Se comunica a los funcionarios que se realizará la Valoración Paracllínica Preventiva de Salud en las oficinas de Montevideo


APOYA LA COMISIÓN DE SALUD DE AFUSEC

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RICHARD READ Read: “Hay que cambiar el paradigma del alcohol relacionado al brindis” El dirigente de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida, Richard Read, dijo que apoyan el proyecto de ley que busca regular el consumo abusivo de alcohol.


Richard Read. Foto: Archivo El País

Richard Read, secretario general de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB) e integrante de la comisión interdisciplinaria que trabaja en la regulación del consumo abusivo de alcohol, habló esta mañana sobre el proyecto de ley que adelantó el presidente Tabaré Vázquez sobre el tema.

Read dijo en el programa Inicio de Jornada de radio Carve que en la federación apoyan el proyecto de esta ley que de aprobarse establecerá “un antes y un después en el consumo de bebidas alcohólicas”.

El dirigente sostuvo que en Uruguay “a los 12 años ya se empieza a tomar alcohol, por lo tanto nuestra postura es apoyar la normativa”. Además, opinó que “hay que cambiar el paradigma del alcohol relacionado al brindis, al festejo, a la felicidad”.

Read reconoce que el tema de las bebidas alcohólicas “es un tema muy escabroso porque mueve millones de dólares al año” y que por eso “alguien siempre grita cuando se toca algo de este negocio”.

Mañana miércoles a las 10 horas se reúne en la residencia de Suárez y Reyes la comisión interdisciplinaria que trabaja en el tema: “Estamos bien parados para llegar a un consenso del proyecto de ley”, dijo Read, y añadió que para esta lucha contra el consumo abusivo de alcohol “la gran batalla se tiene que dar es en la educación”.

El presidente Vázquez adelantó que el proyecto de ley regulará la publicidad y los horarios de venta prohibida de las bebidas alcohólicas, pero aclaró que no será una “ley seca” ni prohibicionista.

“No será una Ley Seca, ni mucho menos, sino que se crea para trabajar para que todas aquellas patologías que se producen en el seno de la sociedad, la sociedad misma con leyes, reglamentos, normas o acuerdos sociales, pueda superarlas en forma gradual”, dijo el mandatario.

La comisión viene trabajando el tema desde el primer año del gobierno, y había generado consensos para limitar la venta del alcohol desde las 22 horas. Incluso propuso la posibilidad de prohibir la venta en las estaciones de servicio, idea con la que el presidente Vázquez dijo estar de acuerdo.

Esta semana el presidente agregó que en esa ley no se descarta incluir nuevos impuestos a la producción y consumo de bebidas alcohólicas en este nuevo proyecto que el Poder Ejecutivo va a enviar al Parlamento. “Una ley holística”, definió Vázquez explicando que será general.

“Es inconcebible que uno vaya a una estación a comprar alcohol y eso tiene que parar”, dijo Vázquez en marzo de 2015.

http://www.elpais.com.uy/informacion/alcohol-consumo-abusivo-ley-foeb.html

INTENSIFICAN RECORRIDAS CALLEJERAS Y ASSE CONTRATÓ MÁS PERSONAL PARA SUS HOSPITALES Estado reforzó atención médica para asistir a personas en situación de calle


La subsecretaria de Desarrollo Social, Ana Olivera, destacó el trabajo de los equipos interdisciplinarios de la Secretaría Nacional de Drogas, que recorren diariamente las calles de Montevideo y Canelones para atender a personas con consumo problemático que están en exclusión grave.

El dispositivo móvil se conforma con equipos técnicos interdisciplinarios que recorren los días martes la ciudad de Las Piedras, del departamento de Canelones, entre las 19:45 y las 23:00 horas.

También se concretan cuatro recorridas diarias en Montevideo, entre las 19:30 a 23:30 horas: los miércoles por la plaza Colón (en el barrio del mismo nombre), los jueves por la plaza Juan Ramón Gómez (barrio Cordón), los viernes por avenida Italia y Comercio y la plaza Hospital Pasteur y los sábados en zona Centro.

En lo que respecta a otro aspecto de la atención sanitaria, el gerente general de ASSE, Richard Millán, afirmó que “se ha reforzado el personal” en los hospitales y centro de salud del organismo, lo que se suma al Programa Invierno que varias instituciones estatales llevan adelante en todo el territorio.

“Médicos de familia y mayor cantidad de recursos en las puertas de emergencia son parte de las actuaciones que se llevan adelante”, indicó Millán.

Trabajo coordinado

En referencia a los cupos de los centros, que aumentaron de 1.565 a 1.727 lugares, Olivera puntualizó que “no están todos los 162 cupos de contingencia ocupados. Vamos a tener tantos cupos o lugares como sea necesario para atender a las personas que están en situación de calle, especialmente en esta época del año en que son más los que concurren a los 53 centros que tiene el Mides en todo el país”.

La jerarca dijo que la situación de calle no reviste una problemática de abordaje exclusivo de una institución, ya que se generan coordinaciones entre los organismos del Estado responsables de la protección social.

