enfermedad de transmisión sexual”, agregó. Con ellas tienen “enormes” desafíos: “Convencerlas de que tienen que tomar los medicamentos y que tienen que decirles a sus parejas que se protejan, y lograr que se enteren de que tienen la enfermedad más discriminadora del mundo”, planteó Quian. Lo que más le inquieta es que aun habiendo estado en contacto con ellas desde que eran niñas, “no se pudo evitar que se embarazaran adolescentes”. Por esa sensación de “fracaso” ahora planean hacer talleres de sexualidad con las niñas que atienden en la policlínica.

 

 

Análisis político de la semana


Los uruguayos y la violencia social

La sociedad, aquí y en el mundo, está cada vez más violenta. Lo vemos en los espectáculos deportivos, en la convivencia callejera, en los centros de enseñanza, en el interior de los hogares, en la forma en que se materializan robos, asaltos, en los homicidios, en los que la gran novedad de este 2012 que culmina, han sido los “ajustes de cuenta”

Los accidentes de tránsito, y las “picadas”, se enmarcan en estos fenómenos, en los que la “pulsión de muerte”, triunfa tantas veces, y hasta el final. Las raíces de estos hechos son variadas, y el deterioro en los lazos de convivencia acumula varias décadas, con algunos mojones importantes (pensemos en las secuelas de las crisis de 1982, y del 2002, en que la cosmovisión neoliberal era hegemónica en los círculos gobernantes).

El 20 de junio, el gobierno enfrentó el tema, dio a conocer un documento (“Estrategia por la vida y la convivencia”), propuso 15 medidas (una, la de la “legalización de la marihuana”, para frenar al enemigo principal: la pasta base y, detrás, el narcoterrorismo), y convocó a todos, a una reflexión responsable. “La seguridad y la convivencia democrática, avanzan con más y mejores escuelas o empleos –señalaba el documento presentado-, pero ello no es suficiente. Tampoco avanzan únicamente con el incremento de penas, más policías en las calles y personas encarceladas. Es necesario articular un conjunto de acciones que logren un equilibrio dialéctico y una síntesis, que permitan revertir una tendencia basada en la intolerancia que se ha profundizado en la sociedad uruguaya”.

Eso es lo que se ha venido haciendo: recuperar o construir espacios públicos, desarrollar mesas de seguridad y convivencia, impulsar proyectos de integración comunitaria (fomentando del deporte), agravando penas en el caso del tráfico de la pasta base, la corrupción policial y la minoridad infractora; creando un fondo de indemnización para las víctimas de los delitos más graves (lo administra el BPS, y las pensiones rondan los 15 mil pesos), haciendo que la unidad especializada en seguridad en el tránsito (Unasev), que ahora dispondrá de helicópteros nuevos, para el traslado rápido de heridos, desarrollara una acción preventiva más eficaz (en 2012, disminuyeron en 130 las muertes, y hubo 4 mil heridos menos, respecto al año anterior).

Pero el hecho de mayor proyección histórica, ha sido que el aparato del Estado responsable de prevenir y conservar el “orden público”, inició una reestructura operativa y un despliegue, a partir del 3 de enero, sin antecedentes. Como el 96% de los delitos violentos se concentran en el área metropolitana de Montevideo, los cambios de dieron en ese territorio. El modo organizativo vigente desde la década de 1930, fue sustituido por otro: la capital del país, fue subdividida en cuatro zonas, en cada una de las cuales, están las seccionales (con otros roles), e investigaciones (antes concentrada en San José y Carlos Quijano). Un nuevo Centro de Comando (con una tecnología avanzada), recibe denuncias (teléfono 911), monitorea (tele-vigilancia; móviles con GPS), y coordina. La institución, aparte de renovar íntegramente su equipamiento en comunicaciones, incorporó más vehículos (patrulleros, motos), posee más personal (450, en una primera etapa), y todo está siendo controlado por un sistema satelital. La Policía Técnica, recibió, además nuevos equipos, y se avanzó en la creación de oficinas especializadas (un ejemplo es Crimen Organizado e Interpol, tan exitosa en el caso de los “enfermeros asesinos”).

El 18 de diciembre, Día de la Policía, fueron inauguradas dos nuevas comisarías: la 25 en camino Maldonado y Susana Pintos (existían 24 seccionales desde 1978), y la 28, en la ruta 102 (Colonia Nicolich, Canelones). En una ceremonia cumplida ese día en Plaza Independencia, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, señaló que en el 2012, si bien aumentaron los homicidios, a partir de julio, se notó un freno en los hurtos (10% menos), el abigeato (11%), y hay un claro descenso en los accidentes de tránsito (casi 30% menos).

En un libro que publico días antes (“Reforma penitenciaria. Plan, acción, evolución”) el funcionario afirmó que “(la seguridad y todo lo que ella engloba) en nuestro país, y en particular en el ámbito político, se ha constituido (para la oposición), en una herramienta para capitalizar e incidir en el electorado”, lo que representa “un verdadero éxito del gobierno”. Invocando una reflexión del politólogo Luis Eduardo González, dijo que “ello se da, porque el gobierno ha logrado solucionar los problemas de primordial preocupación en la ciudadanía: el empleo, la mejora del salario, las jubilaciones y las políticas sociales”. Uruguay, recuerda, sigue conservando “los índices más bajos de inseguridad en la región”. El libro, reúne parte de la información sobre los cambios producidos en el ámbito carcelario en los últimos años. Es su respuesta, por escrito, a la decisión de los blancos, que en la interpelación del 5 de junio se fueron de sala, al considerar “una tomadura de pelo”, que durante horas, Bonomi explicara qué planes estaba ejecutando su cartera. Para el ministro, esta actitud fue “vergonzosa” y demostrativa del electoralismo dominante.

“dietas exprés”


 

Operación verano: nutricionistas desaconsejan las “dietas exprés”

Salud. Metas poco realistas pueden conducir solo a frustraciones repetidas

 


La “diversidad” del alumnado incide en niveles de repetición

Ministerio. Docentes no son los “culpables”

PABLO MELGAR

Los altos índices de repetición que reveló el anuario estadístico educativo no pueden ser atribuidos a los docentes, sino a la “diversidad” del alumnado por la mayor cobertura del sistema, dijo el director de Educación, Luis Garibaldi.

De acuerdo a los datos del Anuario Estadístico de Educación divulgados la semana pasada, el porcentaje de repetición en primer año de Primaria subió de 13,9% en 2010 a 14,1% en 2011, pese a que el porcentaje de repetición en todo el ciclo escolar bajó de 6,2% a 6,1%.