Esto se da en la Mesa Interinstitucional de Calle, que está integrada por los ministerios de Desarrollo Social, Vivienda; Defensa Nacional, Interior, Salud Pública; Trabajo y Seguridad Social, INAU, ASSE, BPS, Intendencia de Montevideo, Poder Judicial y Secretaría Nacional de Drogas.

Para dar aviso de personas en situación de calle, se puede llamar gratis al 0800 8798. Asimismo, en caso de que la persona requiera atención médica se debe llamar directamente al 105 de ASSE. En cuanto a niños y adolescentes en situación de calle, se debe llamar a la línea azul del INAU, 0800 5050. En el caso de los adultos, el Mides indica que la asistencia a los centros es voluntaria.

Muerte de indigente

“Farías”, con ese nombre era conocido en el barrio Palermo el indigente que murió el domingo de mañana en la esquina de Durazno y Minas. Tenía 43 años, según informó Subrayado.

Paraba en la plaza Juan Ramón Gómez desde hacía varios años. Se negaba a ir a un refugio e incluso a recibir asistencia médica.

El pasado sábado le manifestó a quienes conviven con él en la calle que le dolía la espalda y vomitó sangre, pero no quiso ir al hospital. “Farías” fumaba y bebía alcohol rectificado.

Ahora se espera el resultado de la autopsia para saber si murió de hipotermia o por otro motivo.

http://www.republica.com.uy/reforzo-atencion-medica/612836/

CASI 3.800 DESPLAZADOS EN EL NORTE “Mi casa se deteriora con cada crecida de río y nadie me ayuda”


Afectados reclaman soluciones a los gobiernos departamentales

Isaura Rivero estaba internada en el Hospital de Salto cuando le avisaron que el agua comenzaba a ingresar a su casa. Otra vez. Acaba de ser madre de su quinto hijo por lo que fue su hermano quien se trasladó hasta la vivienda ubicada en el barrio Salto Nuevo a sacar las cosas. Isaura es una de las 3.781 personas que en estos momentos están fuera de sus hogares a causa de las inundaciones en el norte del país. Desde 2010 todos los años, por lo menos una vez, tuvo que abandonar su hogar por la crecida del río Uruguay, según recuerda. Ahora se encuentra con su hija de seis días y sus otros cuatro hijos en el Hogar Diego Lamas, donde la Intendencia de Salto les brinda un refugio temporal.
En varias oportunidades su casa quedó tapada de agua y hasta ahora lo único que recibió fue un vale por $ 5.000 para reparar su vivienda. “Yo quiero irme de ahí. Quiero un terreno o una vivienda”, dijo a El Observador. Desde hace 12 años vive en ese barrio y hasta ahora no ha tenido respuestas desde la Intendencia. Salto es el departamento más afectado por las inundaciones ya que 2.117 personas están fuera de sus viviendas. En Paysandú son 1.381 los afectados, 277 en Artigas y seis en Río Negro.
“Mi casa se deteriora en cada crecida del río y nadie me ayuda”, contó Isaura
“Hoy el intendente (de Salto, Andrés Lima) vino acá, se paseó con una cámara atrás pero no habló con ninguno de nosotros”, lamentó. Autoridades del Sistema Nacional de Emergencia (Sinae), junto a jerarcas departamentales e integrantes del Comité de Emergencia de Salto sobrevolaron las zonas afectadas del departamento, recorrieron albergues temporales y campamentos de personas autoevacuadas, según informó el Sinae en su página web.
Las personas desplazadas reciben atención en salud con visitas médicas diarias, alimentación, abrigo y protección.
La mayoría se encuentra en carpas mientras que algunos, como Isaura, han logrado acceder a un refugio. “Los servicios de agua y energía están garantizados en los lugares donde se encuentran las personas desplazadas”, asegura el Sinae en un comunicado.

Pronóstico

En las últimas horas se produjeron nuevas precipitaciones en la parte alta de lacuenca del Río Uruguay, que duplicaron las pronosticadas, y según las estimaciones que maneja el Sinae en los próximos días se van a registrar “nuevas y elevadas precipitaciones” en la cuenca. Además, se mantiene la condición de los suelos totalmente saturados. El encarcago del Comité de Emergencia de Salto, Elbio Machado, dijo a El Observador que estiman que entre jueves y viernes tendrán que evacuar 1.000 personas más.
Frente a estas situaciones, el Sinae recomienda tener en una bolsa de nylon y a mano los documentos, poner los productos tóxicos lejos del alcance del agua y colocar los objetos de mayor valor en las partes altas de la vivienda. Además, recuerda que los niños, las personas mayores y las discapacitadas son los más vulnerables. Pide, además, que en caso de vivir en zonas inundables, las personas revisen los desagües.
El Sistema Nacional de Emergencias asegura que dispone de todos los “recursos técnicos, materiales, logísticos y humanos así como los planes y protocolos necesarios, para asegurar una respuesta efectiva en las zonas afectadas”.

AGROQUÍMICOS Uso de plaguicidas afecta la salud de amas de casa del norte del país


Investigación interdisciplinaria detectó casos de intoxicación aguda

Un estudio interdisciplinario elaborado por docentes de la Universidad de la República (Udelar) reveló que el uso de plaguicidas en cultivos al norte del país generó intoxicación aguda a personas expuestas directa o indirectamente a estos productos. De estas, las más afectadas fueron las amas de casa que viven a pocos metros de los invernáculos.
El estudio, al que accedió El Observador, está en vías de publicación y contó con la participación de académicos de la Facultad de Agronomía, la Facultad de Medicina, la Escuela Universitaria de Tecnología Médica, el Hospital Regional de Salto, el Laboratorio Inmunología y la Red Temática de Medio Ambiente (Retema).
Su principal motivación fue la necesidad de obtener datos sobre esta temática ya que existen escasos antecedentes a nivel de campo sobre los impactos de los plaguicidas en la salud humana en el Uruguay, dijeron a El Observador la ingeniera agrónoma y magíster en Ciencias Ambientales, Alexandra Bozzo, y la doctora grado 5 en Toxicología, Mabel Burguer.
Para esta investigación, los docentes tomaron como referencia la zona del litoral norte donde el 79% de la superficie está destinada a la producción de cultivos protegidos, con aproximadamente 400 hectáreas y 380 productores, y donde el tipo de producción implica “un uso intensivo de plaguicidas mediante aplicaciones semanales o bisemanales”, sostiene el estudio.
La investigación se realizó en una población de 114 personas expuestas a plaguicidas (manipulaban estos productos, trabajaban en el invernáculo o vivían en el predio) y 100 personas no expuestas. Para esto se tomaron muestras de sangre en tres situaciones: un mes y medio después de la última aplicación de plaguicidas, a las 72 horas del hecho y entre 10 y 15 días después de esa última aplicación.
El estudio reveló “casos de intoxicación aguda” luego de la aplicación de plaguicidas y advirtió que las “personas con mayores niveles de toxicidad fueron las amas de casa que habitan en predios y los trabajadores que trabajan dentro de invernáculos pero que no aplican productos”.
La toxicidad se constata si se percibe una disminución en la enzima colinesterasa que se encuentra en la sangre. Según el informe, el 13% de los aplicadores tuvo disminución de 34% en su enzima; el 20% de las mujeres no trabajadoras (esposas de los productores que habitaban en el predio) tuvieron una disminución del 67%; y el 10% de los trabajadores (no aplicadores) tuvo una reducción del 48%.
Asimismo, las personas expuestas a los plaguicidas percibieron síntomas como dolores musculares, cefaleas, náuseas y problemas respiratorios, en los ojos, y en la piel a los pocos días de que se aplicaran plaguicidas.
Estos valores superan lo establecido por la ordenanza 145/2009 del Ministerio de Salud Pública (MSP) que considera “significativa” la disminución de la enzima en valores iguales o mayores a un 30% y que en estos casos obliga al retiro inmediato del trabajador. Sin embargo, “ninguna de las personas que estuvieron en esta situación fueron retiradas de la exposición” ya que en ninguno de los predios se realizan controles a pesar de ser obligatorio, agrega el informe.
Según explicó Bozzo, lo que afecta a las amas de casa son los residuos de los plaguicidas que quedan en el ambiente luego de la aplicación y entran en contacto con la población a través del agua, el aire y los alimentos. Asimismo, influye que, tanto las amas de casa como los trabajadores que no aplican productos, no suelen usar equipos de protección.
“Siempre se decía que los más expuestos (a los efectos de los plaguicidas) eran los que aplican el producto. Sin embargo no es tan así, porque a la exposición ambiental estamos todos expuestos”, indicó.
El estudio agrega que el 51% de los trabajadores que aplicaron plaguicidas regresaban al invernáculo a las 12 horas posteriores pese a que se debe esperar entre 24 y 48 horas. Algunos, incluso, reingresaban a los 15 minutos, señala el informe. Por otra parte, se señala que “el uso de equipos de protección en esta zona se encuentra muy restringido debido a las altas temperaturas”, lo que hace que los trabajadores opten por no usar las máscaras para evitar la sensación de “ahogo” y “falta de aire”.
Para los académicos, este panorama refleja “un desconocimiento o desinformación por parte de los trabajadores” que conlleva a un manejo inadecuado de estos productos y que “sin duda sucede en varias zonas del país”. En ese sentido, opinaron que la capacitación de todos los actores involucrados es la “primera línea de defensa contra el daño a la salud y la contaminación ambiental”.
“Si bien las multas y los controles son fundamentales, lo primordial es educar y capacitar sobre el manejo seguro de plaguicidas para disminuir el riesgo de exposición, tratar de usar productos menos tóxicos y buscar alternativas al uso de plaguicidas”, señalaron Bozzo y Burguer.