En cuanto a la Educación Media, casi uno de cada tres liceales repitió el año (29,6%), un aumento con respecto a 2010 de casi dos puntos.

Montevideo tiene el peor panorama del país: la repetición en primer año de liceo en el sector público en la capital fue de 44% en 2011, siete puntos más que el año anterior.

El informe tiene otro dato preocupante: el 12,5% de los jóvenes de 15 a 20 años no asiste a un centro educativo ni trabaja, y el 5,8% no tiene Primaria completa.

Garibaldi dijo que para revertir los índices de repetición que reveló el anuario estadístico, se está trabajando a nivel de Secundaria y UTU en el “fortalecimiento” de los centros educativos.

“Allí se está buscando mejorar los equipos de dirección, asegurar la presencia de docentes de manera permanente y estable. Además, se está trabajando en mejorar la dotación de apoyo docente con asesores que a su vez generen tutorías para los alumnos”, indicó.

Según el director de Educación, no está en los planes del gobierno remover a los consejeros de Secundaria.

En opinión de Garibaldi, los resultados del anuario educativo sobre repetición deben leerse en el marco de la mayor cobertura que ofrece el sistema. “Hay una mayor cantidad de jóvenes que están estudiando, hay una mejora en la matrícula y egreso en la educación terciaria. Con el mayor número de jóvenes en la Educación Media se presentan dificultades para la aprobación y la mejora de los aprendizajes. Eso no es nuevo y se están tomando medidas al respecto. Seguimos creyendo que el trabajo está dando resultados”, dijo.

Garibaldi enumeró algunas de las medidas que se están tomando para atacar esta situación: “Hay acciones vinculadas a la mejora del tiempo pedagógico, el presentismo de estudiantes y docentes, la campaña Cero Falta en Primaria, el aumento de las escuelas de tiempo completo y tiempo extendido. Se iniciaron los liceos de tiempo completo que son el inicio de un cambio importante. Se fortalecieron los centros educativos, se concentró a los docentes en el mismo centro, se va a incorporar el Plan Ceibal a la Educación Media. Para Primaria se está realizando la evaluación en línea. Todas estas medidas tienen efectos que no son inmediatos. A esto se agrega la incorporación de jóvenes que no están en el sistema educativo”.

DOCENTES. El director de Educación afirmó que no se le puede achacar a los docentes los altos niveles de repetición. En su opinión, el problema está en la “diversidad” del alumnado que hoy existe en los liceos.

“Ahí tenemos una dificultad, ya que durante mucho tiempo a la Educación Media ingresaban algunos sectores y ahora paulatinamente fueron ingresando nuevos sectores sociales a Secundaria. Ese es un gran desafío para los docentes. En los docentes se piensa para buscar culpables, pero también hay que pensar en el papel de la sociedad y las familias que no deben desentenderse del proceso de aprendizaje”, indicó.

Garibaldi explicó que no hay forma de preparar a los docentes y luego elaborar las políticas educativas. “Eso se debe ver en forma conjunta. El Plan Ceibal lo demostró, no se preparó a los docentes y luego se entregó una computadora por niño. Acá pasa lo mismo. Primero hay que incorporar a todos los jóvenes al sistema educativo y al mismo tiempo generar condiciones para fortalecer los equipos docentes. No se puede esperar a preparar los docentes para luego incluir a los jóvenes porque primero está el derecho a la educación”, afirmó.

Educación pública

El director de Educación, Luis Garibaldi, envía a sus hijos a estudiar a instituciones públicas. “Escuela, liceo y universidad pública. Tengo uno en cada nivel”, dijo a El País. “Es una opción de calidad porque entiendo que la educación pública contribuye a una formación más integral y sobre todo a conocer a otras personas y realidades. También creo que es allí donde se aprende a tener una mirada más colectiva de los problemas de la sociedad”, argumentó Garibaldi.

Según el anuario educativo 2011 que el Ministerio de Educación divulgó la semana pasada, desde 2008 se viene procesando una transferencia paulatina, pero estable, desde el sector público al privado. El informe señala que cinco de cada 10 niños menores de 6 años que asisten a un centro educativo, lo hacen en el sector público (45,8%), dos de cada 10 concurren a un instituto privado (16,6%) y tres de cada 10 asisten a centros CAIF (26,1%).

El País Digital

IGUALDAD SEÑORES IGUALDAD!!!


Desigualdad simétrica entre ricos y pobres para completar estudios

MEC. Igual porcentaje que acceden a nivel terciario no termina Primaria

La probabilidad de que la población más rica alcance los estudios terciarios es comparable a la de no superar Primaria entre los más pobres. Según el Ministerio de Educación y Cultura, se observa una “simetría de desigualdad”.

Una de cada dos personas acceden al nivel de educación terciario entre los más pudientes y entre los más desposeídos seis de cada 10 no logran pasar la barrera de Primaria y acceder a la Educación Media, señala el Anuario Estadístico de Educación divulgado hace unos días por el Ministerio de Educación Y Cultura (MEC).

Según el informe, el 50,3% de la población con mayores ingresos llega al nivel terciario y el 60,4% de la de menos ingresos no supera la educación primaria.

Para el MEC este “desequilibrio entre los extremos de acceso a la educación” representa un mapa indicativo de la “desigualdad educativa” que es “representativa del nivel de instrucción como factor clave en el capital cultural de la población y del tipo de acreditación educativa predominante en cada sector social”.

A su vez da pistas de un “probable impacto al enfrentar sus respectivas aspiraciones laborales”.

En el anuario se admite que este no es un fenómeno nuevo y reconoce que “no se trata de una realidad sobre la que se pueda actuar fácilmente”.

“El desafío consiste en ensayar modelos explicativos que se propongan aportar elementos de reflexión para enfrentarlo en su complejidad”, agrega.

Según el MEC, en términos del nivel educativo máximo alcanzado por la población adulta, importa particularmente la finalización del ciclo de Educación Primaria.

Los logros educativos de las personas con 25 y más años de edad, sobre todo en los niveles educativos más bajos, son una buena referencia del “techo” alcanzado en el sistema de educación formal.

La proporción de personas que tienen primaria completa como máximo nivel educativo alcanzado, aumenta significativamente entre los de mayor edad: sólo el 27,2% de las personas con 70 y más años de edad lograron niveles superiores, mientras que entre los más jóvenes, 8 de cada 10 siguieron estudiando.