Playas de Santa Lucía y Aguas Corrientes inhabilitadas por problemas de saneamiento


coliformes

Kilómetros abajo y arriba de la planta potabilizadora de Aguas Corrientes, los valores de coliformes en el río Santa Lucía superan los límites permitidos. Por eso la playa de la localidad no ha estado habilitada para baños en todo lo que va del verano; ahora tampoco lo están Parador Tajes y Santa Lucía. Los motivos difieren, pero todos tienen que ver con sistemas de saneamiento que no funcionan adecuadamente. Las autoridades -que aseguran que no está afectada el agua que bebemos- aumentarán el monitoreo y formarán un grupo de trabajo para estudiar el problema. Las soluciones no se vislumbran, tampoco los plazos.

Debido al malestar de la población santalucense por no poder hacer uso de uno de los principales tesoros del lugar, el Consejo de la Junta Local de Santa Lucía sesionó el jueves de manera abierta: invitó a las autoridades y a la población. El público llenó la sala de la Casa de la Cultura; la mesa de oradores estaba encabezada por Raúl Estramil, alcalde de Santa Lucía, acompañado por Leonardo Herou, director de Gestión Ambiental de la Intendencia de Canelones (IC); Susana Acevedo, ingeniera química del área de Calidad Ambiental de la IC; Lizet de León, integrante de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama); Daniel Greif, responsable de la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua); y Álvaro Roland, gerente de OSE de la región Centro.

Herou y Acevedo presentaron un informe sobre la bañabilidad de la playa de Santa Lucía. El 20 de enero la IC había inhabilitado la playa, por valores de coliformes cercanos a 3.000 ufc/100 ml (unidades formadoras de colonias cada 100 mililitros). La tranquilidad llegó el 24 de enero, cuando las muestras del día anterior arrojaron valores que no superaban los 500 ufc/100 ml. Pero algo cambió: la IC había tomado las muestras el 19 de enero, 30 horas después de que había llovido; normalmente, tanto en las playas del río Santa Lucía como en las del Río de la Plata, la IC recomendaba no bañarse durante las siguientes 24 horas a las precipitaciones. Con estos otros datos, la IC cambió el protocolo: ahora recomienda esperar 48 horas para meterse al agua de las playas del río Santa Lucía, que tienen menor caudal y salinidad que las del Río de la Plata.

Pero, de acuerdo a los datos que se presentaron el jueves, eso tampoco es suficiente (ver cuadro). Preocupan los valores altísimos de las muestras tomadas el 25 de enero, aunque queda la salvedad de que el 24 había llovido (12,5 milímetros). Más preocupan los datos del 30 de enero, porque hacía seis días que no llovía y los valores eran inadmisibles en el Parque de Santa Lucía, así como en la desembocadura de la Cañada de las Negras, en plena zona de playa de la localidad (entre el parque y la pasarela). Herou anunció que la IC le pidió a la Dinagua continuar monitoreando los valores de la Cañada de las Negras y del Arroyo de la Virgen (próximo a Ituzaingó y 25 de Agosto), porque sospecha que la diferencia entre ambos cursos no puede ser tanta como muestran los análisis.

El informe atribuye estos valores a la incidencia de las zonas urbanas más próximas: Santa Lucía y, pocos kilómetros más al norte, 25 de Agosto (Florida). “Los aportes que llegan al río desde esas áreas urbanas son considerables, y se considera en primera instancia que son la causa del aumento de los resultados aguas debajo de los mismos”, dice el informe. “Las descargas de pluviales hacia el Río y los cursos de agua cercanos reciben aportes de efluentes domésticos debido principalmente a dos factores: los robadores instalados en las viviendas que no están conectadas a la red y que tienen pozos negros, y la saturación de la red de saneamiento. Con respecto a este último punto, el aumento de caudal en la red de saneamiento provocado por el ingreso de agua de lluvia al sistema por la conexión de los pluviales de las viviendas a la red, tiene como consecuencia que los aliviaderos comiencen a descargar efluentes sin tratar que terminan llegando al Río, aportando una carga de coliformes muy alta”, establece el informe. Roland y Greif explicaron que todos los sistemas de saneamiento del interior del país presentan el mismo problema: las aguas pluviales no pueden conectarse a la red de saneamiento (a donde deben ir sólo las cloacales) para no saturarla cuando llueve, pero eso ocurre, y genera este tipo de problemas. Por eso ambos apelaron a la conducta de la población, que no debe conectar los pluviales a la red de saneamiento.

El informe anuncia que “se comenzaron a evaluar las fuentes de aporte de coliformes” para disminuir el impacto de los aliviaderos y cursos de agua (como la Cañada de las Negras) y que se instalará un equipo técnico que trabajará en la Comisión de Cuenca del Río Santa Lucía “con el objetivo de mejorar el conocimiento y la relación sobre caudal, lluvias, aportes y calidad”, así como los tiempos necesarios para asegurar bañabilidad en las playas de la zona luego de un episodio de lluvia. El texto recuerda que la situación detectada a partir del primer análisis de calidad de los cursos de agua del departamento, realizado en 2008, mostraban una situación complicada debido a “procesos de contaminación asociados a materia orgánica, contaminación patógena-fecal, contaminación por nutrientes (eutrofización), vertimiento de basura sólida y cambios en el régimen de flujo”. Carencias de saneamiento, pero también la actividad industrial y los sistemas de producción intensiva, “pueden ser otra fuente de contaminación fecal a considerar”, establecía el diagnóstico del estado ambiental de los ecosistemas acuáticos recogidos por el informe.

Va y viene

La lluvia de preguntas no se hizo esperar. Las respuestas ampliaron que una zona de Santa Lucía, próxima a la Cañada de las Negras, no tiene saneamiento; sin embargo, por ahora no se piensa ampliar la conexión. Tampoco el colector, porque se considera que funciona bien cuando no llueve. Ampliar la planta de tratamiento de Santa Lucía es una de las medidas anunciadas en 2013 para mejorar la calidad del agua que bebemos y que todavía no se ha implementado. Roland respondió que la obra se demoró por la elección del lugar; no hay fecha de inicio. De todos modos, el principal impacto en la playa está por fuera y para eso tampoco hay obras planificadas. “Santa Lucía tiene una cobertura bastante grande, y ampliar la cobertura es costoso. OSE lo va haciendo en la medida de sus posibilidades. Lo que sí está planteado es ampliar el tratamiento a la planta”, dijo. Además de apelar a la concientización de los vecinos, el público pidió informar la disposición y fiscalizar cada casa; esto último fue desestimado por Roland.

En cuanto a la calidad del agua, Roland negó la incidencia de los coliformes. “Los tradicionales tratamientos que hace OSE de decantación y filtrado remueven los coliformes, y el agua se desinfecta con cloro o con ozono y con otros elementos. El agua tratada bacteriológicamente es aceptable, impecable en el caso de Uruguay. Está dentro de todas las normas de aceptabilidad”, afirmó.

La Asamblea por el Agua del río Santa Lucía se reunió al día siguiente y emitió un comunicado en el que criticó que “ninguno de los organismos presentes brindó soluciones a corto, ni a mediano plazo para el problema de contaminación por coliformes del río”. Transmitió preocupación porque la recomendación de no bañarse se extendió a las 48 horas, pero los valores permanecen alterados seis días después. El grupo saludó que se recurra a la Comisión de Cuenca, aunque lamentó que prácticamente no haya sesionado en 2016 y que no se tomen en cuenta los aportes de las organizaciones sociales. Pidieron conocer “de inmediato” los planes y soluciones, publicar la información de análisis de aguas en tiempo real, señalaron la responsabilidad del sector productivo y la incidencia del agronegocio.

HEPATITIS C: MILES EN VILO POR UN NUEVO MEDICAMENTO Transfusión de esperanza La Justicia obligó al sistema de salud a entregar un medicamento a una mujer joven que aún tiene posibilidades de curarse de la hepatitis C. Con esta sentencia histórica, miles de pacientes que hasta ahora debían conformarse con ver la enfermedad progresar en su cuerpo, hoy abrigan una esperanza. El MSP tiene la palabra.


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María Fernanda Castillo. Foto: Ricardo Figueredo

María Fernanda Castillo no se acuerda del momento preciso en que le dijeron que le habían hecho una transfusión de sangre contaminada con el virus de la hepatitis C. Lo que sí conserva en su memoria son las idas frecuentes al gastroenterólogo pediátrico, los pasillos de la institución donde se atendía, los exámenes que debía repetir cada dos meses, y una frase que habría de escuchar varias veces desde los 11 años de edad: “No hay nada por hacer”.

Hasta ahora, los pacientes crónicos de hepatitis C —muchos de los cuales se enfermaron por negligencia asistencial, como ella— se enfrentaban a un panorama desolador. Curarse era un privilegio reservado para quienes reaccionaran positivamente al interferón pegilado con ribavirina, una combinación de fármacos financiada por el Fondo Nacional de Recursos (FNR). Se calcula que solo el 30% de los enfermos responde y María Fernanda no fue una de ellos.

En 2011 empezaron a desarrollarse en el mundo nuevos antivirales que hoy ya cuentan con el visto bueno de la comunidad científica internacional: hay evidencia de que curan a más del 90% de los pacientes y la tasa asciende a 97% en quienes están en etapas tempranas de la enfermedad. Se aplican por vía oral sin mayores efectos secundarios durante 12 a 24 semanas. Si bien están autorizados para la venta en Uruguay, cada frasco cuesta 28 mil dólares y se necesitan al menos tres, lo que los convierte en parte de los polémicos “medicamentos de alto costo”.

El 27 de enero la Justicia emitió por primera vez una sentencia que obliga al FNR a entregarle el medicamento a una persona con hepatitis C: María Fernanda. Después de 20 años escuchando que no había nada por hacer, que solo cabía esperar, esta mujer de 31 años recibió una transfusión de esperanza.

No fue la única. El viernes, una persona de 35 años, que también fue infectada con hepatitis C siendo niña —nació con una patología en el cordón umbilical, sufrió trombosis y hemorragias digestivas, y recibió el virus en la sangre que le suministraron— escuchó las palabras mágicas de parte de un juez: se condena al FNR a suministrarle el medicamento en un plazo de 24 horas.