El 80,9% de las personas con entre 25 y 29 años alcanzan niveles educativos superiores a primaria completa.

Según el informe, las “situaciones atípicas” que representan las personas ricas que no han superado primaria y de las personas pobres que han llegado a la Universidad, se mantienen estables en su proporción.

En tanto, las personas pertenecientes a hogares del 1º quintil de ingresos que no alcanzan a superar primaria, registran en 2011 un cambio positivo de tendencia: disminuye del 61,5% al 60,4%.

Por su parte, los sectores pertenecientes al quintil mayor de ingresos, continúan incrementando la proporción de personas de 25 a 59 años que han realizado estudios terciarios.

BECAS. La baja tasa de personas pobres que logran acceder a educación terciaria (no llega al 1%) puede estar vinculada a que todavía falta más ayuda desde el Estado para allanar el camino hacia la universidad y costear luego la carrera.

En Uruguay aún no se cuenta con un Sistema Nacional de Becas. Sí existen programas que otorgan ayuda económica a estudiantes de diferentes niveles educativos con la finalidad de fomentar y facilitar la permanencia y/o conclusión de sus estudios.

El anuario detalla que hay un conjunto de cuatro programas de ayuda y sostiene que las becas otorgadas por el MEC recibieron un “fuerte impulso” en 2011 con la implementación del Programa Compromiso Educativo.

Y por su parte el apoyo económico brindado a los estudiantes terciarios por el Fondo de Solidaridad, “que registrara un importante crecimiento entre 2005 y 2009, parece haber encontrado un cierto punto de estabilidad en el presente”.

El Fondo de Solidaridad entregó 6.146 becas de apoyo económico. Las mismas beneficiaron fundamentalmente a estudiantes del interior del país y a mujeres (88,4% y 74,8%, respectivamente).

Es de los programas que mayor proporción concentra los recursos en estudiantes del interior del país.

“En el marco de los esfuerzos por equiparar las oportunidades de acceso a la educación en todo el territorio nacional, este programa constituye un caso especial: el hecho que el programa destine casi el 90% de sus recursos a estudiantes del interior del país representa un factor de alto impacto social”, sostiene el anuario.

Más leen y escriben

En los últimos 50 años, la tasa de analfabetismo en Uruguay se redujo a menos de la quinta parte, destaca en su informe el Ministerio de Educación y Cultura.

De un porcentaje de 8,8% analfabetos en el año 1963 se pasó a 1,7% en el 2011.

Según el Anuario Estadístico de Educación, de mantenerse la tendencia actual, en el año 2018 se podría alcanzar el umbral del 1% de analfabetos.

El País Digital

 

ESTE PUENTE TRAE COLA!!!


 

Vecinos expresan rechazo al puente sobre Laguna Garzón

Se reúnen con autoridades de la Dinama; expresaron que “existe apuro” para aprobarlo debido a “presiones políticas” desde “altos cargos” de gobierno

Autoridades de la Dirección Nacional de Medioambiente (Dinama) y  alrededor de 80 vecinos de Maldonado se reúnen a esta hora en la Intendencia de ese departamento donde se debate  la construcción del puente sobre la Laguna Garzón.

El director de la Dinama, Jorge Rucks, explicó más temprano los pasos dados hasta el momento respecto al último proyecto elaborado por el arquitecto Rafael Viñoly y afirmó que la iniciativa “cumple” con los requerimientos solicitados por el organismo al  Ministerio de Transporte y Obras Públicas (Mtop).

La obra es resistida por un grupo de lugareños y así lo hicieron sentir en el correr de la reunión con cuestionamientos que abarcaron desde aspectos técnicos hasta el “impacto” que entienden provocará en todo el entorno de la laguna. Algunos apuntaron contra las autoridades de la Dinama y expresaron que “existe apuro”  para aprobarlo debido a “presiones políticas” desde “altos cargos” de gobierno. Otros destacaron  que “no se han realizado los estudios de impacto ambiental” que se deberían hacer de forma previa.

el observador.

 

 

Únicos e irrepetibles


Carolina de Pena, junto a su esposo e hijos.
Carolina de Pena, junto a su esposo e hijos. 

La búsqueda de la identidad y las trabas que enfrentan quienes fueron adoptados legal o ilegalmente.

La identidad atraviesa cada individuo, cada familia, cada historia y cada una de sus necesidades. Hablar de identidad y búsqueda de orígenes hace que espontáneamente surjan innumerables connotaciones que dan cuenta de un complejo engranaje difícil de simplificar. Un engranaje signado por tabúes y una añeja tradición de prácticas legitimadas social y legalmente, no siempre malintencionadas, que lentamente comienza a cambiar pero que dejó por el camino muchos estigmas e impedimentos para acceder a la verdad.

Muchos de los uruguayos que Macarena Gelman recibía por intermedio de Abuelas de Plaza de Mayo no encontraban respuesta sobre sus orígenes en el Banco de Sangre de Familiares de desaparecidos argentino. La intención de orientar cómo continuar la búsqueda quedaba determinada por un gran vacío. Se puso en contacto con las abogadas Diana González y Alicia Deus, de la organización Infancia, Adolescencia, Ciudadanía (Iaci), y juntas se ocuparon de prestar apoyo a algunos casos.

Esa experiencia las acercó a las dificultades que debían enfrentar las personas que fueron adoptadas legal o ilegalmente para acceder a la información sobre su origen y sobre su historia, con todos los temores inherentes. Y fue, además, la piedra fundamental del surgimiento de una Red de Origen e Identidad que ya se presentó en el Parlamento y en la Institución Nacional de Derechos Humanos, y que semana a semana madura y se proyecta.

Hasta 2009, con las modificaciones al Código de la Niñez y la Adolescencia (Ley 18.590), la norma permitía que un niño o niña fuera integrado a una familia y después un juez ratificara la tenencia. Este procedimiento habilitaba a que, comúnmente, el órgano de control de adopciones del ahora Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) no interviniera y no se cumplieran todas las formalidades que deben garantizar los derechos del niño. También era habitual que, después de la intermediación de un tercero que facilitaba la inserción del niño en una pareja, ésta lo anotara como propio en la libreta.