Las dos nuevas beneficiarias de la Justicia comparten una condición: son “F1”, lo que significa que su hígado no ha desarrollado altos grados de fibrosis. Esto implica que todos los uruguayos portadores del virus C, sin importar el estadio de su enfermedad, podrían soñar con curarse. Se calcula que hay entre 40.000 y 45.000 infectados en Uruguay, pero el 80% no lo sabe porque pueden pasar muchos años sin síntomas.

En paralelo a la Justicia, el Ministerio de Salud (MSP) incorporó al Formulario Terapéutico Médico (FTM) tres packs de medicamentos para la hepatitis C crónica, entre los cuales están los que la Justicia condenó al FNR a entregar. La resolución firmada por la ministra interina, Cristina Lustemberg, está fechada el 24 de enero: tres días antes de la sentencia favorable a María Fernanda. De esa forma, el MSP cumplió con su rol y zafó de la condena que sí recayó sobre el FNR, ya que en ese momento no tenía un protocolo que indicara a qué pacientes correspondía la medicación en cuestión.

La incorporación de los nuevos fármacos, que se produce en buena medida por el lobby que han hecho médicos y pacientes en estos años, es celebrada parcialmente porque aún falta saber lo más importante: quiénes podrán acceder. Según dijo a El País la directora general del Fondo, Alicia Ferreira, la comisión técnica a la que le compete esa decisión ya redactó la normativa y la comisión honoraria la aprobará formalmente el próximo jueves, quedando vigente a partir del viernes 10.

Ferreira no quiso adelantar su contenido, pero la hipótesis que manejan los profesionales y pacientes que están en vilo por esta resolución es que el Fondo habilitará la medicación solo para quienes cursan un estado avanzado de la enfermedad: los F3 y F4. Esa postura dejaría afuera a todos los que, como María Fernanda, aún no están al borde de la cirrosis o del trasplante, pese a que son los que tienen más posibilidades de curarse y llevar una vida normal.

El periplo.

Como enfermera, entre niños, en una mutualista de Maldonado: así transcurre el día a día de María Fernanda. Nada en ella ni en su forma de hablar sobre el tema revelan la bronca que asegura haber sentido tantas veces en su periplo como paciente de hepatitis C. Es más, eligió dedicarse a la enfermería. Ella asegura que la decisión no tiene nada que ver con haber sido infectada así, de pura mala suerte, cuando en las instituciones todavía no se examinaba la calidad de la sangre de los donantes. Ser enfermera no responde a una suerte de reivindicación o superación de esa desgracia, sino a una probable consecuencia del simple hecho de haber pasado años rondando el sistema de salud. “Me gusta”, dice, sin más.

Todo empezó a los siete años, cuando le diagnosticaron una enfermedad que implica dificultades en la coagulación. Más tarde, a los 11, debieron extraerle el apéndice y en el postoperatorio presentó una hemorragia interna a causa de aquella enfermedad inicial. Estuvo 10 días grave en CTI. Recibió muchas transfusiones.

Un mes después comenzó a sentirse decaída, cansada, desganada. No demoraron en consultar al pediatra, que le indicó exámenes de sangre y detectó la presencia del virus C en su cuerpo.

De niña mantuvo una vida “normal” porque los síntomas remitieron, e incluso había una chance de que el virus se eliminara y se curara “sola”. Pero, chequeo tras chequeo, se fue confirmando la presencia de ese indeseado huésped, y siendo adolescente su médico le transmitió que ya no había vuelta atrás: la enfermedad se había vuelto crónica.

“Me acuerdo que el doctor me dijo no hay mucho para hacer porque en aquel momento no había medicamentos que curaran la hepatitis. Que cuando hubiera, me avisaría. Que me quedara tranquila”, recuerda. “Yo no tenía síntomas, pero es difícil llevar la carga emocional de tener una enfermedad crónica. Siempre tuve ese miedo de trabajar, de formar una familia. Sentís que la gente te va a rechazar. Te preguntás ¿lo digo o no lo digo?”.

La buena noticia llegó en 2007: había un tratamiento y lo financiaba el FNR. Era el interferón pegilado con ribavirina. Durante seis meses sufrió los efectos secundarios —caída de pelo, cansancio, anemia— y debió dejar de estudiar, pero el esfuerzo se justificaba por la esperanza de la curación. Finalmente fue un fracaso. Y otra vez las palabras más angustiantes: que no había nada por hacer.

María Fernanda siguió con su vida. Se casó, quedó embarazada, y en 2012 nació su hijo Franco sin ningún inconveniente. Si bien la enfermedad se transmite por vía sexual e incluso vertical (de madre a hijo), la probabilidad es baja y esta vez la suerte estuvo de su lado.

Entre tanto, su gastroenterólogo le decía que en el mundo estaban ensayando nuevos fármacos para la hepatitis C. En 2014 le comunicó que los medicamentos ya se comercializaban en Europa. Todavía estaban lejos de esa posibilidad.