Estas prácticas funcionaban sustentadas por la creencia de que es mejor ocultarle la verdad porque si la sabe, va a sufrir. Un resabio -quizás no superado del todo- de una ley de 1945, la 10.674, que en su momento supuso un avance al establecer la legitimación adoptiva. En su artículo sexto establecía que la tramitación debía ser “reservada en absoluto”. El juez actuante podía “denegar la exhibición, entrega o agregación del expediente, en trámite o archivado” y “cuando el menor fuese pupilo del Consejo del Niño, su ficha individual se destruirá conjuntamente con el expediente”. Además, esta norma preveía un castigo penal para el funcionario que violara la confidencialidad “sin perjuicio de la responsabilidad civil”.

Con esta cultura del secreto instalada, aun después de derogada esta norma, las instituciones y las personas que las sostienen nunca se ocuparon de preservar ni cuidar los archivos. Al recorrer el Registro Civil, el Archivo General de la Nación, los juzgados de Familia, las instituciones de salud, las maternidades y el INAU (que recientemente inició un Programa de Búsqueda de Orígenes, ver nota vinculada) las personas que buscan sus orígenes se encuentran con la desazón de que las bases de datos no fueron guardadas ordenadamente y no siempre los funcionarios tienen buena voluntad.

Los expedientes judiciales referidos a las adopciones suelen contener valoraciones peyorativas de las familias que no cuidaron de sus hijos, principalmente hacia las mujeres. “Lo dejó y no lo quiere”, “no vino más”, “madre abandónica” son algunas de las expresiones más frecuentes que destaca González. “Quizás esa mujer estaba a dos horas de ómnibus, no tenía para el boleto, estaba en una situación de violencia. Esa parte de la historia no está en los expedientes. Uno los lee y no son ciertos. La mayoría no son ciertos”, señala.

El mandato de la maternidad sigue teniendo un peso cultural enorme. La decisión de no ser madre no tiene cabida social, ya sea porque la mujer decidió abortar o porque decidió, obligada o no por las circunstancias, que otros se ocupen del cuidado de su hijo. “Hay muchos varones que entregan a sus hijos al cuidado de sus mamás o de sus propias madres y no se los juzga. El mandato de la maternidad es eso, es la mujer como un instrumento y quien no lo cumple queda fuera de la ciudadanía, no tiene derecho”, sostiene la abogada.

Cuando un niño es integrado en una familia en forma plena, jurídicamente -y no sólo- corta el vínculo con la familia biológica. El nuevo núcleo no aparece como “padrinos”, sino como padres y madres que “sustituyen” la familia anterior. “En esa lógica de sustitución, la historia del origen no está integrada al cotidiano de ese niño, lo que está integrado en todo caso es el hecho de ser adoptado”, indica González para explicar cómo de cierta manera subyace la concepción de los hijos como propiedad. Como si la familia de origen y la familia de destino no pudiesen coexistir.

En la reforma del Código de la Niñez y la Adolescencia aprobada en julio en la Cámara de Diputados y que actualmente está siendo estudiada y modificada por la comisión de Población, Desarrollo e Inclusión del Senado, se prevé la adopción “con efecto limitado”. Esta modalidad tiene lugar cuando el niño o el adolescente “mantuviera vínculos altamente significativos y favorables a su desarrollo integral con familiares del progenitor de quien se desvinculó o se considerare inconveniente o lesivo a sus derechos el desplazamiento de su estado civil de origen”.

Esta adopción con “efecto limitado” existió con anterioridad a la reforma de 2009 en la legislación uruguaya. Se denominaba adopción “simple” e implicaba, por ejemplo, la pérdida de los derechos sucesorios en su familia adoptiva. En la adopción con “efecto limitado” se considera que la persona continúa “perteneciendo” a su familia de origen y por esa razón conserva todos sus derechos y no tiene una adopción “plena” en su familia de destino. La adopción “plena” significa que el niño o adolescente ingresa “en calidad de hijo, con todos los derechos de tal, a una nueva familia”.

“¿Por qué no puede haber una familia de origen y otra de destino? Esta propuesta [la adopción con “efecto limitado”] es la reacción más explícita de esta pulseada de poder. Es bien grosero porque significa: ‘si tú quieres al menos un poco a alguien de tu familia de origen no eres de los nuestros’. Me parece que se juega con eso: no hemos podido salir de la lógica propietarista. El precio para ser adoptado es renunciar a tu historia y es un precio muy caro”, valoró González. Esta idea refleja, en cierta medida, por qué muchos padres adoptivos sienten rechazo, ofensa o traición cuando sus hijos quieren conocer sus orígenes y también por qué éstos comienzan su búsqueda cuando los padres que los criaron fallecen o se lo ocultan mientras viven. En 2007, el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas observó al Estado uruguayo por la existencia de esta modalidad de adopción y le recomendó que apruebe una legislación que “suprima la práctica”.

La reforma de 2009 la suprimió y también estableció que el Estado, por medio de los equipos especializados del INAU, supervise “el cumplimiento del derecho al conocimiento de su origen e identidad” y oriente y apoye en ese proceso tanto a las personas adoptadas como a los adoptantes y a los integrantes de la familia de origen. Pese a este reconocimiento, señala la abogada, el derecho al conocimiento del origen sigue siendo vulnerado diariamente: “Una persona nace en un contexto y es criada en otro. Hay un desvínculo, una ruptura, y en esa ruptura hay un vacío, una parte de la historia que no tienen, a la que no pueden llegar”.

En construcción

La necesidad de organizarse fue inminente y a principios de 2012 Gelman y González comenzaron a contactar personas sensibilizadas con el tema para conformar una Red de Identidad y Búsqueda de Orígenes para visibilizar la problemática, profundizar y debatir en torno al derecho a la identidad y en la medida de sus capacidades facilitar y colaborar en el proceso con personas que encuentran trabas en ese camino. “No es una red de instituciones. Por ahora es una red de personas interesadas en la temática. Eso permite trabajar sin requerir posturas institucionales. La identidad es un tema que todavía está en discusión”, apunta González.

¿Por qué es una red sobre identidad y no sobre adopción? “El sentido de esta red no es el reclamo de derechos por ser adoptados sino el reclamo de derechos por ser personas que no conocen o no tienen todos los datos sobre su origen por ser adoptadas o por otras razones. Tenemos una historia muy larga del Estado vulnerando ese derecho y yo diría que continúa. Lo que queremos es ir generando las condiciones necesarias para facilitar el acceso en igualdad de condiciones, que el Estado, que está obligado a hacerlo, se comprometa con determinado plazo a ordenar en forma fidedigna y no discriminatoria toda esta información”.

La Red elabora una propuesta legislativa -con el fin de incluirla en la modificación del Código de la Niñez y la Adolescencia- que efectivice la sistematización de archivos en los organismos que intervienen en la adopción. En octubre, representantes de la Red se presentaron ante la comisión de Derechos Humanos de Diputados y en noviembre ante la comisión de Población, Desarrollo e Inclusión del Senado, donde se discuten dichas modificaciones.

La Ley 18.331 de Protección de Datos Personales vigente desde 2008 define que las personas tienen “derecho a obtener toda la información que sobre sí mismo se halle en bases de datos públicas o privadas”. Esta norma se complementa con la Ley de Acceso a la Información Pública que garantiza ese “derecho fundamental” y promueve la transparencia en los organismos públicos.

Si el origen está relacionado al derecho a conocer los datos personales, a que éstos estén ordenados y accesibles, y que además sean protegidos del público en general, entonces: ¿cuáles son los datos del hijo y cuáles son sólo de la mujer y de otros integrantes de la familia de origen? ¿Cuáles hacen a la historia del niño y cuáles son condicionantes que pudieron haber provocado la decisión de dar en adopción? ¿Estas condicionantes y la situación en que se tuvo al niño corresponden a la mujer o al hijo? ¿Qué información hace a la identidad? En definitiva, ¿qué es la identidad?

Todas estas interrogantes atravesaron varias de las reuniones de la Red, que cierra 2012 planificando actividades para 2013 que reúnan a actores nacionales e internacionales y visibilice la problemática. La Convención de los Derechos del Niño, ratificada por Uruguay, sostiene que la identidad abarca tres niveles: la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares. Este último punto, indica González, implica políticas de Estado para que eso pueda suceder. “La adopción es un fracaso de esas políticas”, afirma.

Y explica: “La adopción no siempre es una respuesta a la pérdida de un vínculo sino a la imposibilidad de cuidados de personas que sí están, que quizás hasta quieren criar pero no se lo permiten las condiciones. El Código de la Niñez y Adolescencia dice que ninguna persona puede sustraerse de sus padres por motivos económicos. Pero sabemos que se suman un montón de vulneraciones de derechos más: la violencia de la pobreza, otras violencias y otras violaciones de derechos. La mayoría de los niños que son integrados a familias adoptivas vienen de sectores muy excluidos socialmente en los que a la pobreza se suma la falta de vivienda, de una historia familiar propia. Son mujeres y varones que no han sido criados, son situaciones de explotación sexual, de mucho deterioro psicosocial”.

La identidad es un derecho y tiene definiciones legales. Pero cuando las personas, sus historias y sus búsquedas van entrando en escena, la letra se hace carne y es otra cosa. Relato a relato, entre subjetividades y las diferentes necesidades, la identidad se va construyendo.

Mochilas

A Carolina de Pena se le llenan los ojos de lágrimas cuando se le pregunta si alguna vez había pensado en la posibilidad de ser hija de desaparecidos. Porque a los que nacieron durante los años del terrorismo de Estado se les instala esta cargosa sospecha. Carolina nació en 1975 pero las pistas que logró obtener parecen indicar que los caminos son otros. Ella no quiere cambiar sus apellidos, quiere saber quiénes son sus padres biológicos porque eso “le cierra un capítulo”.

Pero para Elizabeth Varo el apellido es algo muy importante. Nació en Uruguay el 6 de setiembre de 1972 y vive en Argentina. Su peripecia se relaciona con el pasado reciente. Siempre supo quiénes son sus progenitores. Lleva el apellido materno, pero también quiere llevar el paterno porque eso será “reparador”. Eso le requiere llevar adelante un juicio de Familia en nuestro país, que tuvo una instancia en setiembre, cuando la diaria dialogó con ella, y tendrá la próxima instancia en febrero.

Cuando Elizabeth nació, su padre, Juan Ángel Cendán, se encontraba en la clandestinidad por su militancia en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T). Por esa razón, su madre, Ana María Varo, la anotó en el Registro Civil con su apellido y una inscripción de “padre desconocido”. En enero de 1973, cuando Elizabeth tenía cuatro meses, la familia se exilia en Chile, donde meses después, el 12 de setiembre, Cendán es detenido junto con otros uruguayos y está desaparecido hasta hoy.

“No tengo un papel que certifique que soy su hija ni un papel que certifique que murió. En mis documentos en la parte de padre no hay nada. ¿Como si yo no tuviera un papá? Lo tengo. Su ADN está en mi sangre. Al principio ni siquiera tenía la certeza de que él me quería”, dice Elizabeth.

Como no tiene familiares paternos para hacerse un examen de ADN, tiene que demostrar con testigos que Cendán era su padre y que cuidó de ella. Estuvo en su nacimiento en el Hospital de Clínicas, la presentó a sus compañeros de militancia y vivió con ella en Uruguay y en Chile, hasta que lo desaparecieron. Elizabeth comenzó a pensar en obtener su apellido paterno cuando estaba embarazada de su hija, que hoy tiene 11 años.

Al saber la fecha de citación del juez dudó. “Dije ‘no quiero’. Lo charlé con mi hija y ella me dijo: ‘hacelo porque quiero el apellido de mi abuelo en mi documento’. Ahí me di cuenta de que también es parte de su identidad, son también sus orígenes, no sólo se remontan a uno”, relató. El 18 de setiembre, Elizabeth llegó desde Argentina para dar su testimonio ante un juez de Familia. “No voy a encontrar justicia. Pero hasta que no me den la sentencia positiva no va a ser reparador. Soy la hija de Juan Ángel Cendán Almada, pero no hay un papel que lo certifique. Lo quiero en mi partida de nacimiento y en mi documento. Ésa es la historia, inhumana, incomprensible”.

Delegó

El texto que está a continuación lo escribió, de puño y letra, una adolescente que se encontraba institucionalizada para ser apoyada en el maternaje. La fuente que otorgó a la diaria esta carta lo hizo entendiendo que su autora quiere que este mensaje, algún día, le llegue a su hija.