En 2015 aparecieron los primeros síntomas: un cansancio extremo que le impedía incluso levantarse de la cama para ir a trabajar. La internaron. Le dijeron que padecía una miopatía —una enfermedad en los músculos— pero que no tenía nada que ver con su hepatitis. Para recuperarse le indicaron prednisona. Funcionó por un tiempo, pero al retirar el medicamento volvió a tener un empuje. Luego probaron con fármacos inmunosupresores, pero le elevaban la carga viral de la hepatitis, de modo que debieron suspenderlos. Finalmente consideraron que su miopatía sí era consecuencia de la hepatitis y se inclinaron por atacar esta enfermedad para eliminar los síntomas. La esperanza estaba en los nuevos medicamentos, que para ese entonces sí habían llegado a Uruguay. Una nueva gastroenteróloga le indicó sofosbuvir con daclatasvir, la combinación apropiada para su genotipo. Ahora había que conseguirlos.

Primero iniciaron el trámite administrativo en el MSP para solicitar el sofosbuvir mediante la ordenanza 882. Mientras esperaban, se dirigieron a la oficina de atención al compatriota, de Cancillería, para encargar el declastavir que todavía no se consigue aquí y que deberían importar de India a un costo de US$ 600. Para reunir el dinero abrieron un colectivo en Abitab y organizaron un bingo. Mucha gente de Maldonado colaboró.

Pero el motor de María Fernanda y sus allegados se detuvo el 14 de diciembre, cuando recibió la respuesta del ministro de Salud, Jorge Basso. “Decía así: la situación clínica actual de la paciente determina su no inclusión dentro de los parámetros para recibir el tratamiento. Fue horrible, se me vino el mundo abajo. Con todo el esfuerzo que estaba haciendo para conseguir el tratamiento y para levantarme todos los días. Lo que no entienden (en el MSP) es que lo que me produce peor efecto es lo extra hepático. Tengo 31 pero parezco de 60”, se queja.

Sintió una bronca incontenible que pensó descargar iniciando un juicio por daños y perjuicios a la mutualista donde se contagió de niña. Una compañera de trabajo le recomendó ir al consultorio jurídico gratuito de la Facultad de Derecho, y allá fue. Pero la respuesta de la abogada que la atendió la descolocó. “Tenemos 30 días para hacer la acción de amparo”, le dijo. En vez de un juicio por plata, le estaban ofreciendo una nueva chance de curarse. Quedó muda. Su esposo debió contestar por ella: “Sí, vamos a hacerlo”.

Lo que siguió fueron tres audiencias en plena Feria Judicial, en las que María Fernanda escuchó a una gastroenteróloga especialista, María Rosa Cruells, explicarle a la jueza que la medicación estaba indicada para todos los enfermos de hepatitis con una alta tasa de curación. También se regocijó al oír de boca de una perito del Instituto Técnico Forense que precisaba el medicamento porque, de lo contrario, la enfermedad progresaría. La jueza parecía convencerse. Dudó cuando supo que justo por esos días el MSP había incluido el fármaco en el FTM, pero la abogada le explicó que por ser ella “un F1”, seguramente quedaría excluida.

Finalmente, el abogado Juan Ceretta hizo en su alegato final un repaso muy removedor de su periplo, que la hizo llorar. Cuando terminó esa audiencia, Ceretta, que dirige el consultorio de la facultad, le dijo: “Nos fue bien, quedate tranquila”.

Al día siguiente la llamaron por teléfono para confirmarle que la sentencia era favorable. Luego se comunicó con ella una abogada del FNR diciendo que el laboratorio le enviaría el sofosbuvir a su mutualista. Eso sucedió el martes y el miércoles arrancó el tratamiento. El otro medicamento ya había llegado de India.

“Los pacientes no pueden pasar por esto. No se entiende que estando la cura, no te la den”, opina. Para ella, eso ya es pasado. Ahora solo espera que pasen los tres meses de tratamiento para escuchar una nueva frase: “Carga viral indectable”.

Infectados: la Hepatitis C es una “enfermedad silente”. Foto: AFP

Los debes.

María Rosa Cruells es médica gastroenteróloga, diplomada en Hepatología y presidenta electa de la Sociedad de Gastroenterología del Uruguay. Aunque no es portadora del virus C se ha embanderado con la causa de los pacientes, al punto de ayudarlos a organizarse como asociación, y hoy es la principal referente en lo que refiere a la enfermedad.

Dice Cruells que si bien el tratamiento “está casi resuelto” (casi porque aún no se sabe a quiénes incluirá la normativa del FNR), Uruguay todavía tiene un trayecto largo por delante en cuanto al diagnóstico. Las proyecciones hablan de unos 40.000 infectados, pero no se sabe cuántos hay en cada estadio (F0, F1, F2, F3 y F4) y la detección de esta “enfermedad silente” aún es débil porque los exámenes aquí no son obligatorios, como sí lo son en otros países de la región. Los médicos uruguayos no lo tienen incorporado en las rutinas, pese a que a nivel mundial se considera que al menos una vez en la vida de una persona debe buscarse el virus.