“Lunes, 30 de octubre
Educadora:
Me voy de casa porque, a pesar de todo lo que me has dado, no es lo que yo quiero. (nombre de la hija) me ata demasiado y mi vida la quiero sola. No me voy ni a los conventillos ni a los hogares, sino a buscar mi camino, pero sola. Tú sabes que amo a (nombre de hija) y sé todo el daño que le estoy haciendo, pero no quiero psiquiatras, ni médicos, ni llamados raros. Capaz que después de todo esto me odies y tenés toda la razón del mundo, pero yo quiero lo mejor para mi hija.
Me llevo la foto que nos sacó (nombre del educador) para no olvidarme nunca de que al menos hay un ser que lleva mi vida, mi sangre y a la que le di todo el amor que fui capaz. A (nombre de asistente social) le pido que no me busque porque no me va a encontrar nunca. Yo quiero que pongan a (nombre de hija) con la mejor familia, que le dará todo lo que yo no me siento capaz de darle.
Perdoname (nombre de educadora) por lo yegua que soy, porque lo que sigue va escrito con mi más carga de angustia. Te quiero, los quiero a todos y quiero que mi bebé tenga todo lo mejor del mundo. Sé que no la voy a volver a ver nunca más, pero hace tiempo que me preparé para esto porque sabía que iba a pasar. Quizás te llame para saber qué fue de (nombre de hija). Quien los quiere y que nunca olvidará todo lo que han hecho por mí.

PD: (Nombre de Hija) que seas muy feliz. Te amo”.

Frenos e impulsos

Una niña de ocho años que no había sido informada de su condición de hija adoptiva dibujó durante una consulta con psicólogos una jirafa con trompa de elefante. Los padres habían consultado por crónicos y severos trastornos del sueño. Otro niño de la misma edad estaba fascinado con Superman: “Es que viene de otro planeta; no es como todos los demás, es diferente, sus padres lo mandaron al planeta Tierra para que no muriera y acá lo adoptaron otros padres”.*

Carolina de Pena es docente, vive en Maldonado y tiene 37 años. Se enteró de que era adoptada a los seis años porque su mamá se lo contó. Nunca lo había sospechado. Sus padres la anotaron como propia en la partida, en la que consta que su madre tenía 39 años en 1975, cuando en realidad tenía 49. “¿No se les ocurrió fijarse en la cédula? Es una omisión del Estado”, apunta. Desde que supo, siempre tuvo “deseo de búsqueda”, pero mientras estuvieron vivos sus padres “había un freno”. “Vas para atrás y para adelante. Hay días que tenés ganas de buscar y días que no. Necesitás saber que hay alguien en la misma y apoyo. El apoyo yo lo tengo”, dice aludiendo a su esposo y a sus dos hijos, sus “tres luceros”, que la acompañan durante la entrevista en su casa en Maldonado.

Sus padres, a quienes les agradece la crianza, fallecieron durante su adolescencia. “Si sabían, no iban a abrir la boca. No me iban a dar datos”, asegura. Después, el freno fue otro. “Me parecía que si yo buscaba, era una tabla de salvación porque no tengo a mis padres. Como: ‘vamos a buscar estos otros’. Por eso decidí esperar, estar bien emocional y económicamente, para que no me vayan a achacar ningún interés”.

Cuando el momento llegó, habló con vecinos, con la empleada que trabajaba en su casa, con compañeros de trabajo de sus padres, con hijos de los compañeros de trabajo. “Todo el mundo sabía que era adoptada, es obvio por la diferencia de edad con mi madre. Pero nadie jamás me dijo absolutamente nada”, lamenta. En la búsqueda, sin embargo, dio con una persona de la que tiene la convicción y firmes elementos de sospechas de que sabe, pero no le dice. Además, el abogado y el médico que intervinieron en la adopción se resguardan en su secreto profesional.

Pidió ayuda en el Hospital Pereira Rossell, en el INAU e incluso en Familiares de Detenidos-Desaparecidos. “Siempre pensé en hacerme el ADN [se refiere al Banco de Sangre de desaparecidos] pero más bien pensando en un descarte. Puedo ser hija de una madre adolescente, de un engaño y así puedo seguir con una lista infinita”. En la recorrida por Montevideo, Carolina se contactó con las abogadas de Iaci en momentos en que la Red estaba surgiendo. Al principio fue a contar su experiencia. Luego le interesó la propuesta, la idea de colaborar y hoy es una de las referentes. “Capaz que para mí no encontré solución. Pero se me abrió un mundo, se me amplió el espectro. Hay personas desesperadas buscando y se les va la vida en eso”.

¿Y qué es la identidad para ti? “Te cierra un capítulo. Es algo que me está molestando. Pero no voy a dejar de ser Carolina de Pena. Capaz que después cambio de opinión. Tengo que agradecerles a mis padres por lo que soy, por lo que aprendí y por lo que puedo resolver…”. Se detiene a pensar, mira a su hija y completa: “Muchas cosas de Beatriz son muy parecidas a mí. Mi duda es qué punto de lo que soy hoy lo aprendí de mis padres, qué partes de mí vinieron así, de fábrica, por decirlo de alguna manera, y qué cosas no”.

El desvínculo

La adopción implica el entrecruzamiento de “carencias” que pueden resumirse en tres aspectos. En los padres biológicos, la imposibilidad de una mujer de criar a un niño gestado en su vientre y la de un hombre de responsabilizarse por haberla fecundado; en los padres adoptantes, la imposibilidad de una pareja de engendrar; en el niño o niña, la imposibilidad de crecer en su familia de origen.

Esta caracterización de la psicóloga Graciela Montano es parte del libro de Iniciativas Sanitarias Desvínculo-Adopción: una mirada integradora. Una puesta a punto orientada a fortalecer las prácticas profesionales, en el que participaron más de 35 profesionales, presentado el 22 de octubre en el Sindicato Médico del Uruguay. La idea nació hace unos cuatro años y surgió como una necesidad a partir de la aplicación de un modelo de atención que no está preparado y prácticamente no tiene respuestas para las mujeres que manifiestan su deseo de dar en adopción.

“Nos acercamos desde el sentido común y desde la experiencia clínica. Es una realidad: hay mujeres que tienen embarazos que no quieren y terminan desvinculándose. No es frecuente que recurran con ese motivo a la consulta, es un estigma que es muy fuerte. En nuestra cultura el único camino es ser madre. ¿Cómo puede presentarse a un médico y decírselo?”, afirman las psicólogas Ivana Leus y Silvia Avondet, coordinadoras de la publicación e integrantes de la Red. Por esa razón, lo frecuente es que las mujeres lo comuniquen en el momento del parto.

Desde 2006 existe un protocolo de intervención para “situaciones de desvínculo madre de origen-recién nacido en espera” pero que contempla esta circunstancia desde el momento del parto. Se debe dejar constancia en la historia clínica con todos los datos personales y contactos posibles de la familia de origen, no se debe realizar ningún juicio de valor ni debe haber presiones a la mujer, se debe indagar si quiere saber, ver y tener contacto con el recién nacido, con las reservas del caso.