“Desde la infección hasta la cirrosis pueden pasar hasta 20 años. Cuando aparecen los síntomas de cirrosis significa que ya hay tres cuartas partes del hígado comprometidas”, explica Cruells.

La especialista advierte que si bien el medicamento ahora está cubierto por el Estado, “todavía es como si no lo tuviéramos, porque no sabemos las reglas del juego. La versión que manejamos es que la normativa será sumamente restrictiva. Es lógico que no trates a todos con la misma urgencia, pero al menos establecé prioridades”, plantea.

En Argentina, por ejemplo, se decidió que primero accedan a la medicación quienes ya sufren de cirrosis, así como los trasplantados, los infectados también con VIH, los que tienen manifestaciones por el virus que limitan su calidad de vida, los pacientes en edad genital activa, y personas que trabajan en la salud o en las cárceles. “Eso para arrancar está bien. Después tenés que abrir la cancha”, sostiene Cruells. Y agrega: “Suena poco lógico que esperes a que un paciente tenga cirrosis o cáncer de hígado para tratarlo”.

El MSP ha entregado el sofosbuvir por la vía administrativa a varios pacientes con hepatitis C, pero todos cursando estadios avanzados de la enfermedad (F3 y F4). La Justicia, en tanto, lleva dos sentencias favorables para F1, y Ceretta dijo a El País que “siete u ocho” pacientes iniciaron recientemente la demanda en el consultorio. Lo que se resuelva en tribunales no obliga al sistema de salud, pero sí que marca precedentes.

Contrajo el virus de niña; hoy es enfermera.

María Fernanda Castillo, de 31 años, es la primera uruguaya en ganar una sentencia que condena al Fondo Nacional de Recursos a entregar un medicamento para combatir el virus de la hepatitis C. El fallo favorable fue el 27 de enero y el viernes pasado se dio una nueva sentencia que va en el mismo sentido y beneficia a otra paciente joven como ella.

María Fernanda tenía 11 años cuando le contagiaron el virus C. Entró a su cuerpo en medio de una de las tantas transfusiones que debió recibir por presentar complicaciones luego de una operación por apendicitis. En aquella época no se analizaba la sangre de los donantes; hoy sí.

Ella no guarda rencores. Ha pensado en entablar un juicio por daños y perjuicios a la mutualista donde se enfermó, pero aún no está decidida. Es algo que le genera dudas, y más ahora que tiene en su poder el medicamento que promete curarla.

Su historia no le ha generado rechazo al sistema de salud, sino todo lo contrario. Eligió ser enfermera y trabaja en una mutualista de Maldonado asistiendo los controles pediátricos.

Una sentencia que marca un hito en Uruguay.

El 27 de enero, el Juzgado Letrado en lo Contencioso Administrativo de Primera Instancia de 1er. Turno condenó al Fondo Nacional de Recursos (FNR) a suministrar el medicamento sofosbuvir a María Fernanda Castillo. En la sentencia, la jueza Ana María Bello destaca como “hecho nuevo” que el MSP haya incorporado el medicamento al Formulario Terapéutico Médico durante el proceso judicial, y condena al FNR por no haber protocolizado su uso.

El FNR “no ejerce su rol al no promover la inclusión de tratamientos que resultan imprescindibles”, plantea Bello, que resalta a su vez que el fármaco tiene “evidencia científica probada y beneficiosa”.

“Es inexplicable que no lo incluya en forma inmediata. Es más: frente a la inclusión realizada por el MSP debió protocolizarlo pues el tiempo de un paciente no puede esperar las formalidades del FNR”, indica la jueza.

Bello considera que el FNR “incurre en ilegitimidad manifiesta al negarse a suministrar el medicamento” y establece que en caso de impedirle a María Fernanda el acceso, el Estado provoca una “lesión al derecho a la salud y a la vida” de la demandante.

Finalmente, le otorga al FNR un plazo de 24 horas para entregar el fármaco.

La cirrosis, una consecuencia del virus C que ataca el hígado.

En sencillo, la cirrosis es la pérdida de la función del hígado. Normalmente este órgano se parece a una “esponja elástica” y tiene dentro “una red vascular muy importante”, explica la gastroenteróloga María Rosa Cruells. El hígado es una usina primordial del cuerpo porque recibe sangre con productos tóxicos, la purifica y manda sangre limpia a todos los órganos. Es la elasticidad la que permite esa función. Cuando una persona llega a la cirrosis, el hígado ha modificado su arquitectura hasta volverse rígido, fibroso. Al transformarse en una piedra, dice Cruells, “los vasos de adentro sufren, y la sangre que llega no sale”. Como consecuencia, aumenta la presión y el hígado busca “carreteras alternativas” para sacarla. Al hacer esto, otros órganos como el bazo, el esófago y el estómago empiezan a dañarse. Los vasos sanguíneos pueden estirarse pero llega un punto en el que se rompen. Así, las hemorragias digestivas por várices son la principal causa de muerte de los enfermos de hepatitis C.

http://www.elpais.com.uy/que-pasa/transfusion-esperanza-hepatitis-miles-vilo.html

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