La necesidad de una estrategia de intervención que contemple la escucha y el asesoramiento a las mujeres que manifiestan el deseo de desvincularse del recién nacido se hace más inminente cuando la implementación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo exige que el equipo interdisciplinario plantee a las mujeres que tienen embarazos no deseados esa posibilidad. “El escenario cambia muchas veces. No son decisiones lineales. Por eso hay que tener apoyo y recursos para acompañar en ese camino y también después, porque dejan de ser pacientes”, señalan.

En este momento, explican, las mujeres sufren un “duelo” en el que deben procesar la decisión de hacerse cargo o no de su hijo y elaborar el desvínculo luego del pase en adopción en contextos en que hay otros hijos a su cargo y no cuentan con vínculos que operen como red de sostén. “Lo que recogemos de nuestra experiencia es que llega el año de nacimiento y lo tiene presente, también los años siguientes. Hay una convivencia permanente con eso. Este proceso debe encaminarse dentro del sistema de salud y con los pasos legales necesarios”, explican las especialistas.

Según el protocolo, la decisión de la mujer debe ser comunicada al director del establecimiento sanitario y al departamento de trabajo social o similar, cuyos responsables realizarán un informe técnico que deberá ser elevado al juzgado correspondiente. La resolución judicial se comunica al INAU. También prevé el accionar si la parturienta se “fuga” del centro de salud. “La madre de origen delega en la Institución y en el Estado, el cuidado de su hijo/a y el centro asistencial es responsable del bienestar del niño/a hasta que se expida la autoridad judicial”, reza el documento aprobado por la Administración de Servicios de Salud del Estado.

“Lo piensan como una opción para su hijo y para los otros hijos. Quiero que alguien dé lo que no puedo dar. Es delegar la maternidad, no es abandonar. Nadie busca un embarazo para darlo en adopción”, resaltan las psicólogas. La apuesta es comenzar a abrir espacios y que las mujeres en esta situación no queden por fuera del sistema de salud, del que hoy son expulsadas. “Como sociedad, no tenemos esto muy pensado. Lo ubicamos en el lugar de la exclusión, hay mayor vulnerabilidad y mayor riesgo de aceptar ayudas o compras de personas que buscan hijos”, explican.

Leus y Avondet subrayan la importancia de que las familias adoptivas puedan hablar con sus hijos de dónde vienen. Estos padres, comparan, también debieron procesar un duelo: la infertilidad. En la medida que puedan ir elaborando el “conflicto” en torno a su infecundidad, podrán sentirse habilitados en la función parental y transmitirles a sus hijos que ellos son sus verdaderos padres. En cambio, si continúa presente la idea de que el verdadero hijo es el de sangre, será más difícil pensarse con una identidad de padres adoptivos y aceptar la búsqueda de orígenes por parte de su hijo.

“Deben irse preparando para ser una familia adoptiva, es un proceso. Porque tal vez cuando crezcan no se parezcan a ellos, aparecen temores a que se los roben, no saben cómo ponerle límites porque ‘no es mi hijo’. Es una construcción en la que se debe asumir roles, que son los cimientos de esa integración”, señalan. Cuando la adopción se concreta por fuera de las vías institucionales se hace rápidamente porque “no pueden esperar” y porque se piensa que “la mayor garantía” es que no sepa nada uno del otro, ese niño queda “trasplantado” a una casa nueva, a un barrio nuevo, a una vida nueva. “¿Cómo pueden estar preparados esos padres para hablar de su origen?”, completan.

Los orígenes son parte de la identidad. “Si la mujer se encuentra en un sistema de salud que en lugar de integrarla, encuentra a alguien que le facilita una pareja frustrada que espera hace mucho tiempo un hijo, eso conduce a la pérdida de información y de cualquier posibilidad de conservarla. Esa información es parte de la historia y esta historia, que es parte de la identidad, queda trunca”.

* Los casos están tomados del libro 
Desvínculo-Adopción. Una mirada integradora, coordinado por Ivana Leus y Silvia Avondet, 2012.

“Mucho por hacer”


Los integrantes del grupo de Identidad y el integrante del Instituto de Derechos Humanos, durante la reunión que mantuvieron en el edificio anexo del Palacio Legislativo.
Los integrantes del grupo de Identidad y el integrante del Instituto de Derechos Humanos, durante la reunión que mantuvieron en el edificio anexo del Palacio Legislativo.

INAU prioriza necesidad de convenios interinstitucionales para abordar el desvínculo desde los centros de salud.

El Código de la Niñez y Adolescencia establece que el único organismo que puede seleccionar familias adoptivas es el INAU, mediante sus equipos especializados. Cualquier otro camino, incluso el judicial, es ilegal. Asimismo, la adopción debe ser una medida “excepcional”; el primer deber del Estado es salvaguardar el derecho del niño o niña a ser cuidado por sus progenitores o por otro referente de su familia de origen.

“Hubo años de ausencia de políticas. Las dificultades económicas y de vivienda no deben ser una variable a tener en cuenta para separar a los niños de sus familias. Lo que sucede es que cuando no existen los recursos internos para poder maternar o paternar, cuando no existen posibilidades de cuidar, ahí es donde el Estado no tiene las herramientas y se vuelve inviable que ese niño pueda retornar a su familia”, apunta Beatriz Scarone, directora del Departamento de Adopciones del INAU.

Otras familias deciden no cuidar. “Son los casos de delegación de la maternidad. Por lo general, las mujeres están solas y en situaciones complejas”, señala Scarone. El escenario de este proceso de decisión, cuando se canaliza por las vías institucionales, son los centros hospitalarios o de primera atención. Por esta razón, desde hace un mes, distintos actores de INAU, de los ministerios de Salud Pública (MSP) y de Desarrollo Social, y de la organización Iniciativas Sanitarias analizan la creación de un espacio interinstitucional que aborde el desvínculo en el ámbito de la salud. “No para promover la adopción sino para que los equipos sepan qué hacer frente a una situación: acompañar, informar y sostener, ya que suelen ser situaciones desesperantes en las que se pueden tomar decisiones equivocadas”, fundamenta la jerarca.

Motor de búsqueda

Como un primer paso en esa dirección, recientemente el INAU inauguró el Programa de Búsqueda de los Orígenes para contener y asesorar a las personas adoptadas y a sus familias. En convenio con la Facultad de Bibliotecología de la Universidad de la República, rescató 3.800 historias de vida, algunas muy amplias y otras no. Scarone admite que es difícil subsanar la falta de información, consecuencia de tantos años de prácticas irregulares.

No obstante, afirmó que el Departamento de Adopciones está abocado a reordenar su archivo central, para lo cual pretende incorporar a la tarea a los operadores que intervienen en este proceso (Registro Civil, Identificación Civil, MSP, Poder Judicial). “No podemos ser un palo en la rueda, pero también hay que sensibilizar. Es bueno que exista una Red que reclame en ese sentido. Falta muchísimo, se precisa mucho por hacer para que las personas no tengan que salir a buscar por varios lugares. Porque el que busca sus orígenes los busca hoy”, enfatiza.

El INAU dispone de dos profesionales para atender a quienes demandan documentación, y en este marco evalúan en qué situación se encuentran los peticionantes porque la historia puede ser muy compleja o dura. Los alientan a que estén acompañados si lo desean, y antes de entregarles la información se cercioran de que las personas estén en condiciones de recibirla. “Siempre tenemos que ir despacio, los tiempos deben marcarlos las personas”, subraya Scarone. No son sólo adoptados los que demandan, también consultan madres que delegaron su maternidad en el corto plazo.

Tiempo al tiempo

“Los primeros tiempos que deben importar son los de los niños”, enfatiza Scarone. Una vez que el juez dispone la “condición de adoptabilidad”, el INAU cuenta con 45 días para que los niños de cero a dos años retornen a un medio familiar y con 90 para los de entre tres y siete. Hasta ahora, el Poder Judicial no tiene plazos y uno de los objetivos centrales de la nueva reforma del Código de la Niñez y Adolescencia es agilizar esos tiempos. “No puede pasar como pasa que haya que esperar un año y medio para obtener la condición de adoptabilidad”, ejemplifica Scarone.

Por parte del INAU, añade que es necesario continuar capacitando funcionarios a los efectos de que sean capaces de realizar una evaluación ágil sin que el niño pierda las garantías sobre las posibilidades de retorno a su familia de origen. “Esa situación debe ser detectada rápidamente” para transmitirla en forma profunda y detallada al juzgado, sostiene. ¿Cuándo entran en escena las familias de acogida? “Cuando son muy pequeños y se requiere un cuidado personalizado por temas de salud o se está trabajando con una familia de origen para revertir la situación que motivó el ingreso institucional. Las familias de acogida son una respuesta transitoria hasta que se dé respuesta a una situación”.

El INAU cuenta con un Registro Único de Aspirantes a la Adopción que sólo puede ser alterado de acuerdo con las necesidades de los niños. ¿Por qué si hay 85 familias prontas para adoptar hay casi 20 niños que no tienen respuesta? “Son familias que no sienten que tengan la capacidad, que no quieren o no pueden. También esas familias no quieren y no pueden, no sólo la de origen. Los procesos con adultos van a demorar de acuerdo a las posibilidades y capacidades que sientan que tienen para dar respuesta a los niños en condiciones de ser adoptados. Están esperando familias inscriptas en 2008 o 2009. Pero si una familia se presenta hoy y plantea una apertura importante -integrar un grupo de hermanos amplio, aceptar condiciones de salud complejas-, se le va a dar prioridad a su valoración evidentemente”.

Que acepten el origen distinto del niño es un gran paso, afirma Scarone. “El origen diferente de ese hijo como pareja o monoparental es fundamental para poder aceptarlo. No sólo tiene derecho sino que lo más seguro es que quiera saber su origen porque esto hace a su identidad. En el respeto por esa identidad está la capacidad de flexibilidad, de cuidado, de puesta de límites. De eso depende cómo la puedan manejar, cómo la puedan transmitir y cómo el niño la va a tomar y manejar”.

ALGO PARA CAMBIAR!!!


 

Montevideo: repite el 44% de liceales en primero

Repetición en primer año creció siete puntos en 2011

La repetición en primer año de los liceos públicos de Montevideo subió al 44% en 2011. Se trata de un incremento de algo más de siete puntos porcentuales frente a lo sucedido durante el año 2010 de acuerdo a la información manejada para la elaboración del Anuario Estadístico de Educación 2011.

En tanto, la repetición en los segundos años en los liceos de Montevideo trepó a 39,1% y a 41,8% en los terceros.

La información no aparece en el Anuario que se presentó ayer en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) pero fue suministrada a El País por la división Estadística de esa secretaría de Estado.

La repartición resolvió no incluir esos datos en el entendido que le faltaban las cifras correspondientes al Ciclo Básico de UTU, lo que a criterio de los jerarcas impedía hacer una comparación adecuada.

En el Anuario 2011 se consigna que el promedio de repetición en Educación Media de todo el país alcanzó al 29,6% subiendo algo más de 6,6 puntos porcentuales frente a 2010.

Es el nivel de repetición más alto que detectó el MEC desde que confecciona este tipo de estadísticas, hace 10 años.

En el anuario presentado ayer se destaca que los alumnos de Secundaria que se desvincularon del sistema pasaron del 4,1% al 3,4% entre 2010 y 2011. En tanto, la cantidad de estudiantes en 2011 llegó a 331.659, un 2,7% más que en 2008.

Los altos niveles de repetición y la deserción en Secundaria preocupan a la secretaría de Educación del MEC, afirmó el director de la repartición, Luis Garibaldi.

Al respecto, aseguró que el problema no es únicamente del sistema educativo ya que abarca a “toda la sociedad y las familias”. “Que la totalidad de los adolescentes sigan estudiando deber ser una meta nacional”, afirmó.

En Primaria se está explorando el desarrollo de ciclos educativos que garanticen la no repetición de los alumnos por dos años. “La repetición no es el camino que está resolviendo mejores aprendizajes”, consignó Garibaldi. Agregó que será en ese segmento de la educación donde se deberán fijar las principales políticas educativas. Una de las alternativas que viene explorando el MEC es el desarrollo de tutorías y acompañamiento a los estudiantes.

SEPARACIÓN EN SUSPENSO POR CAMBIO EN ANEP

Garibaldi afirmó que aún no se ha logrado la separación de Educación Media en dos organismos, uno se encargaría de manejar el Ciclo Básico y el otro de Bachillerato. El jerarca aseguró que el punto está en la ley de Educación pero no se ha cumplido por los cambios de autoridades en la Administración Nacional de Educación (ANEP). En la presentación del Anuario no había representantes de ANEP ni de los otros organismos de la enseñanza.

El País Digital

 

 

 

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